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    Festival Internacional de Cine de la Mujer en Medellín


    LO PRIVADO ES PÚBLICO: Y CONVENDRÁ RECORDARLO


    La eterna noche de las doce lunas (Priscila Padilla, 2013)

    Por Santiago Andrés Gómez

    Una amiga me ha dicho que le parecen atrasadas las clasificaciones que pretenden etiquetar un “cine de la mujer”, o un “cine gay”, poniendo como argumento que uno jamás dice “cine de hombres”, y ha añadido “nos falta mucho camino por recorrer”. Sobre este juicio, en general, basta decir que su citado argumento, y la conclusión final, son el mejor comentario a sus propias palabras: como un espejo, lo dicen todo.

    En la industria cinematográfica mundial, solo hay un 7 % de mujeres entre los individuos dedicados a la dirección. Pero lo que esta cifra implica es lo que las primeras teóricas de un cine feminista dilucidaron, en los años setenta como una forma eminente, si no exclusivamente masculina, de concebir el arte cinematográfico en la producción convencional, apropiadamente llamada “hegemónica”, a lo largo de todo un siglo: las historias, con su triunfo de los valores familiares, el rol de los personajes, en el que héroe activo y heroína pasiva moldeaban el futuro de la nación, el modo de iluminar, que hacía de la hembra un puro objeto del deseo masculino, el sistema de estrellas (star-system), que volcaba en un limitado juego de divas los arquetipos femeninos del occidente moderno, etc.


    ¿Por qué así?
    La ventana indiscreta (Rear Window, 1954)

    Pero yendo más allá, con la famosa consigna “lo privado es público”, el feminismo en el cine nos abrió los ojos, en general, al modo en que los prejuicios nos forman desde la cuna, no solo los de género, sino prácticamente todos los que sustentan nuestra visión del mundo, claro que haciendo énfasis en el carácter central de los arbitrarios pero muy arraigados modelos de género en toda la red de prejuicios culturales de la sociedad capitalista. En este sentido, el camino que nos falta por recorrer no es mucho: es todo, pero hay que seguirlo andando, sin duda, por más “atrasados” que estemos. En Latinoamérica, en Medellín, de hecho, los problemas de género son, ni más ni menos, aterradores, y no haremos aquí cuenta pormenorizada de ellos, pero sí afirmaremos que, por todo esto, la tarea de sacudirnos, hombres y mujeres, de los esquemas de la moral y las costumbres machistas, son inaplazables.

    UN CINE FEMENINO
    Luis Alberto Álvarez, en una de nuestras últimas conversaciones, hacía énfasis en el modo en que se sentía el tacto de la mujer en detalles de películas como Tres hermanas (Três irmãos, 1994) o El jardín del Edén (1994), de la portuguesa Teresa Villaverde y la mexicana María Novaro, respectivamente, y si Tarkovski, en contra de cierto igualitarismo feminista, señalaba la naturaleza maternal y protectora de la mujer como algo ineludible en ella, lo que menos podríamos negar, aun como si fuera parte de una herencia discutible, es la existencia en el universo humano de valores especialmente femeninos que pugnan por ser reconocidos, y problemáticas en ocasiones enquistadas en esa pugna.


    El jardín del Edén (María Novaro, 1994): una obra maestra

    El mismo feminismo, y de modo más restringido, pero no menos apasionado, también la teoría feminista del cine, han contado con serias discusiones en su seno acerca del peligro de concebir la feminidad (o la masculinidad) como una esencia o una naturaleza no solo claramente definida sino además congénita, más que como un conjunto de roles aprendidos, pero todo esto es parte de una temática que acaso las mujeres pueden asumir y han asumido como ningún Bergman, ni ningún Truffaut o Woody Allen podrían haberlo encarado, aunque ellos por igual sean partícipes cruciales en la existencia tanto de un cine enfocado sobre la mujer como de un cine enfocado por la mujer.

    Como lo sabían las realizadoras de Cine Mujer, en la Colombia de los ochenta, el asunto es, por supuesto, tan rico, que excede una visión rígida de autoría.



    Me gustaría que esto sea un abrebocas a las reflexiones a las que nos invita el Primer Festival Internacional de Cine de la Mujer, que la Secretaría de las Mujeres del Municipio de Medellín ha organizado en asocio con Plaza Mayor, desde el 23 hasta el 26 de octubre, con presentaciones en la Caja de Madera, de Plaza Mayor, el Centro Cultural de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia (en Carlos E. Restrepo), el ITM y los Parques Biblioteca. Como recomendación, hoy, jueves 24 de octubre, se presentará, con la presencia del director, Retrato en un mar de mentiras (2010), de Carlos Gaviria, una de las películas colombianas más premiadas internacionalmente, a las 4:00 pm, justo en la Caja de Madera de Plaza Mayor, pero la programación es ciertamente nutrida y la comparto de inmediato.