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    OJO MÁGICO
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    Grandes películas de los años ochenta

    Por Santiago Andrés Gómez


    ¿Dónde está la casa de mi amigo? (Khane-ye doust kodjast?, Kiarostami, 1987)


    Una obra que conquistó al mundo entero y puso al cine iraní en boca de todos, ¿Dónde está la casa de mi amigo? no desmerece en nada, sino que antes renueva, los postulados de Wim Wenders y en general de la Nueva Sensibilidad a la que este se integraba en los setenta, y que tanto influyeron en Kiarostami... Hay una concentración tan relajada en los asuntos de la cotidianidad que la cinta parece bastarse en su historia, pero detalles como el prodigioso final, y por supuesto resonancias de toda índole a lo largo de la pequeña odisea narrada, abren la cinta a la expresión vitalísima de un universo desbordante, lleno de ternura, dolor y sabiduría

    Haz lo correcto (Do the Right Thing, Lee, 1989)



    La aparición de Haz lo correcto en el panorama del cine mundial en 1989 fue un pequeño vendaval, y la confirmación asombrosa del talento y la agudeza del joven Spike Lee, quien ya había dado señas de su genio en filmes anteriores... Haz lo correcto fue una cinta visionaria y al mismo tiempo conclusiva, un punto de quiebre dentro de las luchas por la convivencia de culturas en Estados Unidos y en el mundo, todo enmarcado en una pequeña historia que casi ni podríamos llamar fábula y mucho menos alegoría, pero que cumple con un papel metafórico escalofriante...

    Bajo el sol de Satanás (Sous le soleil de Satan, Pialat, 1987)



    La Palma de Oro del Festival de Cannes para Bajo el sol de Satanás supuso para su director, Maurice Pialat, un momento culminante, luego de los más grandes éxitos de su carrera, ambos en los ochenta, Loulou (1981) y A nuestros amores (A nos amours, 1983), pues pese al premio esta obra no cosechó las mismas alabanzas ni el gran favor del público que antes tuvieran las cintas mencionadas... Luego de Bajo el sol..., esta y Van Gogh serían películas más herméticas, incluso hurañas, y tal vez no sean nada recomendables para un espectador común, pero personalmente cumplen con un engrandecimiento espiritual conforme a su intensificación del drama de la soledad... Una de nuestras favoritas de todos los tiempos...

    El toro salvaje (Raging Bull, Scorsese, 1980)



    El toro salvaje fue, y no solo de modo anecdótico, sino también simbólico, la resurrección de Martin Scorsese para la historia del cine, luego de momentos difíciles por su adicción a la cocaína, casi tempranamente letal por su asma... La película es de un apasionamiento y una precisión obsesiva en el retrato de un ser "demasiado" común y corriente, un hombre en estado bruto, que podría ser cualquier otro, pero que sufre la condena de gozar de un cierto encanto, un cierto poder y un cierto éxito, sin saber bien él jamás cómo manejarlos... Obra que recibe de todo un historial del cine, sensorialmente apabullante, espiritualmente insondable, El toro salvaje es un momento cumbre en la historia del cine norteamericano...

    El cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin / Wings of Desire, Wenders, 1987)



    Al final de El cielo sobre Berlín, Wenders escribe unas palabras de dedicatoria a "los ángeles Yasujiro, Andréi y François", estableciendo un vínculo antes tácito con el cine de otros autores que buscaban, como él, que el cine "fuera útil a la humanidad"... La apuesta poética y al mismo tiempo pedestre del primer Wenders da paso a una contemplación sublimada que llega al extremo con la imagen de los ángeles que miran a los seres humanos y sueñan sufrir como ellos del afecto y el cansancio, constituyéndose en el movimiento grácil de una obra monumental, un himno conmovedor a la experiencia de vivir, que no encontraría tan profundo eco en su posterior secuela, pero que perdura como la obra maestra de su director