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    Trabajo confidencial (Inside Job, 2010), de Charles Ferguson



    ¡QUE VIVA LO ABURRIDO!

    Por Samuel F. Castro (artículo publicado originalmente en Revista Kinetoscopio No 94, Vol. 21, Abril - Junio 2011, Centro Colombo Americano, Medellín, pp. 92-95)

    La crisis financiera de 2008: Millones de desempleados...

    La única política de Hollywood, a pesar de lo que se crea, no es la de ganar mucho dinero con lo que hace. Desde siempre, miembros poderosos de la Academia estadounidense han sido abanderados (un poco por convicción, otro poco por imagen) de movimientos políticos e iniciativas progresistas. Pero no es en la categoría de mejor película de los Oscar donde los votos están basados en opiniones sociales. Esa batalla, esa demostración de ideales, tiene su mayor demostración en el apartado de mejor documental. En los últimos años se han llevado la estatuilla películas valiosas sobre temas polémicos y relevantes como la pena de muerte (Un coupable idéal, de Lestrade, 2001), el problema de la venta libre de armas (Bowling for Columbine, Moore, 2002), el calentamiento global (An Inconvenient Truth, Guggenheim, 2006) o las torturas que realiza el ejército norteamericano en sus pequeñas guerras convenientes (Taxi to the Dark Side, Gibney, 2007). La categoría se ha convertido en un termómetro acerca de las problemáticas que vive el mundo de hoy y en la voz de la conciencia de la industria del cine.

    Los ahorros de toda tu vida, por el caño...
    Y tú y tu familia, en la calle...

    Que este año el premio lo ganara Trabajo confidencial (Inside Job, 2010) y que se escucharan vítores y palmas cuando su director, Charles Ferguson, le recordó a la audiencia que ninguno de los responsables de la catástrofe financiera de 2008 estaba en la cárcel, no solo muestra que fueron muchos los afectados en la meca del cine con el descalabro de la economía. También comprueba que hoy en día, cada vez más, el documental como género se está acercando sin temor a temas que hace algunos años parecían demasiado serios o tediosos para ser considerados como base de una narración.





    UNA CINTA DE GÉNERO, ¿PERO DE CUÁL?

    Como la película de terror que de hecho es Trabajo confidencial, el comienzo tenía que ser engañoso. Las imágenes que vemos son idílicas: prácticamente postales de Islandia, con paisajes preciosos tomados con una cámara que los registra con tranquilidad. La voz que nos va contando el orden trágico de las cosas es, en efecto, la de un actor que se ha hecho famoso por su papel de espía que descubre conspiraciones: Matt Damon. Poco a poco, con la lentitud y la precisión de quien lee un expediente o del que desarrolla el proceso de una ecuación complicada, el narrador nos va mostrando que la quiebra de un país que hasta hace unos años era considerado un milagro económico ejemplar era una de las fichas de dominó que se fueron cayendo, una tras otra, gracias a la falta de sentido común de unos funcionarios ambiciosos que hoy, en la era Obama, siguen siendo actores protagónicos en el equipo económico del gobierno norteamericano.

    ¿Por qué, si siempre tenemos que confiar y decir sí?

    Todo está planteado minuciosamente. Primero los antecedentes, donde nos muestran cómo la mejor época de la economía norteamericana coincide con las décadas en que el gobierno vigilaba y ponía estrictas normas a los cientos de pequeños bancos que existían, que además tenían prohibido especular en bolsa con el dinero de sus ahorradores, cosa que sólo podían hacer las bancas de inversión, que en realidad manejaban recursos de personas ya muy ricas. Después nos cuentan que a partir de las desregulaciones promovidas por la administración Reagan, que permitió fusiones entre las dos clases de banca (que en su momento algunos consideraron ilegales) y del desmesurado aumento en el salario promedio de los trabajadores bancarios, que se dio gracias a los recursos obtenidos por la emisión de acciones de las nuevas y gigantescas instituciones, y que comenzó a relacionarse directamente con el riesgo de las operaciones que realizaban, las cosas nunca fueron iguales.

    Glen Hubbard: "Lance su mejor golpe"
    Consejero Económico del Gobierno Bush /
    Decano de Columbia Business School

    A partir de ese momento, todo eso que nos han hecho creer que es “tan difícil de entender” es diseccionado pieza por pieza de tal manera que esa premisa parece un intento deliberado de algunos por encubrir la verdad: ¿Qué la crisis se dio casi espontáneamente y sin precedentes? Falso, claro que sí, se dio por los mismos motivos ambición desmedida, irresponsabilidad, nunca ingenuidad por lo que ya había ocurrido, por ejemplo, la burbuja tecnológica a mediados de los noventa. ¿Qué nadie avisó que esto podía pasar? Falso, para eso están las entrevistas con Charles Morris y Nouriel Rubini, que públicamente denunciaron la debacle por venir. ¿Qué esto sólo es economía y no tiene nada que ver con la moral? Por supuesto que tiene que ver. Si toda la clase financiera se acostumbra como nos lo cuenta la proxeneta que maneja a las “chicas” a pasar cuentas de prostitutas de lujo y drogas pesadas como si fueran gastos de representación, significa que estamos en manos de corruptos descarados.

    La frase más dolorosa...

    CONOCIMIENTO Y SINCERIDAD

    Trabajo confidencial no utiliza complicados recursos de animación para explicarnos los conceptos. Por el contrario, su estilo es el de un profesor que hubiera dibujado lo necesario en el tablero, para decirnos que esas hipotecas impagables que los bancos convertían en “derivados”, que a su vez podían vender a inversionistas como si de hecho fueran activos “sanos” y que las calificadoras de riesgo (otros cómplices) juzgaban como productos financieros de primera, fueron la base pantanosa sobre la que estaba basado todo el sistema, un sistema que además estaba “vigilado” por personajes que tenían o habían tenido intereses personales en los grandes pulpos financieros que supuestamente debían controlar.

    Una mirada externa
    Andrew Sheng, Comisión Reguladora de la República China

    Si los documentales de Michael Moore están construidos sobre la base de un tipo como cualquiera, que se hace preguntas y va construyendo sus respuestas a punta de sentido común y de curiosidad, Trabajo confidencial es el producto de su director, Charles Ferguson, un hombre que, como dice el título del film, ha estado “dentro” del sistema. Licenciado en matemáticas, tiene un doctorado en ciencias políticas del MIT y trabajó como consultor para la Casa Blanca y el Departamento de Defensa, además de ser ejecutivo de algunas de las empresas de tecnología más importantes del mundo. Este es el hombre que fundó la compañía creadora del software FrontPage, que luego le vendería a Microsoft por 120 millones de dólares. Cuando Ferguson interrumpe a sus entrevistados, para señalarles imprecisiones y contradicciones, no lo hace con la pasión arrebatada de Moore, que es escéptico con todo aquel que detesta, sino con la indignación fría del que sabe, con seguridad, que le están mintiendo.

    David McCormick: "¿Cómo que mentira?"
    De la Secretaría del Tesoro en el Gobierno Bush

    Por eso al terminar de ver Trabajo confidencial no hay manera de sonreír. Puede que no tenga la pirotecnia narrativa de otros documentales y que básicamente nos muestre entrevistas, tomas de archivo e imágenes (muy bien hechas, eso sí) que ilustran una larga narración, producto de una investigación rigurosa, durante dos horas. Porque cuando descubrimos con desconcierto que realmente nada ha cambiado y que parece que nada va a cambiar, que quienes causaron la crisis siguen manejando la economía con la misma soberbia alevosa, sabemos que el mayor logro de este documental no es retratar la realidad. Es que, como pocas veces, como no lo hacen ni los noticieros, ni los periódicos, se toma todo el trabajo necesario para que la entendamos con tal claridad, que da miedo.

    Recomendamos visitar la humanidad del viejo Frank...
    It's a Wonderful Life (Capra, 1946)
    Una crítica inolvidable, que hay que ver en la vida...


    Samuel Castro (Colombia): Escritor. Autor de la novela empresarial A la velocidad del Byte. Guionista en la productora Videobase, realiza crítica de cine en la página www.ochoymedio.info y ha escrito en la revista Arcadia