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    Editorial Julio 2012




    CUESTIONES DE FONDO
    Y CUESTIONES INMEDIATAS
    4 reflexiones

    Por Santiago Andrés Gómez



    Un punto de convergencia entre todos los movimientos ecologistas y ambientalistas del mundo ha sido su negativa y combate a la producción y uso de energía nuclear. Marcellesi[1] lo señala de esta manera:

    En su estudio de más de cincuenta programas de partidos verdes en el mundo, Garton resalta que el «no a la energía nuclear» es una constante prioritaria —consenso único en el panorama político europeo y mundial”

    Y en enero de este año[2], el mismo teórico, investigador, activista y trabajador público (Marcellesi es ingeniero y urbanista) explicaba el por qué de esa oposición tan cerrada llamando al empleo de la energía nuclear “jugar al aprendiz de brujo”, y queriendo decir con tal expresión que la probabilidad de catástrofes como las de Chernobil o Fukushima, por pequeña que sea, implica un tan enorme daño para el entorno humano, que insistir en el uso de la energía nuclear como alternativa de energía limpia no deja de ser un riesgo temerario que conlleva costos inimaginables.

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    Traigo este debate a colación como ejemplo o ilustración (aufklärung, digo, recordando mi última entrada sobre Farocki) de las contradicciones a que nos vemos abocados los ecologistas. Desde luego, existen quienes inteligentemente consideran la postura ya tradicional o típica, pero más que nada característica del ecologismo contra la energía nuclear como algo infantil, que no ve el problema en todas sus dimensiones, porque evitar la energía nuclear implica en las actuales circunstancias un mayor uso de combustible fósil y, por lo tanto, una mayor emisión de CO2, en una coyuntura en la que ya hay en el planeta déficit de oxígeno.

    Quienes ven el problema con un interés más acusado por este último dato, insisten en que el problema entonces no sería la energía nuclear sino cómo generar un cambio de paradigma en nuestros modos de vida, pero esta última observación no logra negar el riesgo gigantesco que constituye para todo el mundo la energía nuclear, y al contrario, si dejamos de lado la discusión sobre ella, y mientras esa energía siga alimentando a la sociedad como lo hace hoy, y cada día más, será inevitable olvidar que el punto central del debate era el cambio de nuestro estilo de vida.

    Es decir, los radicalismos hablan de un problema que se salió de madre y necesita muchas soluciones, algunas de aparente inmediatismo y en exceso severas, pero igual los orígenes de ese problema son más importantes que esos síntomas con que se manifiesta, y cuyas causas primeras a veces son apenas orígenes derivados del consumismo y de los dogmas del desarrollismo y el progresismo.


    ¿TIENE USTED IDEA DE LO QUE ESTO SIGNIFICA?
    cotejar con imagen siguiente



    ¿80 % del territorio andino vendido al extranjero y desbrozado?
    -donde viven y de donde se alimentan... ¿cuántos colombianos?-


    ***

    Sucede parecido con los desalojos de hace veinte días en el barrio La Cruz, de Medellín. Los habitantes de refugios de tabla erigidos sobre faldas de alto riesgo estaban habitando, si puede decirse así, el propio filo de la muerte, y a veces pagando injusto alquiler por ello a mafias sectoriales, pero incluso la mejor solución que algunos pocos pudieron disfrutar, de mudarse a unidades multifamiliares (diseñadas como corrales) no deja de ser un problema mayúsculo, por la concentración poblacional en una ciudad que no da para más y que uno mismo, por muchas razones, a veces no tan violentas como para los excluidos del sistema, no deja de ver casi como la única alternativa para vivir en Antioquia, o la menos difícil.


    CONCESIONES MINERAS DE ORO EN ANTIOQUIA
    ♪♪ ¿y el oro para qué / y el oro para quién...? ♪♪


    El problema central es el íngrimo equilibrio de poder y del flujo económico en Antioquia, un departamento que en algunas élites patronales se precia de buscar el federalismo, pero que es tan centralista como todos los de Colombia. La opción que el equipo fajardista ha buscado es justamente promover el empoderamiento de las subregiones, aunque sigue habiendo un problema de fondo en cuanto a los modelos de desarrollo y a los ideales de vida que pretendemos realizar. Como cuando decimos que a Medellín le hacen falta vías pero, por motivos no siempre esnobistas aunque sí harto individualistas, seguimos alentando la entrada en nuestra ciudad de un parque automotor desproporcionado con la misma, inútil y ya bastante perjudicial.


    SI TODO FUERA TAN FÁCIL
    pero podemos despertar

    Los problemas de fondo muestran casi todas las soluciones como paliativo superficial, y si este es indispensable, nada logra si no vamos a la raíz de ellos.

    ***

    Ante esto la mejor pregunta es: ¿Qué tanto perdemos siendo menos o teniendo menos? Hallaríamos, incluso en la enfermedad, un encuentro con el otro más tranquilo, una posibilidad de vivir en pro de lo esencial que nos redima de la frustración de no poder ser nunca lo que la ilusión nos pide. A lo largo de medio siglo de guerra, la pregunta para el país es: ¿Qué tanto hubiéramos perdido con un gobierno de izquierda? Y hoy, luego de veinte años de “apertura económica”, cada vez más radical (esta sí): ¿Qué tanto perderíamos si el salto social fuera para algunos un tanto hacia abajo? Estas preguntas, por supuesto, no son dirigidas al pueblo, sino a sus élites, pero es el pueblo el que debe respondérselas, y casi en sentido contrario: ¿qué tanto se gana siendo más o teniendo más, o soñando con ello?, porque dentro de su radicalismo nos piden confrontarnos con lo que se nos vende como esperanza de cualquier índole.

    Creamos menos en las promesas que en quien nos las hace.


    VISITA Y ÚNETE

    ***

    Todo esto para tratar el tema de cuánto hay en nuestras manos en este instante en que Juan Ceballos ha llamado a que busquemos un referendo que prohíba la megaminería o minería a cielo abierto, la que nos han querido vender, desde distintas tribunas (incluyendo a El Espectador) como “la nueva bonanza” colombiana. Los opositores más serios a la idea del referendo anti-minero aceptan que en verdad debe haber límites en la megaminería, si acaso no responsabilidad auto-impuesta por las empresas mineras, pero esto sabido es, por los efectos probados de la megaminería o minería a cielo abierto, que no resulta más que en palabras relativas y de aplicación mucho menos que relativa, realmente imposible. Sin embargo, la razón de esta oposición al referendo no deja de estar presidida por una verdad, y es que con prohibiciones poco se logra: pero a ello hay que responder que no por ser la prohibición un esquema autoritario y casi siempre débil diríamos que se debe dejar de castigar al asesino o al violador, o de prohibir el robo.



    La minería a cielo abierto, está visto, es un crimen, sea legal o no, es decir: es un asesinato al ecosistema, un despojo de nuestros recursos, una violación a nuestros derechos a un agua limpia, por hablar solo de uno de ellos, y eso sin tocar los asuntos del seudo-desarrollo y real pobreza en que quedaremos si aprobamos y permitimos lo que Pacific Rubiales y sus secuaces en el Congreso y el Ejecutivo están comenzando a hacer, y si el problema de fondo son el modo de vivir de la población desarrollista de todo el mundo, las afugias reales de los marginados y el modelo aspiracional de la sociedad en general, que nos deja a todos rezagados, aquel lío más superficial de la megaminería viene a ser la manifestación última y extrema de una alienación colectiva, manifestación sicótica que requiere de freno inmediato.

    Y somos los colombianos quienes tenemos en nuestras manos el destino pronto de un corazón mundial, como si fuéramos los guardianes de una vida que nos trasciende.