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    Respuesta al comentario escéptico de Santiago Andrés Gómez sobre el Ecologismo Político



    HACIA MÁS REALES LIBERTADES

    Por Salvador Gallo

    "Tiendo mi cama, barro la casa, voy por agua... ¡Qué maravilla!"
    Marguerite Yourcenar, una de las primeras ecologistas

    Estimado Santiago, he leído de nuevo tu artículo de la revista Asfódelo sobre ecologismo, que salió hace ya un año y medio… Y me decido a responderte, porque creo que ahora más que nunca es necesario para hacer claridad sobre la pertinencia, al menos personal, de lo que tú mismo sabes bien que ambos hemos asumido ya como una verdadera lucha.

    Vale la filosofía, o si somos de algún modo rigurosos, tu pseudo-filosofía. Vale, porque es necesario que ecologistas y ambientalistas nos preguntemos de qué hablamos realmente.

    Veo un punto central en tus comentarios: que quienes defendemos una relación sana del ser humano con la naturaleza lo hacemos por salvar nuestro pellejo, sin darnos cuenta de que, justamente, hagamos lo que hagamos, somos parte de la naturaleza (tú dices: “hacemos divisiones donde no las hay”).

    Es cierto que, con algo de ingenuidad, creemos que preservando un estado anterior estaríamos más cerca de un estado ideal, cuando en verdad nadie sabrá nunca cuál puede ser el sentido último de nuestras acciones y del rumbo que han tomado en el curso del tiempo, en la historia del cosmos…

    Tres mundos, de M. C. Escher

    Pero tu postura es fría, indiferente ante tu propio destino y por supuesto ante el de otros. No creo que sea la que de veras guía tus actos, aunque estoy seguro de que te mantiene tranquilo frente a lo que consideras nuestra inminente derrota (dices que en el daño al ecosistema hace tiempo pasamos el umbral del no retorno, y que la solución al problema no puede venir de la humanidad). Lo más terrible es que las cifras te dan la razón.

    El nivel de CO2 en la atmósfera hace rato superó los límites del perjuicio irreversible. La extinción de especies que podían sostener el precario equilibrio de la cadena nutricia y otra variedad de ciclos vitales, igual. El propio ciclo del agua se rompió desde antes del 2009 de manera fatal, y no hay cómo transformarlo si no es, usando tus palabras, con un imposible acto de telepatía global y una transformación tan súbita y radical de los intereses y necesidades del ser humano, que no es sino utópica. El nivel de fósforo vertido a los océanos, y sólo lo saben unos pocos aún, también se salió ya de madre… Todo indica que los objetivos de la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, en 1992, ya no se lograron cumplir.

    Crecimiento de la población humana en miles de millones
    y variación estimada de especies extintas

    Y mientras tanto, en todo el planeta las personas con mayores responsabilidades y mayor poder de transformación, tanto para manejar los recursos naturales como para tomar socialmente las decisiones que afectan esa realidad, siguen pensando en hacer uso de las riquezas de suelos, mares y bosques como si fueran eternas… Los más aguzados hablan de sostenibilidad, pero no se salen de las ideas tradicionales de progreso, las cuales hacen todavía más dañino un desarrollo que, de todos modos, nunca podrá ser sostenible, pues siempre dependerá de recursos finitos. La actitud que hay que tomar, si nuestro interés es cuidar a la propia humanidad, no la tomaremos, según todo indica.

    Y nadie piensa lo que sería, por ejemplo, Medellín con una explosiva contaminación de zancudos, y cuando nos aterramos porque el brutal invierno que acaba de pasar arrasó con las cosechas de medio país y, por tanto vació nuestra despensa, nuestra mesa, acto seguido nos enteramos de que el propio gobierno sigue permitiendo licencias para la ejecución de obras que alteran cada vez más el ciclo del agua…

    Uno de los muchos derrumbes de los últimos años en la vía Las Palmas, por cuenta del invierno y políticas públicas agresivas con el suelo

    Pensamos muy poco y, como sabes, es la gente común la que debe frenar con iniciativas populares este tipo de obras… Ahora mismo se debate la construcción del Túnel de Oriente, que disminuiría sensiblemente la reserva natural de Santa Elena, donde tú y tu esposa quieren vivir (y donde, de paso, sería bueno que ya no se fuera a vivir nadie más, ni tú ni nadie)… Igual, Sergio Fajardo expone como necesidad inaplazable la construcción del Puerto de Turbo Proyecto que supone casi duplicar con una draga la profundidad del mar en ese sitio…

    Visto esto, ampliemos el panorama. En estos momentos, como sabes, casi cualquier acción humana va en contra de un equilibrio, incluso ya perdido, en la situación del hombre y la mujer en su nido, en su hogar, en su cama. Pero, digo, por eso saber reciclar y hacerlo es importante, no tanto por mejorar las cosas, sino para no estropearlas más.

    Mi pregunta va más lejos que la tuya: si el ser humano es depredador por naturaleza, y si su depredación conlleva un canibalismo, una autodestrucción… Y si todo lo que hacemos es parte de un tiempo que nos trasciende, como si fuéramos a dar paso a una catástrofe de la que emergerá nueva vida en un suelo más fértil, ¿por qué nuestra propuesta radical de un retorno a lo elemental puede ser censurable, o calificada como romántica?

    La respuesta del interior, el camino hacia el silencio, la renuncia

    El camino que lamentaba el perplejo protagonista de Investigaciones de un perro, de Kafka, por “haberlo extraviado” su especie, ¿no es al que buscamos volver los ecologistas radicales? Esto es lo esencial, y es lo transformador. Quien se preocupe por esto, se hará un bien a sí mismo, pues se acercará a la verdad de su propio ser.

    ¿Quién dijo que es preciso el dinero, que hay que comprar medicamentos para gozar de salud, o que sirve de algo llegar a Marte? ¿Quién dijo que meditar o leer es no hacer nada o “perderse” cosas buenas o mejores? ¿Quién dijo, de hecho, que no hacer nada, o estar echado en una hamaca, o limitarse a caminar para el disfrute, es aburrirse? Nadie. Yo aún uso dinero, computador para escribirte, yo bajo al supermercado como si fuera el Moana de Flaherty yendo a pescar, sólo que en mi caso con una seguridad más fácil y engañosa…

    Sin palabras

    Pero puedo generar conciencia, poco a poco, para dejar de lado todo esto, para ir llegando a actitudes que según la televisión son sin duda puro aburrimiento, pero que nos exige la realidad actual y que, de hecho, son una liberación de ataduras absurdas… Ya de mi parte juega la realidad: la realidad adversa que hemos construido nos irá enseñando que lo elemental es más bello, que todos somos mortales, que nada llena nuestros vacíos… Ni siquiera yo soy necesario para este cambio. Yo profetizo un nuevo paraíso en el infierno.

    Yo sí creo, no: yo sé que habrá una paz después de este periodo. El niño ahogado en una inundación del Magdalena, la senadora que firmó por conveniencia particular y contribuyó a hambrunas, a sequías, a la asfixia de un pichón en un bosque incendiado de Australia, a la de un abuelo en un verano exacerbado de Moscú, todos seremos ceniza de otra fortuna, de otro aliento, porque cada destino individual es como los momentos de luz que dejamos pasar y luego se revelerán ante nuestra memoria con toda su verdad.

    El sacrificio (Offret, 1986)
    El hijo de Alexander y la leyenda del monje
    que a diario regaba el árbol seco...

    Será un momento de conocimiento interior, de placidez mística y suelta, de abandono, un momento de rigores tremendos, pero también de mayor humildad. Será una nueva era, no de claridad, sino de incertidumbres aceptadas, que no deban pugnar más y traicionarnos por nuestra arrogancia, y de muy pocas, pero más reales libertades.

    Algunos no llegaremos a ese día, por cualquier razón. Tal vez nos maten por negarnos a obedecer (ya ha pasado con otros ecologistas y ambientalistas en Brasil y en Colombia). Al fin y al cabo, mi propuesta visible es sentarnos, tratar de impedir el mentiroso e irregular Túnel de Oriente, tratar de no dejar hacer el Puerto de Urabá ni la carretera Panamericana, tratar incluso de frenar o revertir los proyectos que ya están en curso, como la infamia demagoga de Pescadero-Ituango… Que nos van a disparar, es fijo.

    Jorge Eliécer de los Ríos
    Filósofo, docente, líder de una campaña contra la minería aurífera, asesinado en Pereira

    Pero en últimas lo que tú y tus salvajes amigos me han enseñado a llamar “el dios del cine”, esa visión externa de lo que somos, esa realidad trascendente cuya huella o sombra es la única justicia posible, podrá acoger y ponderar en el tiempo lo que fuimos, y cada uno será parte de esa realidad y de esa visión.

    Nada pasa en vano, y el sentido de la vida está en tomar la decisión más sabia.

    Jose Claudio Ribeiro da Silva y Maria do Espiritu Santo da Silva
    Ambientalistas, defensores de la selva amazónica, asesinados en Pará