• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Frank Benítez


    INTUICIÓN DEL VACÍO

    Por Santiago Andrés Gómez

    Frank Benítez
    Graduado de la Escuela de Cine de la Universidad Nacional de Colombia en 2005.
    Invitado a participar en el Berlinale Talent Campus #3.
    Ha desarrollado su trabajo como director en compañías productoras de cine y tv y ha escrito y dirigido varios cortometrajes independientes desde el año 2002, entre los que se cuentan:
    Imaginario (2003), Xpectattiva (Ganador In Vitro Visual 2005), Hierbas del ayer (2008).
    Actualmente es profesor de realización audiovisual de la Universidad Externado de Colombia y trabaja en el desarrollo de su primer largometraje de ficción “Pasado por agua” con el cual fue invitado al Taller de Análisis de Proyectos Cinematográficos TyPA en Argentina y el Rotterdam Lab del Festival de Cine de Rotterdam

    ***

    Decir que uno tiene sus favoritos no sé qué implicaciones pueda tener. No soy yo “el corazón del cine”, aunque me pase de ombligo a mordisco y de uña a pestaña; como capuchón de uno solo que duerme varios sueños pero no todos y que sí, busca atrapar al otro, pero en mi caso con distancia. Eso me salva.

    Frank Benítez es un autor que en 2005, con su cortometraje X-pectativa, dio mucho de que hablar. Puede que eso baste, tal resonancia, pero puede que no [que “no baste”]. Ahora, puede que quiera decir algo, tal bulla, y puede que nada diga. Sobre qué o cómo incida la obra en ello, ahora, o ello en la forma en que la apreciemos, o que la determina a nuestros ojos, puede ser que nada tenga que ver [lo que digo es escandaloso, no a ojos del sueño]. Lo que sé es que la obra te jala por dentro y te roba, claro que cualquiera lo hace. Se trata de cosa vocacional hallar una verdad que medie entre nuestros deseos.

    Prime Time (Benítez, 2008)
    Ganador Imaginatón 2008 - Categoría profesional


    Con X-pectativa, con su filminuto Prime Time, ganador en la categoría profesional de la Imaginatón 2008, u hoy con Minuto 200, Frank Benítez demuestra una fuerza poética, una intuición que va años luz más allá de los valores de continuidad en una producción, de esa estabilidad en la imagen que escuelas de cine como donde él estudió parecieran privilegiar y que, a mi modo de ver, dan al traste en el producto final con un guión tan maravilloso como el de Esto es un revólver (González, 2010), por ejemplo.

    Y no es, ni de lejos, un desmañamiento, sino una actitud muy distinta. En X-pectativa, se revelaba, sin duda muy conscientemente, como un creador cercano a las “parcelas del subconsciente”, elaborando un universo harto cundi-boyancense, no menos real e históricamente pertinente que el de La cerca (Mendoza, 2007), por poner un referente ineludible en cuanto al tejido cardiaco de nuestro cine capitalino, pero sí inclinado (también como La cerca, pero mucho más) hacia profundidades de angustia refrenada, de dominios cínicos, de retraimientos ante los seres normales que al fin solo quien los agradece (los subsidiarios del relato, las mujeres, las minorías), podría entender que su zarpazo vengativo, antisocial, no significa ninguna virtud, y que viene de un dolor más propio del vacío que de la moral.

    Eso es la película, el palazo que le suelta Hernán Méndez
    a ese ser tan simpático en la oreja.

    X-pectativa (2005)
    Ganador Festival In Vitro Visual 2005
    Foto: http://www.semana.com/cultura/corto-tambien-vale/94643-3.aspx

    El corte de un plano a otro,
    en lo subjetivo, en lo irracional, en lo inesperado, en lo inevitable.

    Por supuesto que todo el cine puede hallarlo uno en estas palabras últimas, pero es muy incómodo que uno no atine a descubrir el alivio sino en el crimen, en un crimen que surge de la paranoia, pero que tampoco tendrá mayores consecuencias para uno y sí un descanso para las pobres gentes subsidiarias del relato.
    Benítez en Minuto 200 se acerca a otros personajes, a otro entorno, y esta vez es justamente el cariño insistente de un hombre el que pareciera contrariar todo pesimismo, por comprensible que resulte. Al final el vacío es un encuentro con realidades que nosotros mismos a veces nos arrebatamos, cuando la desolación llega a ser tan absoluta que es su única justificación, y nos termina de derrotar rasgando el velo que nos convenza de lo contrario.

    Minuto 200 (Benítez, 2011)