• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Editorial septiembre 2012




    UNA CIERTA MADUREZ
    EN EL CINE COLOMBIANO

    Por Santiago Andrés Gómez

    La sirga (Vega, 2012)

    A partir del próximo mes, y hasta nuevo reordenamiento, este blog se dedicará, entre sus muy otras cosas, a hablar con acusado interés de algo que por dedicarse al audiovisual antioqueño ha dejado en el tintero, y es el cine colombiano. Bajo este genérico se deberán entender las películas estimuladas por el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y estrenadas comercialmente, con lo cual adoptamos patrones de comprensión que de ningún modo se pueden dejar de lado a la hora de hacer una crítica más o menos global del cine, aunque uno se sienta tentado a ello.

    En verdad, luego del 10° Festival de Cine Colombiano, que terminó ayer, uno siente que nuestro medio, incluyendo por supuesto al público, difícilmente abandonará las costumbres tradicionales con que disfruta el cine, pero nada más el estreno de La sirga (Vega, 2012) en Internet hace preciso señalar que esta discusión está forzada a incluir nuevas señales, muchas de ellas contrarias a lo que pareciera ser el afán por construir un mercado nacional y una imagen nacional en el cine. Igualmente, los cambios en la legislación, tan favorables al capital foráneo, nos piden pensar rápido, abrir la mente.

    Las profundas diferencias estilísticas y las notorias semejanzas temáticas entre La sirga y Jardín de amapolas (Melo, 2012) también indican un eje de discusión que no hace más que enfatizarse desde hace tiempos, pero en el cual deberíamos celebrar la aparición de un nuevo polo, si es que no un nuevo norte, y es la cuestión del modo de representación del sino trágico de nuestra vida social, un tema violento que sobre todo gracias al bálsamo de Carlos César Arbeláez ya podemos decretar ineludible ante los optimistas que creen que podemos prescindir de él en nuestras vidas e historias.

    Chocó (Hendrix, 2012)

    Pero que sea La sirga la película que puntea ambas discusiones, que tal vez no tengan término jamás, es una señal a la vez alentadora y problemática. Existen personas, incluso de visiones del todo opuestas, como Oswaldo Osorio y el pendenciero, casi enloquecido, pero no menos inquietante realizador Mauricio Carmona, para quienes La sirga se hunde en una vena formalista tan acentuada que se aleja y llega incluso a aislar de cualquier realidad a la que haga referencia, lo cual es en este caso un asunto, como lo ha dicho Marta Rodríguez sobre Chocó (Hendrix, 2012), de pose y abuso.

    No obstante, tal vena formalista está inscrita en unos métodos así de concientes y bien ajustados que ha terminado por conquistar el respeto, y al final le hace bajar los ojos, a quien busque primordialmente o nada más un pasatiempo en el cine. La sirga, como El vuelco del cangrejo (Ruiz, 2009), es una película que está muy a tono con sus tiempos, los de un cine que hacía falta ver en Colombia, un cine mesurado, de alusiones, que crea el universo que observa, como diría Bresson, su principal profeta, y lo hace elevar, un cine que es tanto sueño como registro emocionado…

    El vuelco del cangrejo (Ruiz, 2009)

    Pero de todo esto seguiremos hablando cuando pase este mes, que trae un repaso a nuestras películas favoritas en la historia del cine, en 9 entregas…


    3 comentarios:

    Simón Puerta Domínguez dijo...

    Excelente Santiago, estoy pendiente de septiembre.

    Madera Salvaje dijo...

    Gracias, Simón... Vos sos fuente e interlocutor obligado. Un abrazo,
    SAG

    clau dijo...

    Gracias Santiago, de lejos si que hace falta esa mirada. La Sirga, quiero verla
    Abrazo, C