• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    A MODO DE EDITORIAL OCTUBRE 2012



    A propósito del XI Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas,
    que se celebra en Medellín entre el 3 y el 6 de octubre,
    presentamos un texto histórico que no pierde vigencia
    (información en http://cineyvideo-indigena.onic.org.co/)

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    EL DERECHO DE LA RAZA INDÍGENA EN COLOMBIA ANTE TODO
    El misterio de la naturaleza educa al salvaje indígena en el desierto

    Juan Manuel Quintín Lame
    (1880-1967)


    Por Manuel Quintín Lame (texto publicado en Leer y releer, agosto de 2012, No 66, Universidad de Antioquia – Sistema de Bibliotecas, pp. 30-37 [extraído a su vez de Renán Vega Cantor, Gente muy rebelde 2. Indígenas, campesinos y protestas agrarias, Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002])

    Señores miembros indígenas que en su carácter de representantes de tribu o tribus, gobernadores, presidentes de los cabildos o sea los que representen a las agregaciones de indígenas en los catorce departamentos que constituyen hoy la República de Colombia, yo como indígena descendiente de nuestros primeros padres, a quienes puso la Providencia como dueños y señores sobre este suelo Guanahaní, quienes adoraban como a su dios, a la majestad del sol que cruza en los espacios. Donde nació el misterio de la fuente de prehistoria, la que se encuentra en la gruta escrita remedando la pluma de Aquel que escribió la ley sobre las montañas del Sinaí…

    Hoy día, después de pasar por el medio de esta raza privilegiada por la naturaleza divina y abandonada por todos los gobiernos y ya casi muerta en su totalidad, en medio de la envidia y del dolor, la que ha sido cubierta por un paño de lágrimas y sangre desde el día 12 de octubre de 1492, hasta el día 12 de enero de 1927, cuando se levanta el genio de mi persona, iluminado, no por la luz que existe en las escuelas y colegios de la civilización del país, sino por esa luz que hirió mis labios y el ministerio de mi mente en esos solitarios bosques cubiertos por corpulentas selvas y adornados por altaneros cedros del Líbano, donde nacen los aires puros, los que refrescaron con su rocío el misterio de mi mente donde puede remedar tranquilamente las palabras del español e interpretar lo escrito en ese libro de piedra nivelado por el pensamiento de mis antepasados indígenas.
      
    Quintín Lame detenido (sentado en el centro, a la izquierda)

    Señores indígenas del país colombiano: a ustedes les llamo la atención desde el antro de prisión, donde me encuentro detenido por la mano gigantesca y usurpadora de la mano blanca y mestiza, quienes por la fuerza sin ley ni caridad, se han venido usurpando por dicha fuerza, nuestras propiedades territoriales cultivadas de mieses, derroques de vírgenes montañas y también usurpándose nuestras minas de todas clases, desterrándonos de las cuatro paredes de nuestros hogares y  sosteniendo a pleno sol, que son católicos, apostólicos, romanos, y que saben de memoria los diez mandamientos de la ley de Dios; y en medio de todo ese saber, nos han calumniado, nos han robado, se han perjurado y han hecho perjurar a muchos indígenas ignorantes; yo deseo que algún funcionario público o particular, me haga alguna interpelación, o sea alguna de las prensas que hay en el país y que desee tildar mi narración de incongruente. También varios cleros unidos con las autoridades, han tratado y tratan de vulnerar el derecho de sus feligreses indígenas, amenazándolos…

    Para decir esto, me fundo en las palabras que dijo Jesucristo en el tribunal de Pilatos y también a sus discípulos: que Él había venido al mundo era a dar testimonio de la verdad… Y dice Santo Tomás de Aquino en su filosofía: que la verdad es una reina que tiene su trono en el cielo, y que el amigo de esta reina es amigo de Dios. Por lo tanto, yo fundado en estos valerosos criterios, me lanzo con mi pluma sin temor de ninguna clase y descorro ese oscuro velo con que los hombres de civilización, instrucción cristiana, han eclipsado hasta hoy el derecho natural de la raza indígena en este país. Muchos católicos cristianos dicen que el que no es católico, desde en vida está colgado en los infiernos, sin estudiar que la religión católica es moderna. El pueblo colombiano está hundido en la polvareda, el engaño y de las amenazas por los católicos, y sin poder tildar sus hechos y pretensiones.

    Quintín Lame y el intelectual y político colombiano Antonio García

    ¡Oh pueblo querido de indígenas! Los que ocupamos mayoría en todo y nos hemos dejado dominar de la minoría de los partidos que vinieron de España y pisaron nuestro suelo, y como dos novios se ciñeron en sus cabelleras una cinta roja y otra cinta azul. Esos dos partidos, liberal y conservador, han sido los que han arruinado en todas sus partes las propiedades territoriales y cultivos de los indígenas naturales de Colombia, y no solo en Colombia sino en Perú, Ecuador, Chile, etc., pero hoy en medio de nuestra raza vencida y proscrita nace un pabellón, de la cabeza de un hombre que su escudo es el sol; es más blanco que la nieve y las nubes que cruzan en el infinito. Dicho pabellón va por encima de todas las acusaciones, y orgullosamente flota las sienes de los aires y es el signo natural que lleva la sociedad indígena como fuertes agricultores entregados a todo estricote que produce la naturaleza en nuestro país, sin detenerse un momento por millares de acusaciones que me han hecho las autoridades, como también en plena sesión los representantes del congreso nacional, como un José Ignacio Andrade, del Huila, defendiendo el alevoso crimen de los Limpios, que villanamente fue ejecutado por el burgués Ricardo Perdomo C.; pero se equivocó este, porque aun cuando más gritó y me acusó, los demás representantes declararon justa mi acusación contra el criminal ya citado, y fue pasada la orden contra este crimen al señor Procurador de la nación, etc., y hace más de cuatro años. Y hasta hoy no han dictado los jueces católicos de la ciudad de Neiva ninguna resolución, y el autor de las muertes de tres indígenas, con el fin de usurparse los pequeños lotes de tierra y cultivos de estos, se pasea insultando a la justicia y la moral cristiana.

    Para nosotros los indígenas tengamos delito o no lo tengamos, están las cárceles abiertas, y para los verdaderos asesinos, ladrones, cohechadores y perjuros están cerradas porque tienen plata y son conservadores. Se han cumplido las palabras del doctor Caro, que dijo en su proposición: “Mañana se abrirán las puertas del delito y se cerrarán las del castigo”. Profecía que se ha cumplido. Queridos hermanos y compañeros indígenas: despidámonos de esos dos viejos partidos pero sin darles la mano, sin decirles adiós, sin volverles una mirada; separémonos de dichos políticos y digámosles para siempre adiós urnas. No volvamos a mirarles sus labios bañados de sonrisa cuando se acercan las elecciones para representantes, diputados y consejeros municipales.


    Las leyes nacionales que han venido dictando los congresos, y decretos legislativos, decretos ejecutivos, etc., etc., nada se cumple, solo es una fórmula que aparenta. Pues el legislador ha ordenado por medio de leyes que repartamos nuestras comunes tierras; si el legislador se cree con tanto derecho para mandar por medio de leyes que repartan lo suyo una comunidad de hombres menos civilizados. ¿Por qué también no ordena que los civilizados blancos y mestizos repartan lo suyo? Estos se creen dueños y señores de lo que no ha sido suyo.

    Pues este es un error manifiesto del legislador, por lo tanto, nosotros los indígenas debemos gritar a pulmón abierto, no y no hay reparto, porque nadie tiene derecho de ordenar según el derecho de gentes que otro hombre u hombres reparta lo suyo sin su consentimiento. Por lo tanto es nulo y de valor ninguno los repartos de tierras de indígenas que han hecho en todos los departamentos que constituyen el país colombiano, porque todo ha sido a sabiendas de los ricos, quienes se han acompañado con los alcaldes, jueces, gobernadores, etc.

    Hoy día nos abriga un resplandor vibrante en nuestra mente y ya alcanzamos a ver dónde estaba oculto el ministerio de nuestro destino y derecho que nos corresponde, como antiguos dueños y señores de este suelo y por lo tanto debemos hacerle frente a esa minoría de civilizados, y siempre unidos como dos hermanos, el obrero con el agricultor indígena, y cruzar nuestras banderas y formar una bóveda, y que por las entrañas de su sombra pasen todos esos hombres patriotas, luchadores quienes han frecuentado tremendas y largas campañas, con el fin de preparar el terreno para formar nuestro edificio en medio de una extensa nube de calumnias y que dicho edificio es hoy como el que construyó el hombre cuerdo sobre piedra, el que fue azotado por las lluvias y los vientos y las olas de los ríos, las que furiosamente se chocaron…


    Por lo tanto la mujer del obrero debe ir unida fraternalmente con la mujer del agricultor indígena con una representación, flor del trabajo y flor de la agricultura, y que ambas nos ayuden con su astucia a nivelar la reivindicación social y que no sea solo en Colombia, sino en las repúblicas hermanas porque la unión fraternal es la poderosa fuerza del espíritu de nuestra campaña. Yo como jefe de 197 pueblos entre Resguardos, tribus y agregaciones de indígenas, en los catorce departamentos que constituyen el nombre de Colombia, y a todos los obreros que se encuentran en esos departamentos, es decir, en las ciudades y pueblos que los constituyen, les envío un fraternal saludo y también los saludan todos mis compañeros indígenas que sufren prisión sin justicia y sin caridad, desamparados.

    Pero ya hoy recordamos una profecía, la que nos señala la lucha perpetua que existirá contra el espíritu del mal que nos ha hecho la serpiente. Una de las primeras que darán detalles de esta lucha que yo he emprendido planteado, y por esta idea estuve un año incomunicado en un calabozo de la penitenciaría de reos de Popayán, cargando una pesada barra de grillos, sin esto ordenarlo la ley. Esto fue causa a los hombres llenos de riquezas, pero mañana tendrán que alquilarse por un mendrugo de pan, y los que sufrimos hambre nos hallaremos en harturas. Dios mata y vivifica, lleva al sepulcro y saca del sepulcro y empobrece al rico y enriquece al pobre, y humilla al soberbio. Ahí está la poderosa Alemania que viste la alpargata y las arandelas de la mendicidad.

    ¡Saldrá, señores, del polvo el mendigo indígena y el obrero, el pobre saldrá del estiércol y se sentará entre los príncipes y en solio de alegría! Dios como juez supremo juzgará toda la tierra. ¡Oh grandes y vanagloriosos burgueses de Colombia!, ya veis qué claramente se delinea en el horizonte de los tiempos el rey que ha de restablecer la justicia, defendiendo a los pobres y humillando a los poderosos. Yo ahora cuatrocientos treinta y cuatro años, tiempo que dormía en el ministerio del que crió el universo, y que había de nacer en medio de las heladas brisas que respira la naturaleza, debajo de viejos y corpulentos robles quienes me acariciaban cuando yo estaba dentro de la cuna de mi infancia, tendido, inmóvil, ahí era acariciado por el reino vegetal quien me regaba hojas y flores, porque así se le ordenaba el dios de los aires.



    En esas soledades donde yo nací y conocí la juventud del mundo y sus vestidos primorosos que aparecen, y también los frutos después de las flores, y no es el fruto ni la flor que abandona el árbol, sino es el árbol el que abandona la flor y el fruto. Este conocimiento lo publico a pleno sol prueba de lo que me consta, porque soy hijo de un par de agricultores indígenas, quienes derrocaban al golpe del hacha esas selvas de que hablé al principio, no tengo la desgracia que por mis venas corra sangre española ni que un español me haya educado, por lo tanto no tengo nada que agradecer, pues los anales de la historia hablan de los colegios pero… yo con un lenguaje no castizo ni estudiado, deseo tomarles la rienda al caballo y al caballero, y ya deben oír las pisadas lentas de esa silvestre mariposa, quien formará un concierto de mariposas para suspender el canto de las sirenas y perseguir la mortífera serpiente, bajando del monte al valle y praderas y no de las praderas al monte como lo debían de hacer los hombres quienes se llaman civilizados.


    Como dije antes al tratar de la envidia y la pasión de la burguesía colombiana. Hoy día en esta cárcel nos han negado toda clase de garantías, porque están sugestionados los funcionarios por los particulares usurpadores de nuestras propiedades territoriales, hecho que lo puedo probar si es el caso. Hoy día cansado a tanta injusticia habrá una huelga, o sea en pocos días en que ningún indígena que por sus tierras pague arriendo en clase de terrazguero a blanco o mestizo en el país colombiano, brasileño, peruano, ecuatoriano, chileno, etc., recordemos hermanos de la profecía que cito y que esta se cumplirá al pie de lo dicho: porque ese conocimiento que de repente me llegó y se apoderó del misterio de mi mente y me hizo conocer un par de lobos, el del engaño y el del desengaño, en ese bosque sombrío donde exhalan el último adiós esos dos resplandores, el de la aurora y el de la tarde, y sepultándose en el vientre de esa oscuridad que se apodera de los valles, palacios y ciudades, allá fue mi colegio y mi estudio, y no en los colegios y universidades que tanto hacen mención orgullosa aquellos que se llaman civilizados para el mal y no para el bien.



    Guamo, 12 de enero de 1927