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    Carta a Ana Mercedes Gómez



    Ana Mercedes Gómez Martínez
    Comunicadora Social UPB - Directora periódico El Colombiano
    Foto: http://tevi-colombia.tumblr.com/post/17097377119/el-colombiano-de-medelin-100-a-os

    LA NATURALEZA LO ES TODO

    Medellín, abril 8 de 2012

    Señora
    Ana Mercedes Gómez
    Directora
    PERIÓDICO EL COLOMBIANO

    Respetada señora,

    con la plena conciencia de que la red de informantes o cooperantes a la que que personas tan respetables como Francisco Santos (El Tiempo, febrero 4, p. 7) piden "fortalecer", y que muy bien sabe extenderse por Medellín, endurecerá sus curiosas aunque patéticas formas de presión en mi contra, como viene haciendo desde hace poco menos de un año, cuando de periodista mimado del sistema pasé a ser, de nuevo, un hijo calavera, no menos mimado por lo pronto, me decido a escribirle porque las mentiras de su periódico no solo suben cada día en número sino en el nivel de sus perjuicios o daños.

    Seré breve, pues el párrafo anterior busca nada más poner sobre el tapete el hecho de la criminalización alegre, olímpica, pero en últimas muy costosa para todos, de la sociedad medellinense.

    Usted no sé qué tipo de alianza tiene con el sector minero, del tipo de la comprobada con AIS, que le hace defender a Andrés Felipe Arias haciendo uso de un medio informativo, lo cual no es una forma de complicidad con el delito, sino que es o debería ser legalmente un delito en sí; pero permitir que en el periódico que usted dirige, "su periódico", se hable en términos divulgativos de la manera propagandística en que se ha hecho a lo largo de los últimos meses sobre la minería en Colombia, es una infamia, pero también un despropósito: un tiro por la culata que nos afectará a todos, incluyéndola a usted.

    Seamos claros: no sabemos de qué se trata, cuáles o para quiénes son los beneficios que puedan quedar de una labor de la cual está claramente demostrado (incluso por lógica) que no puede ser sostenible, y que genera destrozos tan graves que bien puede decirse que todo lo que somos, quedaría destruido.

    Los datos alarmantes pueden encontrarse en Internet tan fácilmente que nuestro dolor, nuestro escándalo moral, es ante el hecho de que usted dé legitimidad a un sector que, como todos los gremios de nuestro modelo seudo-desarrollista, no piensa más que en su beneficio privado, porque buena parte de la población no es acaso que le crea más a El Colombiano, sino que agacha la cabeza como un cordero ante lo que a ustedes les venga en gana decir que sí es demócrata, que sí es provechoso o "bueno", cuando no lo es de ningún modo (hablamos no tanto hoy de asesinatos, caso Plazas Vega, sino aun más de la corrupción, caso peculado para reelección de Uribe o caso María del Pilar Hurtado, que río a río desfalca a este país a manos llenas desde lugares que ustedes conocen muy bien y defienden casi como predio propio).

    Todo podría ponerse en debate, menos una cuestión. La naturaleza, señora Ana Mercedes, lo es todo. No es que estemos separados de ella. Cuando el editorial de ayer, sábado siete de abril


    (ver vínculo
    http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/N/naturaleza_y_competitividad/naturaleza_y_competitividad.asp?CodSeccion=219 ),


    dice que la institucionalidad, o en sus palabras "una institucionalidad adecuada (...) debe evitar que la abundancia de recursos se convierta en una dañina y perversa dependencia de los mismos", a esas palabras no las redime la relatividad que muy bien podría usted esgrimir, con los argumentos usuales de que debemos superar las llamadas "commodities", la dependencia de las materias primas, para ser más "prósperos" por la vía de la competitividad.

    Se trata del agua, señora Ana Mercedes. Se trata de que lo que usted legitima incluyendo como complemento a su editorial un texto de la Asociación del Sector de la Minería a Gran Escala (SMGE, en sus siglas originales), es un procedimiento tan devastador que si acaso usted viera las imágenes de lo que produce, lloraría con su piel humana a flor de luz, erizada de remordimientos, señora. Lloraría lágrimas de un agua ya imposiblemente pura o "competitiva".

    De usted, como de todos, espero lo mejor, Ana Mercedes. Pero el cambio debe ser radical. Usted sabe muy bien que la minería a gran escala, y en general el progreso como lo entendemos, el uso de los recursos naturales, obviamente propios, por parte de una humanidad que no solo se reproduce indiscriminadamente, sino que no sabe vivir, van a acabar con lo que queremos y somos: con lo más valioso de nuestras vidas humanas.

    Si tal vez todo está tan bien calculado que quienes deciden todo (como no atender o no dejar cumplir los Objetivos del Milenio, o los de la ya muy triste Cumbre de Rio de Janeiro), tienen todo listo para sus familias en la base espacial, piense un poco en que esto tendrá un costo que uno ni se imagina, en términos personales, individuales, Ana Mercedes... La conciencia es lo único que queda, la memoria por lo hecho, confrontado con sus consecuencias.

    Atentamente,


    Santiago Andrés Gómez
    cc 71.742.283


    2 comentarios:

    titina dijo...

    excelente! Me uno a tu hartazgo de unos medios al servicio del despojo, que no paran de mentir y manipular a una gran parte de la sociedad con informaciones FALSAS y no me extrañaría que PAGADAS ......

    Madera Salvaje dijo...

    Gracias, Titina... Tus palabras alientan la vida