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    En el 11° Festival de Cine de Medellín [2]


    RÉQUIEM NN, UNA PELÍCULA DE APARECIDOS



    Réquiem NN (Echavarría, 2012) se presentará el viernes 30 de agosto en el auditorio de la Biblioteca EPM a las 5:00 pm

    Por Pedro Adrián Zuluaga

    ¿De qué hablamos cuando hablamos de un documental de artista? ¿Del registro audiovisual de un proceso de creación? ¿De la ansiedad por experimentar y llevar un lenguaje a sus límites expresivos? No por lo menos en el caso de Réquiem NN (2012), el último eslabón de una larga investigación del artista Juan Manuel Echavarría entre la gente de Puerto Berrío, antigua joya del río Magdalena y, en años recientes, o tal vez aún, “un pueblo de espantos”.

    A través de notas de prensa que han dado cuenta del fenómeno y de un libro de periodismo íntimo escrito por Patricia Nieto, los colombianos hemos sabido que en ese pueblo antioqueño, sus habitantes han hecho suya la extraña costumbre de adoptar a los muertos  que el río arrastra en su impunidad. Adoptar quiere decir aquí, cuidar como propio lo que nadie reclama, hacer suyos unos cadáveres que son ajenos y de todos, cumplir con el deber humano de darles sepultura a los difuntos.


    Réquiem NN, la exposición... 

    Echavarría, inmensamente respetuoso de esos incomprensibles mecanismos de duelo, registra en su documental algunas claves secretas de cómo ocurre este milagro ético, este duelo por transferencia. Quienes adoptan a los muertos anónimos, buscan superar con este gesto, algunos dolores no clausurados en sus propias vidas. La cámara de Echavarría se acerca a sus sujetos y les permite hablar. Por cierto, lo suyo, siempre ha sido dar voz, como en aquel pequeño video, Bocas de ceniza, donde apenas veíamos los rostros de los personajes y su reclamo cantado.

    VER BOCAS DE CENIZA


    Por supuesto, se puede argumentar que ese dar la voz, es el gesto asimétrico de un artista que tiene los medios para garantizar, precisamente, esa visibilidad. Y que su trabajo de artista pone en evidencia esas aporías de la representación del otro. Pero no estaríamos hablando de nada nuevo.

    Lo llamativo es la contradicción que salta a la vista en la demanda que se le ha hecho a Réquiem NN por parte de algunos de los pocos espectadores que la han visto. Escuché tras la proyección en el Festival de Cine de Cartagena, el comentario de que, para tratarse del documental de un artista, la película de Echavarría defraudaba por la precariedad de su lenguaje documental. Por el contrario,  me parece que las decisiones narrativas que el documental hace propias, el tiempo de los testimonios, el coro de voces que se va entrelazando, es acertado y se ajusta a la vida propia del material. Que no se exponga en el documental el contexto ni se haga un señalamiento directo de los actores de la violencia, es más acertado aún.


    Réquiem NN (Echavarría, 2012)

    De esta manera se impide que el documental tenga una recepción partidista e ideológica, a la manera de un Impunity o en general del valioso trabajo periodístico y documental de Hollman Morris. Réquiem NN se abre, en cambio, a lo universal: la muerte, la ausencia, el duelo, que no tienen, ay, color político. Y además, tratamiento plástico de las imágenes, sí que lo hay. Sirva el solo ejemplo de las tumbas o sus fotografías –para ser exactos–, separadas, aisladas en un fondo negro, que puntúan el ritmo de las imágenes y los testimonios. Lo propio se podría decir de la recurrencia de imágenes del agua, de aves, de postes de la luz. La muerte aparece no solo en su realidad espiritual, sino en sus evidencias físicas.

    Los testimonios del documental hilan un discurso sobre la violencia que no es institucional y que permite pensar en la construcción de memorias desde abajo, aquellos recuerdos del conflicto que no son beligerantes, sino que apuntan a reconstruir una unidad psíquica o social rota por la violencia. Los habitantes de Puerto Berrío resisten a la violencia, pero no desde la rabia o el resentimiento, sino desde el mito,  la fe, y por qué no, el sentido de lo práctico (como cuando hacen “chances” con los números de las tumbas), la confianza en la continuidad de la vida, a pesar de todo. El documental se permite escuchar a sus testimoniantes con serenidad y calma.


    Réquiem NN (Echavarría, 2012)

    Ha sido difícil la ruta de Réquiem NN, entre el escepticismo de los de aquí y el horizonte de expectativas de los de afuera: estos últimos, casi siempre buscando un tipo de discurso más explicativo y abarcador. Réquiem NN no es un documental sobre desaparecidos; es un cuento de aparecidos, soldado a una tradición oral que resiste a la muerte con la palabra, y que vive la vida con una escandalosa fe.