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    Con miras a las elecciones


    CUESTIÓN DE LEGITIMIDAD


    NO A LA TALA DE ÁRBOLES POR LA AVENIDA EL POBLADO

    Por Santiago Andrés Gómez

    Este texto lo escribo no solo para los ambientalistas, los animalistas, los activistas que marchan y luchan en pro de las libertades civiles y los derechos fundamentales, pero ellos son su destinatario primero y su interlocutor funcional. Hace poco el eminente físico y filósofo Ervin László, cuyas investigaciones están entre las varias que permiten entender la necesidad de construir un horizonte ecologista para la humanidad contemporánea, afirmaba algo que desde los noventa viene sucediendo, pero que cada día cobra más importancia, por los nuevos matices del fenómeno: “La política de partidos está obsoleta, en el futuro las personas se auto organizarán en grupos”.


    Ya no es que haya tanto una desconfianza en la política como sí en la representatividad. Hace poco un grupo de Facebook recordaba estas palabras de Noam Chomsky: “La democracia participativa presupone la capacidad de la gente normal para unir sus limitados recursos, para formar y desarrollar ideas y programas, incluirlos en la agenda política y actuar en su apoyo. En ausencia de recursos y estructuras organizativas que hagan posible esta actividad, la democracia se limita a la opción de escoger entre varios candidatos que representan los intereses de uno u otro grupo que tiene una base de poder independiente, localizada por lo general en la economía privada”.



    Profesor Avram Noam Chomsky
    Lectura obligada

    En Colombia, como en casi todo el mundo, la democracia representativa está prácticamente cooptada no solo por grupos económicos que hacen de los presidentes, en palabras de Saramago “sus comisarios”, sino, de modo muy complejo, por la ilegalidad. Los recientes análisis de Garay indican esa complejidad: “No es lo mismo tener un acuerdo político para favorecer intereses criminales que un acuerdo para sacar adelante un objetivo de interés común” (ver http://www.lasillavacia.com/node/43973). Interpretado de manera más restringida, cuando un representante elegido por el pueblo engaña a la comunidad, su autoridad, sus decretos, sus disposiciones, son criminales.

    Esto se da hoy tanto en gobiernos de izquierda como de derecha, pero estamos descubriendo que la democracia representativa ya no es viable, y que civilidad no es obediencia ciega. Es sabido y sostenido desde hace años por la ecología política que para encontrar una autoridad más legítima es preciso que emane directamente de las provincias, desde las regiones, y que las determinaciones locales se vinculen en una organización más horizontal. Este camino no puede ser posible sin una transformación del sistema que acaso deba iniciarse desde las maltrechas pero aún funcionales unidades del Estado-nación. Para ello debemos impulsar una reforma que haga de Colombia un país distinto.


    Carlomagno (c. 742-814), o los orígenes remotos del Estado-nación
    Una estructura que tuvo su momento...

    Por ello, es urgente acoger la advertencia que se hacía hace poco en el muro de otro grupo ambientalista de Facebook
    (ver https://www.facebook.com/groups/noahotel7estrellastayrona/?hc_location=stream)

     Miremos, estimados amigos del Facebook, aquí el problema no es quien es o no anti-Uribista, mientras que nosotros estamos en debates estériles vociferando frente a este personaje, él sí está en lo concreto, construyendo su proyecto político el Puro Centro Democrático, y aspira a que este sea su aparto político para reasumir el poder directamente o en “cuerpo ajeno”, esta es la praxis política, ¿pero los sectores alternativos qué? Porque el que sabe, sabe, y este sí que sabe de este manejo, y como nos lo dijera en la altillanura colombiana un indígena: de resto es PURA CARRETICA.

    Los sectores alternativos en el país no es que estemos CONFUNDIDOS, estamos es PERDIDOS y condenados por los intereses mediáticos y personales de unos seres mesiánicos y esto no permite construir una propuesta político-ideológica coherente con las realidades que vivimos para proponerla al país. Por ello, este personaje (Uribe) nos tiene CONFUNDIDOS y todo nuestro activismo retórico de política está basado en denigrar de él, ¿pero la incapacidad nuestra qué, o no es también la que influye en todo o parte de esto? Comencemos a ser serios en política para poder saber el que hacer y cómo hacer y no estar supeditados al hacer de otro (Uribe) o de otros (Puro Centro Democrático) o el centro derecha de Santos.


    Santos & Uribe
    Allá se las hayan... (ellos y su descalabro seguro)

    El conflicto que hay desde hace unos días en Medellín entre la comunidad y la gerencia del proyecto Metroplús por una tala de árboles puede dar cuenta en nuestra ciudad de prácticas de gobierno comunes históricamente en todo el país, y ciertamente más nocivas. Es el momento de unificar un movimiento político y cultural que delinee ante Colombia el porqué de una propuesta distinta de la humanidad, de una economía no desarrollista ni centralizada. Para esto, como sabe el líder Juan Ceballos, todos podemos contribuir en red, desde nuestro conocimiento particular, en prácticas que muestren desde ya la utilidad de una vida más armoniosa, solidaria y desprendida.


    El momento es crucial: se requiere liderazgo de la comunidad y compromiso de los líderes. Las cuestiones de representación se vuelven hacia el individuo como una forma de asumir también el sentido de la propia vida, una cuestión profundamente emparentada con lo que para uno es sagrado, con lo que nos satisface y nos da felicidad. Y la irradiación de una simbología nueva para el individuo, que este pueda transformar desde su cuerpo, pasa también por redes sociales y medios de comunicación “más nuestros”. Por primera vez en nuestra historia, cada uno puede empezar a hacer esta revolución desde ya, desde sí mismo, porque aun más importante que lo político, es lo espiritual.

    Ethos vs. Eros: hacia un amor universal