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    Cines colombianos (2)




    PRINCIPIOS DE APRECIACIÓN

    Por Santiago Andrés Gómez



    En una entrada de hace ya uno o dos años
    (ver http://maderasalvaje.blogspot.com/2011/12/en-santa-fe-de-antioquia.html )
    presentábamos lo que llamé un “esquema clásico de apreciación cinematográfica”, según lo delineó el maestro Luis Alberto Álvarez en un curso de teoría cinematográfica, a finales de los setenta. Para nuestro objeto más ambicioso por estos días, el establecimiento de un “régimen de criterios” en el análisis del cine colombiano y aun mundial y de todos los tiempos, este esquema puede ser de gran utilidad, como ya lo he conversado con mi cómplice de dificultades, Pedro Adrián Zuluaga. Por criterio podríamos entender lo que Álvarez llamaba “determinante”, un horizonte o variable de perspectiva que opera en función de un valor correspondiente (variable de funcionalidad), de acuerdo con un “sistema crítico” o variable de evaluación más o menos tradicional, como indica el cuadro que ya en aquella ocasión expusimos.

    DETERMINANTE
    FUNCIÓN
    SISTEMA CRÍTICO
    Sicológico
    Expresividad
    Psicoanalítico
    Socio-político
    Utilidad social
    Sociológico
    Técnico
    Calidad
    Formalista
    Económico
    Competitividad
    Econométrico

    Del entrecruzamiento y prevalencia episódica o fluctuante de estos determinantes o criterios, dijimos entonces lo siguiente:
    Lo ideal sería no olvidar que la práctica social del cine tiene estas dimensiones de modo simultáneo, algunas de modo involuntario para sus oficiantes, pero todas de manera consustancial, aunque es ilusorio suponer que uno nunca privilegiará alguna de ellas. De hecho lo más común es diferir justamente al hacer énfasis en una misma función, por ejemplo según la lamentable creencia de que “calidad” hay una sola, o de que la “competitividad” se daría o debería dar en una única vía  –hoy emparentada casi siempre con la función de “calidad” frente al mercado global– o que incluso sólo evoluciona en escenarios en los que nada más existe ese determinante [relativo], aislado de los otros

    La postal de cumpleaños de Chris Marker a Agnès Varda,
    en Las playas de Agnès (Les plages de Agnès, 2008)... (más allá del bien y del mal)...
    Una imagen sagrada en Ojo Mágico

    Sobre esto volveremos una y otra vez durante este año, y seguramente durante lo que nos queda de vida. Hoy, por lo pronto, nuestro interés es definir unos principios básicos de apreciación cinematográfica que o se toman o se dejan. Los consideramos cruciales para quien pretenda establecer cualquier diálogo sobre cine, casi como una tetralogía de mandamientos para el cinéfilo juicioso. Ahora bien, “cinéfilo juicioso” puede parecer una fórmula, más que aburrida, imposible, pero la preferimos a decir, por ejemplo (o aun a jactarse de ser), “cinéfilo necio”, sobre todo porque no creemos que esta última sea una redundancia. Todo mandato apunta a lo difícil, y estamos convencidos, con Shelley, de que lo sublime en el arte prueba la sensibilidad ante los placeres más exigentes. El resultado, curiosamente, es una postura más tolerante que condenatoria. Los principios que a título personal he deducido son los siguientes:

    1. Reconocer la vastedad del cine, nuestra ignorancia frente a él. Alimentar nuestra curiosidad.
    2. Tener en cuenta su artificio, privilegiar su distancia con el mundo, el carácter formal de su mensaje.
    3. Apropiarnos de cuanto sentimos y entendemos en lo que la película nos dice, ser concientes de nuestra percepción, de su porqué.
    4. Asumir nuestra visión como relativa, peculiar y dialogante, ser receptivos a las demás posturas.

    Para resumir, se trata de ser humildes y concientes. Los últimos dos principios son ecos de los primeros, a modo de espejo (4-1, 3-2), pero habrían de enunciarse antes, si no fuera por la pasmosa ignorancia que existe hoy sobre la historia del cine, y también si no fuera por la aun más pasmosa concepción que se tiene del cine como algo dado por sentado, y no frágil, sujeto a todo tipo de cambios y virtualidades.

    En la siguiente entrada de esta serie de "Cines colombianos" echaremos un vistazo a lo que fue y a lo que es hoy, o en lo que se ha convertido, el rico periodo del cine silente en nuestro país.