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    La serie Todos Somos Historia, del Canal Universitario de Antioquia (Canal U)



    UNA TELEVISIÓN BUENA
    ES POSIBLE Y NECESARIA

    Por Santiago Andrés Gómez

    Foto: Canal U ©

    “Mira lo que pasa en tu ciudad,
    ¿qué será mentira y qué será verdad…?
    Oye lo que dicen… Óyete escuchando a los demás…
    A lo bien, a lo bien, hablemos a lo bien…
    ¡Hablemos a lo bien!”…
    Jingle de la serie Muchachos a lo Bien,
    de Fundación Social & Corporación Región (1994 – 1998)

    Es triste oír decir al director de programación de uno de los principales canales locales de televisión en Medellín: “Lo que vas a hacer son salchichas pues, esto es televisión”… Y luego, en otro de los más importantes, saber que una realizadora siente que de todo lo que ha hecho en su vida en televisión, no hay nada (¡nada!) presentable.

    Igual, desde siempre se ha entendido que el cine es más cuidado, ¿pero cuál cine? No todo, sin duda, y además lo mejor en cualquier producto audiovisual, o lo útil, o sencillamente lo bueno, no es necesariamente “lo más cuidado”. Se trata de otra cosa lo que hay que defender, o al menos elogiar –y todos lo sabemos, aunque lo neguemos.

    En los noventa, una serie como Muchachos a lo Bien, era importante por muchas cosas, entre ellas el conocimiento y la experiencia que dejó su prolijo diseño de producción, así como la bonanza que supuso en la realización de textos audiovisuales sobre la realidad de los jóvenes de Medellín por aquellos tiempos.

    El pintor José Fredy Serna, "cuando muchacho",
    de viaje con sus amigos,
    en Manos a la obra (Óscar M. Estrada, 1995)...
    Uno de los documentales insignia de Muchachos a lo Bien
    Foto: Fundación Social & Corporación Región  Óscar Mario Estrada ©

    Hoy las repercusiones de ese periodo en el acervo técnico de quienes participaron en la serie perduran, pero además los programas siguen siendo “presentables” y no por ello dejan de ser televisión. En cualquier caso, ¿por qué se hace televisión, si es con tanta desidia y tan poca consideración por parte de quienes la realizan o administran?

    Parece que fuera por llenar espacio del modo más fácil, pero eso también tiene sus implicaciones, implicaciones que si uno tiene en cuenta, puede quedar fácilmente condenado, como realizador audiovisual, al ostracismo.

    UNA ANÉCDOTA

    Recuerdo que en el año 97 me contrató una productora de televisión bogotana para hacer el piloto de una serie que se iba a proponer a Discovery Travel.

    Era un viaje de tres jovencitos europeos por Latinoamérica. El piloto se haría entre Medellín y Bogotá. A la salida de la Estación Caribe, del Metro de Medellín, había que grabar a los personajes desde el puente que une la Terminal del Norte con esa estación.

    La gerente de la productora me exigió quitar la imagen, y casi todas las otras que contextualizaban la secuencia, porque al fondo se veían los tugurios de la parte baja de Moravia, el antiguo barrio “del basurero”. Yo le dije que no las podía quitar, porque eso es lo que se ve cuando uno llega a la Terminal de Transportes del Norte de Medellín…

    Es decir, si las quitaba, no habría secuencia posible.

    Entonces tuve que salir del proyecto. Se me explicó que la idea no era mostrar la realidad, sino “las cosas buenas del progreso” –dilema arduo, porque eso tampoco atrae mucho a Discovery Travel, que era justamente lo único que querían hacer en esa productora.

    Ecolujo, programa de la productora argentina Cuatro Cabezas,
    para el canal Discovery Travel & Living

    No sé si la serie se logró vender al canal, pero en últimas, la promoción de un viaje plácido por nuestras tierras a los públicos europeos podría haber atraído, como lo ha hecho la campaña “Colombia es Pasión”, a parejas otoñales que quizá creyeran que aquí pueden caminar por cualquier lado como si no pasara nada.

    No es una implicación cualquiera, pues. En este caso, la empresa bogotana no quería hacer salchichas, sino ser muy competitiva, pero por supuesto estaba rellenando pantalla, porque los temas variaban (un viaje por las urbes de Latinoamérica), se les transferían plantillas ligeramente modificadas a tono con los tiempos (tres jóvenes, dos chicos y una chica, como presentadores protagonistas –lo cual después fue un cliché), pero el concepto era el mismo, expresado con admirable sinceridad: “mostrar las bondades del desarrollo”.

    No se graba, se escoge con qué ilustrar una verdad convenida, una verdad de dominio público, que siempre busca “mejorar” las cosas, pero sólo negando el estado en que conviven o a veces interactúan con una miseria material y moral inseparables, y tan dignas o más de ser mostradas y pensadas en su contradictoria humanidad, que todo “lo bueno”.

    EL MITO DEL ENTRETENIMIENTO

    Que la televisión existe para entretener, es un mito. La televisión educa, y eso lo saben al pie de la letra los que la hacen. Así, si informar, por sostener audiencia, debe ser entretener, entretener siempre, desde Disney hasta Messi, termina siendo informar, o dar forma –educar–, sin que casi nadie se percate.

    Los tres cerditos (Three Little Pigs, Walt Disney, 1933)
    Valores de trabajo y convivencia
    en los tiempos de la Gran Depresión

    Las sensaciones que provoca una imagen no son gratuitas. El hecho es que a la imagen poco se le considera como una proyección ideológica, usada o programada o ubicada siempre con unos fines precisos, sean cuales sean, sino que a todo en la vida se le juzga hoy según las sensaciones inmediatas, superficiales, que generan las imágenes corrientes.

    Pero es posible una televisión inteligente.

    Es posible una televisión que decida aprender.

    TODOS SOMOS HISTORIA – LA IDEA

    El ejemplo de lo que fue el jingle de Muchachos a lo Bien, que he puesto como epígrafe de este artículo, es un ejemplo de televisión posible. Les pido que lo leamos otra vez:

    “Mira lo que pasa en tu ciudad,
    ¿qué será mentira y qué será verdad…?
    Oye lo que dicen… Óyete escuchando a los demás…
    A lo bien, a lo bien, hablemos a lo bien…
    ¡Hablemos a lo bien!”…

    No todo puede ser así, quizás. No es el momento para que la gente, toda la gente, se ponga en una sola actitud, por más necesaria que sea.

    El realismo es tan difícil que mejor sería decir imposible.

    Exorcismo indígena, en el capítulo
    Prácticas mágicas y religiosas (Carlos Felipe Montoya, 2010),
    de la serie Todos Somos Historia, de Canal U
    Foto: Canal U – Carlos Felipe Montoya ©

    El mismo amor en la vida es una ficción, pero es posible y saludable, porque surge de la necesidad de reconciliarnos con nuestro propio ser.

    Una serie como Todos Somos Historia, producida por el Canal Universitario de Antioquia en el 2010, apunta, y con una profundidad y una intensidad igual de decididas, a lo que apuntó A lo Bien en los noventa…

    Se trata del rescate de lo parcial, de lo no oído, casi siempre de lo excluido, de lo marginal, pero no solamente, sino sobre todo de ciertos rasgos que también comparte lo más conocido o convencional, pero que jamás miramos desde perspectivas distintas a las que nos dicta la costumbre.

    El profesor Eduardo Domínguez, historiador de la Universidad de Antioquia y Magíster en Historia de la Universidad Nacional, ha sido el Director Académico de esta obra monumental, que además de sus componentes escrito y radiofónico, reúne más de cuarenta programas de 13 minutos de duración, tratando temas sorprendentes y tan ricos en contenido como uno no pudiera imaginar, pero que son tan nuestros como la piel y el vello de nuestros brazos, la mirada que encontramos en el espejo, todo eso que uno olvida y a veces descuida, por someterse a reglas que no son más que miedos y prejuicios heredados.



    Un joven estudiante ve pasar la historia de su país
    por la ventanilla del bus en que viaja...
    ¿Qué es la Historia Cultural? (Santiago A. Gómez, 2010),
    capítulo introductorio de Todos Somos Historia
    Foto: Canal U – Santiago Andrés Gómez ©

    La perspectiva del profesor Domínguez está muy cercana a corrientes recientes y a otras que no lo son tanto, de la disciplina de la Historia, pero que en general apuntan a considerar lo que permanece al margen de los relatos oficiales, heroicos, “maximalistas” y muy deterministas, de una realidad que hacemos entre todos, que vivimos todos, y en la que nada obedece a una sola causa, ni mucho menos a la intención de una sola persona.

    En la introducción que presenta los tres volúmenes en que se recopilan unos setenta y tantos ensayos escritos especialmente para el proyecto, con motivo del bicentenario del llamado “Grito de la Independencia” de 1810, Domínguez señala algunas de esas corrientes, desde las que se ocupan de la vida cotidiana (como hacen Norman Pounds o Michel de Certeau) hasta las que resaltan, de modos distintos, el contraste entre los poderosos y los gobernados (y a las que pertenecen pensadores tan disímiles como Foucault o Carlo Ginzburg, o el mismo de Certeau).

    Todos Somos Historia
    Foto: Canal U – SAG ©

    Pero sobre todo, Domínguez –y esto da pauta también al primer programa de la serie de televisión– resalta cómo algunas de esas tendencias han aportado a un nuevo conocimiento del ser colombiano, del papel de la mujer en el siglo XX, de nuestras maneras de ser socialmente en los juegos, en la publicidad, en el vicio, en los ritos, de todo cuanto indica nuestra manera de representar ante nosotros el pasado colectivo, idealizando o segregando grupos y comunidades a nuestra aparente conveniencia…

    TODOS SOMOS HISTORIA – LA SERIE DE TV

    Para ejecutar el proyecto, la directora de Canal U, Johana Jaramillo, quien lo sacó adelante como gerente y fue su responsable administrativa y jurídica, captó aportes de más de veinte entidades que participaron de un modo u otro[1], y así la directora de medios de Todos Somos Historia, Adriana Bernal, pudo contratar un equipo amplio y bien pago de realizadores de radio y televisión, entre los cuales hubo algunos integrantes de Madera Salvaje, que durante varios meses estuvimos discutiendo el estilo y la perspectiva de los trabajos.

    Por supuesto el resultado distó mucho de cierto tipo de ilusiones que muchos realizadores alimentamos tan pronto sentimos que hay un espacio de cierta magnitud “a nuestra disposición”… Para nada es Todos Somos Historia, así como casi nunca puede ser ya ninguna serie de televisión, un rompimiento, una innovación de formas.

    Incluso algunos realizadores y otros participantes en la elaboración de varios trabajos expresaron inconformidad al final por la apariencia supuestamente convencional del mismo concepto formal de la serie. Alguien, y no cualquiera, sino todo un profesional –un músico, para precisar un poco– dijo que eso parecía “televisión de los noventa”.

    Pero si uno mira los programas de History Channel, de Discovery, de NatGeo, ¿hay en ellos algún tipo de ruptura? ¿Se salen de los parámetros que establecieran los primeros documentalistas clásicos, Flaherty y Grierson? Para nada. Y de hecho, no pocos productos de la televisión de los noventa (como Muchachos a lo Bien, en nuestro medio), está a años luz de bastantes trabajos de la televisión del siglo XXI.

    "Para los intelectuales es muy bueno que consuman este producto, porque les oxigena el cerebro"...
    Un consejo de la experiencia (o de la necesidad),
    en Colombia Sapiens (Juan Guillermo Romero, 2010),
    de Todos Somos Historia
    Foto: Canal U – Juan Guillermo Romero ©

    Uno muchas veces quiere descubrir el agua tibia.

    El documental expositivo –según la denominación canónica de Bill Nichols en La representación de la realidad (Paidós, 1997)–, o sea el documental clásico, no desmerece para nada de cualquier otra forma narrativa, y de hecho, es mucho más flexible conceptualmente que, por ejemplo, el documental de observación –que en nuestro medio, gracias a la influencia de Gaviria, pasa por ser el “documental puro”, una cosa que no existe.

    El estilo documental de Todos Somos Historia tiene su enorme interés en esa enorme flexibilidad de la que hablo, la del documental clásico o expositivo, pues puede acoger con total soltura un orden pedagógico claro, una estructura cognitiva abierta, aunque por supuesto –y en lo preferible– igual de literaria o académica que de amable visual y sonoramente.

    En esto, el equipo de pos-producción de Canal U tuvo gran trabajo y se movió con decidida entrega. El trabajo del graficador y animador Sergio Yepes, en especial, dejó un sello inconfundible para Todos Somos Historia, de un aspecto lúdico delicioso y una certera capacidad de síntesis, para nada improvisada ni azarosa, sino fruto del aplicado estudio de los temas y de un conocimiento perceptiblemente madurado en años.


    Modelos de humanidad y sus destinos,
    una variación del más famoso estudio anatómico
    de Leonardo da Vinci, para examinar los determinismos
    sobre la raza negra en la cultura occidental,
    en El negro sigue siendo negro, y el blanco... (Santiago Botero, 2010),
    de la serie de televisión Todos Somos Historia
    Foto: Canal U – Santiago Botero ©

    UN FINAL SUGERENTE…

    Todos Somos Historia es un producto multimedial, reúne una serie radial y una de televisión, varios microprogramas de animación, una colección de tres volúmenes con ensayos escritos por historiadores, sociólogos, economistas, abogados y, en general, muy reconocidos académicos de todo el país.

    Johana Jaramillo en el lanzamiento del proyecto multimedial
    Todos Somos Historia,
    Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, de Medellín, 2010
    Foto: Canal U ©

    Está a la venta en Canal U (su compra se puede averiguar en www.canalu.com, o por medio de este blog), por $ 120.000.

    Como ya lo han reconocido en otros medios, es un trabajo de enorme rigor y alcances impredecibles: algo que quedará para la posteridad.

    Desde luego no podemos pedir que todo lo que se hace en televisión en Colombia tenga las mismas ambiciones, o esa profundidad, de la serie de televisión Todos Somos Historia.

    Pero de lo que sí nos puede hacer caer en cuenta, por su propio contenido, es de que incluso el producto más trivial tiene una incidencia, y que merece ser hecho con amor y responsabilidad. Por eso, porque todos estamos comunicados secretamente… Porque sin saberlo, todos somos y hacemos historia.





    [1] Entre varias otras, mencionaré a Comfenalco Antioquia, Alcaldía de Medellín, Gobernación de Antioquia, EPM, periódico El Mundo, Biblioteca Pública Piloto de Medellín (BPP), UNE y ACOFADE (Asociación Colombiana de Facultades de Derecho), además de las  universidades: Universidad de Antioquia, Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín, Universidad de Medellín, Universidad Cooperativa de Colombia, SENA, Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), Universidad EAFIT, Universidad San Buenaventura, Instituto Tecnológico de Antioquia, Universidad Industrial de Santander, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, y Universidad del Valle.