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    En Santa Fe de Antioquia



    DELICIA Y LÍMITES DE TODA SELECCIÓN

    Por Santiago Andrés Gómez

    XII Festival de Cine y Video y de Santa Fe de Antioquia
    Una cita indispensable para gozar y vivir el cine
    Foto: Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia

    Por estos días, dos festivales de creciente importancia respiran simultáneamente en Colombia, lo cual, gracias a Dios, por nuestra momentánea falta de ubicuidad, no es aún del todo grato: el Festival Internacional In Vitro Visual FIIV 2011 y el XII Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia.

    El FIIV corona las actividades anuales de esa especie de grupo empresarial que es Laboratorios Black Velvet, dentro de las que ya se extraña (pero la añoranza durará poco, pues ya está por regresar) la popular muestra semanal en el Bar In Vitro, y para ir al grano, yo no sería capaz de decir que el nivel de exigencia de su curaduría sea superior o inferior al de la muestra Caja de Pandora, del Festival de Santa Fe de Antioquia.

    Lo que para todos los relacionados con el cine puede ser bien interesante es tener en cuenta la disparidad casi inconcebible que hay casi siempre entre los calificados jurados no de cualquier conjunto de muestras o festivales, sino de dos o tres tan cercanos, porque mientras el FIIV (repetimos, un festival internacional del cual es fácil reconocer el alto nivel de su competencia) ha seleccionado al cortometraje medellinense Benjamín en Tecnicolor (Gil & Tobón, 2011), al mismo tiempo Caja de Pandora, una muestra de peso casi exclusivamente colombiano, lo rechaza según criterios que yo, personalmente, tampoco pondría jamás en duda.

    Al mismo tiempo, el Concurso Antioquia Para Verte Mejor, de Comfenalco, en su versión 2011, ha dado su primer premio, en la categoría documental, a El café de la cordillera (Soto, 2010), que el año pasado tampoco pasó a la muestra de Pandora, y que frecuentemente recibe comentarios que lo cuestionan y la verdad, a mí, que trabajé como editor del documental, también me convencen, sin que disminuya ni un pelo, de todos modos, el gran mérito que ante mis ojos tiene no solo la obra de Raúl Soto, sino todo lo que, de algún modo, busca reivindicar o exaltar (un reporterismo de paciencia y silencio).

    Sobre esto, recordar la indignación que nos acomete a muchos porque alguien descalifica una u otra película, sobre todo cuando es hecha por una amistad o por uno mismo, se revela como algo más que una pérdida de tiempo, algo más que un desgaste. Es una perspectiva tan errónea juzgar esas contingencias como si representaran el atentado a o la natural confirmación de un “deber ser” inmutable, que lo más benéfico es recordar siempre con la mayor y más impersonal humildad posible, este cuadro, un muy básico esquema clásico de apreciación cinematográfica.

    CINE – ESQUEMAS PRINCIPALES DE APRECIACIÓN

    DETERMINANTE
    FUNCIÓN
    SISTEMA CRÍTICO
    Psicológico
    Expresividad
    Psicoanalítico
    Socio-político
    Utilidad social
    Sociológico
    Técnico
    Calidad
    Formalista
    Económico
    Competitividad
    Econométrico


    Lo ideal sería no olvidar que la práctica social del cine tiene estas dimensiones de modo simultáneo, algunas de modo involuntario para sus oficiantes, pero todas de manera consustancial, aunque es ilusorio suponer que uno nunca privilegiará alguna de ellas. De hecho lo más común es diferir justamente al hacer énfasis en una misma función, por ejemplo según la lamentable creencia de que “calidad” hay una sola, o de que la “competitividad” se daría o debería dar en una única vía  –hoy emparentada casi siempre con la función de “calidad” frente al mercado global– o que incluso sólo evoluciona en escenarios en los que nada más existe ese determinante, aislado de los otros.
    Aclarar estas cuestiones puede ser muy útil para matizar y asumir uno como tales las simples expectativas de los curadores, y en ese sentido el propio valor de los festivales y muestras, que en ocasiones, y por tradición, hacen que todos creamos que solo hay una forma de ver y juzgar el cine, y que ellos, siendo tan disímiles incluso de una versión a otra, son los que la encarnan, y así generan invisibilidades que, al fin, por la proliferación maravillosa de estos eventos, están estallando en mil pedazos.


    Para cerrar la nota de hoy: felicitaciones y gracias infinitas al Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia. Son unos titanes, lo que hacen cada año es monumental y una felicidad y orgullo vivificantes para toda Antioquia ante el continente y ese, nuestro mundo ancho y ajeno del cine.