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    Carta ecologista al hermanito mayor




    CÍNICOS Y PARANOICOS


    Nuestro viejo amigo y colega realizador, veterano polemista, 
    Salvador Gallo,
    comparte con Madera Salvaje esta correspondencia con su hermano Urbano,
    reconocido investigador social


    Medellín, abril 24 de 2011

    Urbano, con todo el cariño del mundo, te digo que de ahora en adelante prefiero no que sustituyamos, pero sí extendamos con diálogos por escrito las discusiones de almuerzo. No me comprometo a tener al frente de un plato la misma serenidad que me pide la escritura.


    Nevado del Ruiz, ecosistema de frailejones


    No quería dejar de decirte que para mí siempre será preocupante que en la sociedad se esquematicen las visiones contradictorias del otro, sean cuales sean. Por ejemplo, a Vargas Llosa lo respeto enormemente cuando dice que Wikileaks es abominable, además de trivial y vanidoso, según él, porque la confidencialidad es indispensable en los procesos decisorios de todos los gobiernos, pero veo ciertos límites en su razonamiento (límites que aparecen cuando, al amparo de la confidencialidad, las personas con determinado poder violan uno que otro principio rector de acuerdos sociales e internacionales). Pero no por eso voy a decir, como algunos conocidos míos, que Vargas Llosa es "un facho", o un tonto.

    Vos cuando decís que se han dejado de hacer cosas importantes y necesarias para el país, por la acción de "un montón de ecologistas paranoicos", no te das cuenta siquiera de lo que decís.

    A vos, por lo que sos, te pediría un poco de reflexión, y no en el almuerzo, sino en otros ámbitos, cuando descalificás no sólo ésta, sino muchas otras posturas y concepciones, con socarrona o a veces absoluta suficiencia. Espero que las cosas no sean iguales en los -yo sé- muy serios y responsables proyectos de desarrollo que proponés a tantos y tan diversos entes municipales, departamentales y nacionales.

    Porque curiosamente, no sólo existen ecologistas racionales, y no sólo el ecologismo avanzado es más humanista que romántico -con limitaciones naturales en la visión y en sus propuestas y aplicaciones, pero que constantemente busca corregir-, sino que por la paradójica condición humana, es la vertiente de la paranoia la que ha logrado generar alarma ante cosas como las que este artículo dice (vínculo abajo), y que vos, simplemente, como es tu costumbre con muchas realidades, desoís o desestimás, argumentando en este caso, y asegurando, como abogado de no sé qué, que los gobiernos del mundo sí están siendo suficientemente responsables con el tema del medio ambiente.


    Dos frases de la articulista, de quien no creo que se ponga a inventar esto -el resaltado en negrita y los comentarios entre corchetes son míos:

    " (...) al menos por ahora, han prevalecido las promesas sobre las acciones para frenar y/o suspender proyectos demasiado costosos en términos ambientales. Dos botones de muestra: el de la Greystar para extraer oro en el páramo de Santurbán, fue suspendido por presión de la sociedad civil y no por gestión del Gobierno, y el de San Andrés para explorar y eventualmente explotar petróleo en un área de reserva coralina, frenado por una acción popular y no por iniciativa oficial".

    Otra:

    "La zona [de San Andrés] incluye el 76% de los arrecifes coralinos del país, tiene ecosistemas interconectados con cientos de especies animales [¿qué peces que pescados lleguen a Pomona en El Poblado o a Olímpica en Chía, o que integren la economía de cuál o cuáles cluster?] y además es territorio ancestral de una minoría étnica y cultural que vive de la pesca artesanal en esa área".

    Todo esto, si no fuera por la acción de un ecologismo espontáneo de la comunidad, instintivo y muy lógicamente paranoico, se hubiera perdido ya (los ecosistemas que vos decís que defendió el gobierno). Pero leé otra vez la palabra "interconectados", para que veas que, en el fondo, no hay nada de paranoia, y sí mucho de pragmatismo, de "importancia", de "necesidad", en acciones aparentemente radicales y fundamentalistas, pero en verdad vitales y decisivas, porque no están aisladas, y ya no son, ya ninguna es, de poca monta (mucho menos para las comunidades implicadas).

    El sueño de Papá Gallo
    Foto: Salvador Gallo ©

    Última cosa por el domingo de resurrección, que me hace locuaz, pero tiene mucho que ver: cuando Ovidio y vos juegan con la posibilidad de que todo en el documental (como el de Al Gore sobre el cambio climático), o en cualquier información, puede ser o incluso es tergiversación, si es que no manipulación, les digo que sí, que así es. Pero demos un paso más allá. Analicemos con menos ingenuidad si hay o no conveniencia en algunos mensajes o discursos. Analicemos qué pertinencia tienen sus argumentos, si permiten intuir un nexo con mi cuerpo y mi quehacer. No es tan fácil, no es tan útil, decir: "Sí, es que la verdad está en el que mira"... Con respecto al documental de Al Gore, por ejemplo, la cuestión no está en decir si es un falso documental o no, lo esencial es respondernos si acaso podrá haber alguno (o algún periódico, o algún informe científico) que nos informe efectivamente sobre la relación actual del ser humano con su propio hábitat, y a continuación ponderar los numerosos textos que hablan sobre ese asunto.

    Eso sí es ser medianamente serio, y no un cínico.



    Sir William Berkeley: del idealismo filosófico al cinismo
    "Hablar de la existencia absoluta de cosas inanimadas sin relación al hecho de si las perciben o no, es para mí insensato".
    (Principios del entendimiento humano, citado por Borges, en Otras inquisiciones, Obras Completas, Emecé, Buenos Aires, 1974, p. 767)


    Porque si no, ¿para qué estudiamos, para qué vemos noticias, para qué discutimos en los almuerzos, si nada es verdad -si "no hay nada qué ver"- sino que todo es visión -y para eso sería igual estudiar que no estudiar, sólo que en este caso a uno no le darían cartón-, y si ya no es que todo sea una invención al amaño de quien quiera tal o cual cosa, sino que, por lo que todo indica, ya nos es indiferente la mentira -la falsedad de la religión, por ejemplo, o de un gobernante? (¿Sí nos será tan indiferente? ¿O más bien esperamos, sin aceptarlo, sin imaginarlo siquiera, que la Verdad que con todo un armazón filosófico y científico negamos -por ejemplo la situación del ser humano en el planeta- se acomode a nuestros ciegos o profundos intereses, y así los pretendemos imponer con la ingenuidad del mismo altruista que nos mueve a risa? En un científico, uno esperaría que ninguna de las dos cosas sucediera...) Pierden toda su seriedad los que suponen o juegan a que, porque todo es una interpretación, no hay una realidad que nos excede y exige comprensión, o que no hay visiones más creíbles o válidas unas que otras.

    Y bien, si todo se redujera a lo que más me conviene, pues entonces esa sería la Verdad, la verdad absoluta, objetiva, y Marx estaría, al menos en su descripción del mundo, y por el camino menos pensado, en lo cierto, un poco al modo de Darwin. Todo sería una feroz lucha de clases, y habría que atrincherarnos ya. La razón por la que tanto suspiramos para nuestro propio bien, no existiría. El jueguito pasa a ser una pesadilla.

    Concluyo con una hipótesis, y ya me parece real: yo, por mi parte, no tendría por qué arrepentirme ni avergonzarme en lo más mínimo de creer en, y defender a -sin necesidad de renunciar a mis privilegios-, los que se juegan la vida o el impagable prestigio por las cosas que a mí más me importan, por más que me aleguen y ridiculicen "otros mentirosos", los que más amo (digamos por ejemplo, que no creo que Daniel Coronel se juegue la vida por deporte, ni por la maldad que sin duda también le falta a los empresarios de Chiquita Brand, ni que lo haga por intereses egoístas que no hubiera podido cubrir de otra forma: lo mismo diré de Al Gore... ¿La mentira sobre el cambio climático sería a cuento de qué, a razón de qué?).

    Yote confieso, con la mayor imparcialidad posible, que en verdad me parece que los paranoicos son otros.

    Con el afecto de tu hermano,


    Salvador Gallo


    1 comentarios:

    Madera Salvaje dijo...

    Salvador, estoy de acuerdo en todo esto contigo. Sabes que trabajo en el tema y soy un comprometido con el ambientalismo. Pero es sensato reconocer que en este tema también hay extremistas, y esos, como en todas las causas, generan más mal que bien.

    Un abrazo.

    Urbano