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    Editorial Junio



    UNA INVITACIÓN
    A LA ACCIÓN Y EL DEBATE CONJUNTOS

    La búsqueda del equilibrio
    (para construir este refugio también hubo que talar)
    Foto: Santiago Andrés Gómez ©

    El mes de mayo del 2011 vio el nacimiento, en unos casos, la consolidación, en otros, o el simple asomo, de varios movimientos civiles que dan para pensar en el inicio, muy turbulento e informe aún, de una propuesta surgida desde la sociedad civil para un mundo que, para muchos sin ningún pesar, ha visto derrumbar casi del todo sus esperanzas.

    Sólo pensar en lo que ha sido el desarrollo de los Objetivos del Milenio, o de la Cumbre de Río, nos hace dar cuenta de que las cosas están muy mal, y (sin necesidad de pensar mal de nadie) de que nada de lo previsto por la humanidad según sus líderes funciona.

    A las inundaciones sigue la sequía

    Es urgente una red como la que proponemos. Un mecanismo que permita la coordinación de protestas pacíficas y propuestas depuradas en un debate que debe empezar a surgir, entre otras cosas, para cambiar las mismas reglas de nuestra democracia representativa por formas más participativas. Muy difícil, por no decir imposible, parece ya la restauración o consecución de las más legítimas dignidades humanas, si continuamos por la misma senda.

    Vale empezar a probar nuevos métodos, y mirarnos mejor, para ver qué es lo que podemos aportar. Invitamos al siguiente manifiesto de la Red de Activismo Pacífico Ecologista, para que la usemos sin reparos todos quienes sintamos la necesidad de denunciar y mover a la protesta por la imposición, siempre ingenua y maliciosa a la vez, de paradigmas desarrollistas que han demostrado ir en contra de nuestra propia naturaleza.

    El debate, por todo cuanto implica el ecologismo, llevará a consideraciones sociales de mucho mayor alcance.

    Están bienvenidos en nuestras sedes,
    este blog y el grupo Red de Activismo Pacífico Ecologista en Facebook.

    RED DE ACTIVISMO PACÍFICO ECOLOGISTA

    El mundo sí está en nuestras manos (si lo soltamos)

    Amigos y amigas, hoy en todo el mundo las iniciativas colectivas civiles, no partidistas, están cobrando un auge que además de motivar a más, pide que se tenga en cuenta la razón de ellas.

    Que nuestro sistema socio-económico y político está en trance de cambio, es cosa que cada vez más personas creen; otras son escépticas, pero nadie sabe en qué consistirá ese cambio, o en qué podría consistir. El hecho es que más allá de toda esperanza o incredulidad, hay una gran insatisfacción en el mundo occidental, insatisfacción con esa democracia añorada por otros pueblos que no la han conocido como la conocemos nosotros, y cuyo naufragio quizá no podemos endilgar a ningún sector específico, ni siquiera a los políticos o a los banqueros aisladamente, pero que sí se debe a tantas promesas que se preció de hacer el "Nuevo Orden Mundial" de George Bush Sr., en medio de ese supuesto "fin de la historia" que incluso muchos serios académicos aceptaban como realidad inapelable, indiscutible, a principios de los noventa...

    Que tal vez esas promesas era imposible cumplirlas es parte del debate, muchos señalan que lo que siempre ha faltado es la real voluntad poltica de hacerlo.

    Dentro de este panorama, movimientos multitudinarios -y no del todo, pero sí cada vez más influyentes- como "Nuestra aparente rendición", en México, o "¡Democracia real ya!", en España, además de no pocas iniciativas más focalizadas en el ámbito nacional, quizá son apenas el comienzo de una intuitiva y aún muy tímida alternativa surgida al calor de los ciudadanos de a pie, lo cual indica su naturaleza esencial: el poder, en un mundo como el de hoy, ha de ser menos centralizado, más horizontal.

    La paradoja es que tampoco conviene moverse cada uno por su lado.

    Reciclaje: prioridad 1A (entre varias)...

    El ecologismo político es una ideología con siglos de existencia, pero pocos años de identidad como tal. Surgió de posturas románticas que, en su momento, no podían tener la importancia que hoy demanda ante nuestra voluntad una relación más armónica con la naturaleza, pero su poco menos de medio siglo de vida como ideología definida le ha permitido evolucionar y madurar sus postulados. En palabras de Georgescu-Roegen, uno de sus economistas de cabecera, la economía -tanto las leyes de mercado como la producción estatizada, por hablar de dos posturas desarrollistas muy influyentes en el siglo XX- es (apenas) un subsistema integrado en un sistema mucho mayor, el de la biosfera.

    El desarrollo debe tener unos límites acordes con las condiciones reales del ser humano en el planeta, y además no soporta ser un fin en sí mismo. Volverlo un fin  (y sobre todo, una lógica invasiva, pretendidamente natural, o inmutable), ha hecho que tenga "dueños", que no sirva sino para que "el hombre se adelante al hombre".

    El ecologismo político busca una relación sana del ser humano con la naturaleza, pero sobre todo una relación sana de la sociedad consigo misma.

    Para que la humanidad tome conciencia, o al menos conciba la posibilidad, de esto, tarea que requiere de una pedagogía estética y racional y una muy paciente tarea de divulgación, es necesario motivar ante el otro con nuestra propia vida y desde nuestra propia voz y formas de expresión, valores que desarmen la anhelante búsqueda humana de trascendencia en lo material, o más bien en lo mercantil, en lo desechable, en adelantos técnicos que obnubilan, que hacen perder de vista nuestras capacidades de creatividad e imaginación para ser y para estar con los demás seres vivos.

    El ser humano y la herramienta:
    ¿del uso a la dependencia?

    De igual manera, es necesario disponernos a enfrentar la difícil tarea de definir qué parámetros, seguramente muy variables, habrían de ser los de una vida digna en las condiciones que vivimos. Para nadie es difícil percatarse de que el lujo exagerado es pernicioso, más que nada, porque son miles de millones los que viven y mueren en condiciones infrahumanas, abandonados a la diabla. No podemos decirles que renuncien a lo que no tienen, aunque en eso algunos de ellos tal vez tienen mucho qué enseñar.

    El ecologismo no es ninguna panacea, pero sí es una alternativa indispensable, porque el crecimiento económico entró en colapso fatal, porque la utilidad de la ciencia no es ningún Absoluto, porque las promesas del desarrollo material, en cualquier forma, son tan utópicas e ingenuas, cuando no tan siniestras, como ese comunismo cuya muerte tanto celebró un mundo que se llamaba a sí mismo "libre".

    Al mismo tiempo, la implementación del ecologismo supone decisiones que tal vez deberán -o sea, sólo podrán- imponerse, pero por la fuerza de las circunstancias, no por la violencia humana. Lo mejor es prepararnos para esos cambios que parecen inevitables. Asumir formas de diálogo y de decisión locales. Entender que la relación tú a tú es irremplazable en la transmisión de autoridad, y que, hoy más que nunca, la desobediencia civil no es simplemente legítima, sino un imperativo racional.


    Para mantener en contacto creamos esta red de activismo pacífico ecologista.

    Confiamos en la humanidad de cada uno, no en la de las mayorías numeradas y carnetizadas. Nos disponemos a entrar en manifestación pacífica pero indoblegable frente a encrucijadas que comprometen el aire que respiramos hoy y que respiraremos luego, y ante otras, como la usura de los bancos, que comprometen simplemente el pago de nuestra comida y nuestra vivienda -el paso de la vida en nuestras manos-, o el funcionamiento del establecimiento según el servicio que se debe ineludiblemente a la comunidad (los servicios de salud y el derecho a la educación pública, como ejemplos principales). Tal disposición al activismo pacífico ecologista es voluntaria y, en ese sentido, motivada por nuestras propias convicciones, no por la promesa de un plato o de un puesto.

    Pacifismo no es mansedumbre
    Foto: Raúl Soto Rodríguez ©

    Acordamos aceptar la anarquía, o más bien el lado ingobernable de la vida, como principio o base constante de un entendimiento, de todos modos, inalcanzable, pero construido día a día.

    Estamos en contacto, somos muchos.

    Ésa es la actitud.

    Madera Salvaje y entidades y personas hermanas
    Red de Activismo Pacífico Ecologista