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    Elecciones 30 de octubre



    CARTEOS FAMILIARES,
    O EL VOTO EN BLANCO TAMBIÉN VALE (y más)

    El siguiente enlace nos lleva a un artículo de prensa
    al que la joven estudiante de sociología, Violeta Gallo,
    quiso remitir en carta dirigida a su familia



    Foto: Daniel Reina Romero/SEMANA ©

    La carta dice…

    No es un secreto que de las muchas variables que estuvieron presentes para la elección de Juan Manuel Santos como presidente, la del apoyo de Uribe, tuvo una alta incidencia para su elección. Apenas fue el año pasado, como los críticos del uribismo, poníamos nuestras convicciones medianamente representadas en un  supuesto proyecto de oposición, que se hace llamar, Partido Verde.

    Hoy, vemos unidos de la mano, dos posiciones que hace un año, eran irreconciliables, y así, la muestra nuestra debilidad institucional para crear y agrupar ideas políticas que se legitimen dentro de la oposición y la coherencia.

    Aunque es claro que Peñalosa encuentra una estrategia importante de comunicación política al tratar de entrar a los estratos 1,2 y 3 de la mano populista de Uribe, no encuentro claridad en cómo un proyecto político serio busca identificarse con el representante de un régimen que está en el ojo del huracán.


    Tío Salvador ha escrito en respuesta…
    Violeta querida, no sé si confunda términos, pero yo creo que el Partido Verde no era un proyecto de oposición, o al menos no quería quedarse en eso. Era un proyecto de gobierno, a partir de una oposición muy puntual, que fácilmente hubiera podido entenderse como momentánea, proselitista, pero que incluso por su propio objetivo inmediato, buscaba ser un proyecto de gobierno (en cierto sentido, no muy alejado de uno de los postulados principales de la primera campaña de Uribe -la legalidad, ¿no?). O sea, con Pastrana, Uribe era "oposición"... Pero en estos casos, y yo quisiera creer que siempre, hablar de "proyecto de oposición" es una contradicción. Y eso es crucial en el asunto que tocas.

    Esas elecciones las ganó Santos, entre otras cosas, porque Mockus era muy radical en su rechazo a formas de discurso más serias, y a veces enredadas, que populares o incluso nada más accesibles, y no sólo por decisión, sino por cuestiones más profundas: por ser como es. Peñalosa, sin duda, tiene otras capacidades, más estratégicas, y al mismo tiempo no deja de ser lo que fue siempre: otro ala del Partido Verde, o de lo que fue el Partido Verde...

    Porque sin duda, ni Mockus era propiamente "verde", ni lo es Fajardo, pero quienes menos "verdes" son, a mi modo de ver, son Peñalosa y Lucho Garzón. Todos ellos son personas que confían en formas de progreso que no tienen nada que ver con los (sin duda cuestionables, pero para mí indispensables) ideales de los verdes en el mundo, pero Peñalosa, como el mismo Lucho, tiende más a ser un ejecutivo que un pensador, aunque también lo sea, o que un transformador cultural, que sin duda también fue.

    Se me hace que el hecho de que hubiéramos puesto nuestra esperanza en el Partido Verde nos hace desconocer que todo proyecto serio puede derrumbarse, y creo que eso mismo le pasó al proyecto de Álvaro Uribe.


    [BREVE PARÉNTESIS ILUSTRATIVO]








    [CERRAMOS PARÉNTESIS]

    Creo que en muchos sentidos no es lo mismo Peñalosa ahora que antes, y creo que él lo sabe, y que sabe que si le es necesario, va a seguir cambiando, mucho más en el aspecto político, o sea, en el discurso, que los otros u otrora verdes. Creo que detrás de sus capacidades la ambición es una fortaleza pronunciada, casi auto-destructiva, y lo sucedido me convence de que pueden ser capacidades un tanto emparentadas con las corruptelas de gente que "ya sabemos" (Uribe, Moreno, y estoy seguro de que también Juan Manuel Santos, así como Luis Pérez es apenas un exponente escandaloso pero nada episódico ni insular).
    En esto, no sé en quién se puede confiar, pero no tiene que ver con individualidades, creo. Incluso, por más de que esté Uribe como apoyo de Peñalosa, sólo es publicidad. Tengo la certeza de que el eventual gobierno de Peñalosa sería infinitamente más de Peñalosa que de Uribe (yo te lo aseguro: quien busca permanencia ahí es Uribe... El otro lo aprovecha grandemente, pero sin ningún respeto, o tanto como se lo tendría a un Juanes o a un Leonel Álvarez... Y no es chiste, Violeta, aunque medio país me tire tomates -ya no es ni medio, y sólo un periódico).

    Yo supongo que hay mucha gente y muy distinta, mucho territorio, y mucho crimen súper-rentable, que hacen que, desde mi punto de vista, casi sea imposible llegar al poder en nuestro país sin hacer concesiones turbias. Hay quienes toman las banderas del combate a la corrupción, o de la defensa de la vida -cosas naturales, y neutras, no "partidistas", en cualquier democracia moderna-, pero sus métodos difícilmente pueden resistir unos esquemas inconcebiblemente pervertidos -tampoco de izquierda o derecha.

    Para acabar mi devaneo gris y engolosado, lo que creo es que aquí el verdadero derrotado va a ser Álvaro Uribe Vélez.

    Va a ser un puntillazo político tenaz para su proyecto de Mil Años perder con alguien tan inflado en los medios pero tan impopular como Peñalosa. Y albergo la más difícil esperanza de que suceda igual en Medellín y Antioquia con sus candidatos oficiales o alternativos a la Alcaldía y a la Gobernación (Luis Pérez, por supuesto, es la alternativa uribista a la segura derrota del nada carismático candidato oficial). Porque en el resto de la provincia y en los pueblos, la U todavía manda... ¿Pero qué es la U? ¿No es algo tan desmenuzado como el Partido Verde, o incluso mucho más?

    PD. Yo no creo ni en Colombia, porque la palabra país es mentira y es daño. Lo único que hay es tierra, cuerpos, y símbolos manoseados.



    Como colofón, quisiéramos también poner lo que un periodista amigo, en quien creo profundamente (él tuvo la idea de hacer un grupo en Facebook llamado “¡El Colombiano Miente!”, que a todos recomendamos visitar), ha escrito en esa red social…

    Para la Alcaldía de Medellín votaré por el señor Blanco. Un sujeto ecuánime, limpio, serio. El resto, payasos. El menos malo es la joya de una familia que paga miserias a los periodistas de su diario y sueña con abrir el Tapón del Darién para que sus tierras se valoricen. Lástima que el señor Blanco no tenga carisma y suela ser visto como un tipo raro que no se junta (ensucia) con nadie. Y así, difícil. Ojalá alguna multitud creativa lograra el milagro de llevarlo al trono por primera vez en la historia de Colombia. Pero después del atraco verde, ¿qué ánimos puede haber para un simple blanco?

    Lean este texto histórico de la red,
    averigüen sobre (las implicaciones del) asunto
    y saquen sus propias conclusiones:
    Para el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, es un logro la inclusión de esta vía, la carretera Panamericana, en el Plan Nacional de Desarrollo