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    La polémica de “Tres Caínes” (2)




    UN PRIMER PASO

    Por Santiago Andrés Gómez


    Noen3caines
    http://www.facebook.com/pages/Noen3caines/490599870999308?fref=ts

    Antes que nada, quisiera remitir al comentario interactivo de la cineasta colombiana, radicada en Chile, Claudia Patricia Posada Saldarriaga, a la primera entrada en mi blog sobre la polémica que ha generado la serie de televisión “Tres Caínes”:

    De ese comentario extraigo las últimas palabras:

    “ (…) le doy cierto valor a que en Colombia se hagan series como esta. No justifico su ambicioso afán por el beneficio económico y la sobre-explotación casi apologética del delito y la maldad, por supuesto, preferiría que esto lo narraran muchos documentales, que fuera parte de los libros de texto que estudian los niños en escuelas y colegios, que se hablara a la hora de la cena familiar, que se educara para que a partir de ello no siguiéramos viviendo como en un carrusel de odio y violencia que no para nunca. Son nuestras verdades, nuestras heridas y las mantenemos abiertas, respirando, que es la única manera en que una herida se cura. Y nuestro labor, si es que puede pretenderse tanto, es resistir en el esfuerzo para que no sólo se cuenten historias de ‘grandes capos’ sino esas historias perdidas de personas con más humanidad, valor y méritos que han sido silenciados unos tras otros dentro del mismo espiral de violencia. Ojalá tantas palabras y tantas imágenes sirvan para algo”.

    La reivindicación de Claudia a la existencia de series como “El Patrón del Mal” o “Tres Caínes” se hace desde un contexto, el chileno, que, en vez del tráfico con la realidad, se impone la negación de la misma, y no sabe uno qué puede ser peor. Pero hay más: otros se burlan o simplemente son displicentes frente a la iniciativa de Noen3caines
    por su cortedad de miras, pues evitar los temas (como nos lo recuerda Hawks en Scarface [1934]) no es ninguna solución al problema de la violencia del país, o porque en la idea de que en la televisión se está idealizando a los malos late la falsa conciencia de un bien limpiamente apartado del mal.


    Lo que no se podía ver, en el código moral del Hollywood clásico
    ¿De qué sirvió?

    Sin embargo, traigo a colación la cita que hice en otra publicación mía en Facebook, de un teórico bien importante y que puede recordarse como reivindicación de las quejas de quienes nos oponemos a “Tres Caínes”. Dice Robert Stam, en su valioso texto Teorías del cine (Paidós, Barcelona, 2001, p. 349s):

    "La contribución fundamental de la posmodernidad es la idea de que casi todas las luchas políticas actuales se libran en el campo de batalla simbólico de los medios de comunicación. En lugar del eslogan de los años sesenta: 'La revolución no será televisada', en los noventa [y hoy, aún hoy añadimos] parece que 'la única' revolución posible será televisiva (o cibernética). La lucha por la representación en el dominio de los simulacros es homóloga a la que tiene lugar en la esfera política, donde las cuestiones de representación pasan a ser cuestiones de delegación y voz".

    Mucho se ha debatido ya, para ser tan poco el tiempo, sobre esta movilización ciudadana, la primera que pone realmente contra la pared al pernicioso emporio de RCN Televisión. De entre todas ellas, me parece peculiarmente iluminador el siguiente fragmento, extraído de


    El hecho es que no es nuestra

    Lo que resulta inadmisible es que tanto RCN como Caracol, con el objetivo de aumentar o de conservar sus audiencias, se autoproclamen entes autorizados para dar lecciones de historia política o social a todo el país, aprovechando el vacío que la educación ha dejado en esas áreas.

    Sus productos de ficción operan bajo ciertos patrones de producción y esquemas narrativos que les garantizan el reintegro de la inversión porque finalmente estamos hablando de una industria y una lógica de mercado. Lo que resulta criticable son los mensajes publicitarios que sirven para promover los productos de ficción: los venden como si fuesen la única versión auténtica de la historia, bajo el argumento trillado de que "un pueblo que no conoce la historia está condenado a repetirla".

    Esa es la falacia de fondo que está haciendo tanto daño: es evidente que no pueden presentarla como la única versión. También debería ser claro que un televidente activo y formado estaría en capacidad de entender que existen muchísimas más versiones y que estas propuestas televisivas sólo son una más

    La idea de un espectador crítico es un ideal apenas por cimentar con esfuerzo, y las micro-resistencias sociales de que hablaba Michel de Certeau son escapes tanto más relevantes como irrisorios cuanto tenaz es la tiranía, en este caso, de los medios. El rastreo de tal tiranía puede hacerse, y hasta cierto punto ha sido hecho (puede leerse en las pugnas en torno a un simple “tercer canal”), solo que no es posible socializarlo del modo en que debería ser socializado, y eso es parte de esa misma tiranía de los medios actuales. Por demás, una multiplicidad de canales, con diversas versiones de la historia, no es solo utópico en este momento, sino que merecería además “echar el cartabón”, o sea generar un espacio alterno de debate racional que al mismo tiempo le bajara el tono a las divergencias de los mitos, porque al fin y al cabo en Colombia todos hemos comido del muerto, incluyendo a las madres de todas las víctimas cuando prenden RCN Televisión y se escandalizan con lo que dicte el canal de Ardila Lülle.


    Ellos tampoco nos representan

    Lo interesante es lo que dice, con su tono de maestro de escuela, un sujeto llamado Juan Mosquera, propulsor de Noen3caines, en la última entrada de su blog:

    Vienen las preguntas que debemos responder juntos”.

    Porque lo cierto es que, recordando a Stam, es un país como Colombia el que ha demostrado que puede entrar a incidir en la versión sobre su propia historia, tal vez no por el éxito inmediato (que todavía está por verse) de una iniciativa tremendamente popular en contra de una serie al mismo tiempo muy taquillera, sino por vía del impulso que, en el medio de comunicación e incomunicación por excelencia, la televisión, le da la misma gente a la existencia de más canales, más historias de ficción sobre nuestra realidad, siguiendo las enseñanzas del Neorrealismo Italiano, con mayor ternura, con menor servilismo ante los argumentos autoritarios, con mayor esperanza en esa humanidad que se agita por los bordes de cuanto consideramos es la imagen, y que por primera vez en la historia de nuestra nación, es el público negándose a ser lo que la máquina mega-productiva quiere que seamos.

    Noen3caines podría y debe considerarse apenas el primer paso.


    Noen3caines
    http://www.facebook.com/pages/Noen3caines/490599870999308?fref=ts



    2 comentarios:

    AN-ÓNIMO dijo...

    Creo que ese programita está logrando toda la polémica que buscaba. Para esos programas pendejos y malintencionados no hay mejor cosa que la guerra del zapping: "aburrido,¡bah!, vamos a ver si están dando South Park" o "la casa de los dibujos". No hay que botarles letra ni pensamiento a ese tipo de basura televisiva.

    Madera Salvaje dijo...

    En el fondo, An-ónimo, estamos de acuerdo, solo que es como digo en el texto: un espectador crítico sigue siendo un ideal (mejor dicho, los que obramos como usted o como yo, somos pocos)... El hecho es que esta gente no se esperaría que la pauta se le fuera retirando de a poco... Y la estrategia del grupo Noen3caines toca en un sentir que no es de pocos y puede ser síntoma de un inconformismo acaso inconsciente, pero de cualquier modo atendible en función de una televisión distinta, por lo menos distinta.
    Santiago Gómez