• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Editorial Julio



    ¡VAMOS A HABLAR DE CINE!

    Nos insinúan algunos que hablemos más de cine. Vale.

    Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941)
    Véanla

    Hablemos de cine independiente, que es el que más nos gusta, porque es más auténtico, porque llega más lejos. Si hasta hace menos de diez años los cineastas independientes en Estados Unidos, y en casi todo el mundo, decían que financiaban las partes iniciales de su producción con lo que habían ganado en otros trabajos, y lograban terminar sus películas hipotecando sus casas, ¿cómo habrá afectado la crisis hipotecaria del 2008 al cine independiente, el más innovador, el más interesante de todos?

    Hablar de cine es necesariamente tocar el tema de quién lo puede hacer, y de cómo llega al público. Pero sobre todo es hablar de lo que dice, y de cómo lo dice.

    Pensemos en la magnitud del hundimiento. Cuando el personaje central de Vitaminas, uno de los mejores cuentos del gran escritor estadounidense Raymond Carver, seduce durante una fiesta a una amiga de su esposa en la cocina de su propia casa, ella lo separa y le dice: “Ahora no”, y el hombre apenas confiesa que oír esas palabras era “como tener la plata en el banco”. Dice mucho de nuestra cultura todo esto, de nuestra cultura global, dice mucho de su moral, de sus confianzas y sus engaños.

    En nuestro blog hablaremos este mes de la estremecedora cinta Trabajo confidencial (Inside Job, Fergusson, 2010), que acaba de ganar el Oscar a Mejor Documental, sobre la gran crisis hipotecaria del 2008, sus repercusiones y sus orígenes. Un trabajo independiente pero de elevado presupuesto, realizado por un conocedor a fondo del tema que trata, y que no nos deja muy bien parados a los seres humanos en general, a nuestra capacidad de ser confiables, a la verdad detrás de las apariencias y promesas de un sistema que se hizo ver hace veinte años como la meta última de la Historia.

    Trabajo confidencial (Inside Job, Fergusson, 2010)

    Hablaremos también de la obra del indispensable documentalista caleño Óscar Campo, y en especial de su último video, Cuerpos frágiles (2010), que además nos demuestra justamente por qué puede llegar a olvidarse que los principales banqueros del mundo, culpables directos de la crisis del 2008, especuladores fraudulentos, ladrones perversos, siguen en los puestos más importantes en el manejo de las finanzas de Estados Unidos, el pueblo al que desfalcaron.

    Los medios masivos de comunicación generan la apariencia de respetabilidad en algunos personajes, por más que realizadores tan serios como Fergusson demuestren que aquéllos son del todo indignos de ella. En Colombia pasa muy seguido: por ejemplo (para avanzar en el argumento), la condena de Yidis Medina demostró que el referendo reeleccionista del 2005 fue ilegítimo, pero nuestra sociedad, por la fuerza de un “estado de opinión” manipulado al mejor estilo de Lenin o Goebbels, pide hoy que retorne, a la brava, quien fuera un presidente inconstitucional ya en aquellos tiempos, y que, por otro lado, había convencido a todo el país durante su primera campaña de que debíamos tener “cero tolerancia con la corrupción”.

    Todo esto, por supuesto, es cine, porque la evolución de la imagen audiovisual nos ha llevado a una situación en la que a lo largo y ancho de todo el planeta se vive una película orquestada en los medios desde una institucionalidad impersonal, y en la cual se justifica, cuando no se oculta, la violencia más bárbara y cruel que se ejerce desde el sistema, o a su favor, aprovechando la violencia igual de bárbara y cruel de otros a los que sí se condena, aunque también para, de paso, eliminar a (y alentar en el enemigo la eliminación de) cualquier civil incómodo que se preste para ser tildado de oponente.

    Este niño y su padre lloran después de la masacre de dos familias
    en San José de Apartadó, en el Urabá antioqueño en 2005.
    Un paramilitar confesó que la matanza se habría cometido
    en complicidad con las fuerzas militares

    “No se haga decir terrorista sin camuflado, que uno también tiene dignidad”, dice Uribe en el video de Campo, tal como se refería acerca de algunos campesinos de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó que después aparecieron descabezados con sus hijos pequeños, mientras medio país explicaba la masacre diciendo, sin temblarle la voz: “es que eran auxiliadores de la guerrilla”.

    A esa celebración de una guerra de “buenos y malos” nos lleva la más delicada incidencia de la imagen audiovisual en nuestra vida, y hablar de ello es hablar de cine en su nivel más hondo, y ser consciente de ello es mejor, es a lo que llamamos.

    Llamamos a no tragar entero “la película” de que el gobierno lucha contra el narcotráfico. Llamamos a no creer que los gobernantes son lo que parecen. Llamamos a asumir el poder desde nuestra propia capacidad, o sea, a transformar las reglas: eso sería una democracia más madura, más participativa. No podemos, en un planeta ingobernable, delegar la justicia y el buen mando en instituciones tan ajenas a nosotros. Es preciso asumir los días que estamos viviendo como la expresión de una necesidad, la necesidad de pensar en un difícil pero urgente cambio de reglas y de objetivos.

    Por último, si hablamos tanto de ecología, es por lo mismo. El palo no está para cucharas, ni para más cemento, y no más ver cómo muchos empresarios y gobernantes buscan pasar de prisa en sus afanes por encima de evaluaciones rigurosas sobre costos ambientales para la población, da para suponer que lo que de veras se mueve en nombre del desarrollo es una realidad que va por debajo de la película inventada de empresarios y dirigentes que "sí saben lo que hacen", que "sí se asesoran" y "desean hacer lo mejor para la gente".

    El gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos
    (en la foto, diciendo qué hay que hacer)
    ha concedido el contrato del Túnel de Oriente a la misma firma
    que ejecutó la ampliación de la vía Las Palmas,
    una obra que pudo hacerse con pilares externos a la montaña,
    pero que se adelantó tasajeando la cuesta
    de la peor y más costosa (y moralmente dudosa) forma,
    a pesar de muchas advertencias de expertos...
    ¿Podemos confiar de nuevo en su criterio y rectitud? 

    El error es creer que vivimos en un país que, en verdad, es muy distinto al que se nos ha hecho creer.

    Esa vida nuestra, la de los “cuerpos frágiles”, pudo ser distinta en otro momento, pero “no nos llamemos a engaños, compatriotas”. La solución, y eso lo saben aun los que nos dicen radicales, no le interesa a nadie que se sienta muy bien por encima de esas “pobres gentes” que decía Dostoievski.

    Por último, ya que hablamos de cine, unas palabras del maestro Federico Fellini en 1983:

    “El temor a lo peor es un estado de ánimo o un presentimiento con el que estamos conviviendo desde hace mucho y que no parece destinado a abandonarnos. Basta hojear un diario para darse cuenta. El otro día los diarios traían en primera página la noticia de que una bomba atómica sobre Moscú provocaría entre 50 y 100 millones de muertos. Es una forma totalmente irresponsable de difundir las noticias. Decía de los 50 a los 100 millones casi con indiferencia, como si no se tratara de los seres humanos que viven en esta Tierra (…) Vivimos en la irrealidad más delirante, en un mundo monstruoso” (Fellini: Les cuento de mí – Conversaciones con Constanzo Constantini, Sexto Piso Editorial, México, 2005, p. 199).

    Parece hablar de nuestros días, pero Fellini, con todo, era alguien que al hablar le provocaba a uno alegría, porque su honestidad y realismo, eran la verdadera esperanza.

    Salud, maestro...


    1 comentarios:

    clau dijo...

    Leer este artículo me trae de vuelta las palabras de Rulfo, de construir un mundo en torno a la esperanza. Acabo de de IMPUNIDAD de H. Morris y Juan Lozano (gananador del premio del público en FIDOCS 2011- Festival Internacional de Documentales de Santiago, Chile) Un documental urgente y necesario para Colombia, donde se busca dar voz a las víctimas de tantos conflictos. Tenacidad y valentía que bien valen la pena valorar, poner en pantallas y en la opinión pública. Que nuestro país conozca nuestra verdadera historia, que nos construyamos desde los que hemos sido para saber lo que somos. Entender por fin que la palabra NOSOTROS sólo es válida si incluye a los OTROS.
    Sigue hablando de cine por favor!!!