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    Tercio en polémica




    DE LA CARTELERA COMO ANACRONISMO

    Por Santiago Andrés Gómez


    Se ha generado una ola de interés luego de la publicación del artículo “El cine del 2012”, aparecido en El Tiempo y en el blog Tiempo de Cine, que lleva su autor, el editor de la revista Kinetoscopio, Juan Carlos González (ver http://tiempodecine.blogspot.com/2013/01/el-cine-del-2012.html ).

    La semana pasada, en Arcadia 
    (ver http://www.revistaarcadia.com/opinion/columnas/articulo/la-inutil-pataleta-juan-carlos-gonzalez/30970 ), Nicolás Morales comentó el texto de González, que ya había sido divulgado por varios cinéfilos en las redes sociales, diciendo que la queja del crítico por la mala calidad de la cartelera comercial de cine en Colombia, y su invocación a la responsabilidad social de las distribuidoras y exhibidoras, eran una “pataleta inútil”.

    Juan Carlos González, crítico de cine, editor de Revista Kinetoscopio

    Los términos empleados por Morales tal vez describan muy bien la realidad, pero entendidos en rigor no harían más que inutilizar la propia referencia al texto de González, especialmente cuando Morales arguye que, a fin de cuentas, González “tiene razón”. Al parecer, la alternativa a la pobreza de nuestra cartelera está en soluciones parciales (Morales enumera unas cuantas), y no en lo verdaderamente inoperante del llamado de González a un acto de contrición de los ya muy menguados comerciantes de cine en Colombia. Es decir, la pataleta tal vez no es pataleta, y es obvio que no ha sido del todo inútil, pues obedece a una situación lamentada por muchos y da pie a plantear salidas, aunque ciertamente la que González desea es un imposible y, además, un retorno utópico a un pasado que ni volverá ni era del todo ideal.

    Por el contrario, y sin querer lo dejan ver los dos redactores, el panorama mundial del cine es tan vasto y complejo que, en cierto modo, o más bien irrefutablemente, nunca en nuestro país habían existido tantas y tan buenas posibilidades de ver lo mejor del cine mundial de hoy y de todos los tiempos. Morales, entre las alternativas que ofrece a los cinéfilos (un tanto "inútilmente", pues ellos ya lo saben), habla de comprar DVD’s y blu-rays “en el Centro”, o sea piratas, y también de hacer un home theater en casa, opción que, gracias a la tecnología, lleva el cine al hogar como era impensable hace quince años.


    Igualmente, como lo mencionaba un usuario del ágora del Facebook, los cineclubes están ante una coyuntura favorable que los ve cumplir la función social de ensueño colectivo que las alternativas mencionadas, aparente, pero solo aparentemente, dejaban de lado. Esto, sin hablar del futuro del cine proyectado digitalmente, o incluso contando con ello, permite replantear la cuestión, aunque no de manera muy tranquilizadora.

    Y es que quien levanta las quejas contra la cartelera comercial como si fuera, aun en un contexto tan caótico, la única opción para hablar “del cine del 2012”, es el editor de una de las revistas de cine más renombradas de Iberoamérica, lo cual no es óbice, por supuesto, para que sea también una tan anacrónica como el tiempo ha demostrado que es su editor. Además, este rol implica la cercanía, problemática para nuestro asunto, de González con una institución, el Colombo Americano de Medellín, que en su momento fue, y aun hoy es, impulsora de una red de distribución cinematográfica alternativa, la Red Kayman, como rezago del viejo sueño que alentara el ya difunto Paul Bardwell de que el Colombo, para su propio y común beneficio, pasara de ser exhibidor de cine a ser distribuidor. Aunque el hecho de que Paul considerara esto como algo viable no lo hace más fácil, lo que sí desnuda y debemos señalar, es que lo que antes fue una sala de cine que, como la revista Kinetoscopio, inspiraba respeto internacional y merecía el cariño de la comunidad, ahora, por la extinción de una visión profunda, es solo rutina, una entidad indigna de su pasado, con un presente borroso y un futuro improbable.

    Sala de cine 1 del Centro Colombo Americano de Medellín

    González se equivoca al decir que en Colombia no se ha visto lo mejor del 2012. Nada más en Cali, Lugar a Dudas lo exhibe y exhibe aún más, tal como Pulp Movies en Medellín hace lo propio. Pero aun si nos atenemos a la exhibición de cintas en 35 mm, él mismo no se da cuenta de que por su conformismo ante la entidad donde trabaja, hace parte del problema, y no de las muchas soluciones que hay en realidad.