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    Tres preguntas sobre el Paro Agrario


    RESPONDE JUAN CEBALLOS


    Las jornadas de las últimas semanas, signadas por protestas cuya magnitud y alcance eran desconocidas en la historia de nuestro país, deben llamarnos a una reflexión sobre la naturaleza y el futuro de esta coyuntura

    Acudimos al abogado y líder ambientalista Juan Ceballos, quien desde tiempo atrás está en el núcleo de estas inconformidades, y le hicimos tres preguntas sobre el Paro Agrario y sus implicaciones

    He aquí el diálogo

    ***

    1. ¿Qué horizonte le ves al Paro Agrario y en general a las recientes protestas?

    El Paro Agrario vivido en 2013 es el punto de partida para un cambio real de Colombia como Nación, no por los diferentes gremios que han venido denunciando por más de seis décadas el deterioro paulatino de la salud, las pensiones, la educación, el medio ambiente y, en general, la desmejora de aquellos elementos que componen el Bienestar y la Dignidad Humana de la ciudadanía o del poder primario; serán ahora esta serie de manifestaciones, aunadas a un período proselitista donde la demagogia ya no es el factor determinante, la Constitución y el instinto de supervivencia, los principios que estructuren una fuerte guerra civil venidera en los próximos dos años.


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    2. ¿Qué pensarías de la idea de un giro radical del país hacia una democracia participativa, no representativa, y hacia un sistema federal de gobierno?

    Realmente nuestra Constitución del 91 lo plantea bajo ese modelo, gracias a uno de los ilustres académicos y constitucionalistas de Colombia, siendo el mismo el precursor de la Sociología: el maestro Orlando Fals Borda, quien logró introducir una serie de principios y acciones que propenden por la prevalencia jerárquica del pueblo sobre sus dirigentes políticos, toda vez que aquel es la base misma del Estado, pasando por representantes de elección popular de nivel local como concejales y alcaldes, departamental como diputados y gobernadores, y nacional como congresistas y presidente. Así mismo, la Constitución que habla de Soberanía y Autonomía Territorial, plantea en su artículo 3: “La Soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El Pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece”. En este sentido, y de no ser por infiltraciones externas a las reclamaciones válidas y legítimas del campesinado colombiano en las últimas manifestaciones, este sería el momento oportuno para continuar con la práctica de los principios acordados en 1991 y plasmados en la Carta Magna. Han sido infiltraciones de grupos armados legales e ilegales, ambos en búsqueda de intereses particulares que en ningún caso se ubican en los postulados de una verdadera administración estatal, por lo cual, precisamente, la Ciudadanía, más desde lo rural que de lo urbano, está dispuesta a dar más que un simple Like o Twitt, en lo que viene para Colombia y América.


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    3. La situación de nuestro ecosistema en todo el mundo, ¿cómo la ves y en qué la podría beneficiar una acción nacional decidida en lo ambiental ante temas como minería y liberación de tierra?

    Uno de los detonantes para que el sector agrario y cafetero empezaran a manifestarse, no es tanto el precio de insumos, sino, de fondo, la propiedad de la tierra, su vocación económica, que ahora está en riesgo por multiancionales minero energéticas. Es en este punto donde sabemos que lo que sucede en Colombia y en el resto de América frente al tema ambiental y económico, es un efecto colateral de la situación global en los mismos factores.

    Afortunadamente, nuestros problemas no son tan graves como en la zona euro, donde su mayor porcentaje de integrantes se encuentra en fuertes crisis económicas por el deterioro del sistema económico, de igual forma que le sucede a países de Asia o al mismo Estados Unidos. El punto es el modelo, que pasó de fallar en aquellas zonas denominadas potencias y desarrolladas a ejemplificar su falta de fundamento para lograr el equilibrio tanto ambiental como ciudadano, ligados estos a principios fundamentales que han sido los violentados a través de la historia, dando prioridad a planteamientos inequitativos de evolución, una evolución percibida desde las sensaciones del ser humano, logrando el caos y la deformación que hoy en día se llama humanidad. Es claro que la esperanza para el reordenamiento, es seguir evolucionando con una base clara, y es la construida sobre la corrección de los errores, de lo contrario seguiremos hacia lo que podemos decir ¡“crónica de una muerte anunciada”!


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