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    Antioquia Audiovisual (7): documental contemporáneo antioqueño




    PUESTA EN SITUACIÓN

    Reciclando recuerdos (Vásquez, 2010)
    Mejor Video Documental en el Concurso Nuevos Creadores
    Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias 2011

    Por Santiago Andrés Gómez


    La transformación está ya en marcha. ¿A qué podemos llamar un buen documental hoy en Antioquia o en cualquier parte, pero sobre todo aquí? Existen quienes sostienen que es preciso hablar desde el yo, decir verdades menores, y otros que (para ello) priorizan la revelación de los medios con los cuales se expresan, como parte de una política de reflexividad, ya de vieja data, que busca apaciguar, si no enfriar los ánimos de quienes pensamos que el documental también es como esas piedras candentes que Dios pusiera en boca de sus profetas, dado que tal vez estemos locos, o que nuestra palabra sea no nada sin la acción, sino al contrario: demasiado por sí sola. Reconocer el lugar desde donde se habla es la angustia de los documentalistas contemporáneos más inquietos por la influencia de sus “productos” (en términos materialista-históricos), pero también es el orgullo con que se ufanan, a veces más, a veces menos indiscriminadamente, documentalistas de un orden muy diverso, desde Felipe Guerrero (Corta [2012], Paraíso [2006], Medellín [2003]) hasta jóvenes de la Universidad de Antioquia que, de la mano de profesores como Alejandro Cock y Marta Hincapié, están generando una nueva ola del documental antioqueño, más sosegada y, al tiempo, mucho más sesuda y alerta.

    Por su parte, José Miguel Restrepo en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid ha abierto una brecha no menos pensante, pero sin duda más visceral, que tiene como primer resultado sorprendente al casi místico colectivo K-minantes, un grupo de jóvenes que eleva las banderas de lo que primero deben ser, luego son y al fin significan los trechos animados entre pensar, decir y hacer. Aquí las dificultades se reviven día a día, y aunque no he visto todos los trabajos que han hecho (en el lapso de un año cambian muchas cosas), es obvio que para ellos, como para Sísifo, algo inevitablemente severo respira en las imágenes de un cuotidiano que, en su óptica, no pareciera difuminar todos los rostros en un mismo molde. Lo notable es una diferencia, entonces, entre sus aspiraciones y sus resultados, que apenas lograría conciliar una postura más abstracta. En efecto, a ellos también los mueven ideas, o sea la teoría, en este caso de entender que si, como decía Machado, “todo pasa y todo queda”, en el video todo queda. Contradicciones entre colectivismo y anarquía pueden pasar por alto gracias a una imagen que se erige por sí sola y se quiere anteponer a cualquier otro discurso, pero esta utopía se sale de las manos, y en ocasiones se puede contar con que un individualismo del tú se oponga al falso colectivismo del yo, o que la filosofía de la alegría quiera negar o de hecho oculte toda indignación necesaria.

    K-Minantes: una mirada inspirada
    K-minantes -Liberman Arango ©

    El deseo de un cine más racional, de cualquier manera, no deja de ser un suspiro por unas cintas menos problemáticas, un suspiro por una mayor claridad al hablar, aunque desde cierto punto de vista sea también más acorde con un documental mordiente, abierto, insatisfecho, en la actitud pedestre, pero en el caso de K-minantes más desgonzada, del documental antioqueño. En este campo yo, personalmente, no pido lo que es importante, no me contento con el acto del otro al hablar, que es primordial, y que de cierto modo, o en nuestro contexto, es imperativo motivar. Yo, confieso hoy, me siento atraído y feliz cuando un texto consigue erigirse por encima del mundo, cuando se desprende, sea de un modo dramatúrgico o conceptual, de la realidad ingobernable, y cohesiona sus rasgos más volátiles en una línea circular o un impacto sensorial definido, unitario. No obstante, no sobra defender justamente la singularidad en vez del consenso, y desde luego los matices por encima de la rotundidad de cualquier audiovisual que sea afín al documental o que permita ser llamado así, incluyendo los audiovisuales de esas modalidades y formatos que son los videos académicos, la televisión y cualquier trabajo hecho por encargo para el estado o entidades del tercer sector, como los video-clips de Pasolini en Medellín.

    Un colectivo audiovisual de gran importancia para entender a Medellín
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    Todos son trabajos que merecen un análisis en pro de la complejidad y la pertinencia, y serán objeto de nuestro estudio en la serie que esta semana comienza.