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    Joche por Joche: preámbulo a la función de "Hipotecando el sufrimiento" (Restrepo, 2011)


    RECORDANDO LOS INICIOS DEL OFICIO: CONVERSACIÓN CON DIANA BERNAL
    (entrevista realizada en el marco del proyecto "Realidades Contadas: Análisis de la estructura narrativa y propuesta estética de 3 documentalistas antioqueños", que está desarrollando el Grupo de Investigación en Comunicación- GIC de la Facultad de Comunicación del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.)

    Joche durante la grabación del "Detrás de cámaras" de Barrio cine & Las Estrellas de la Calle (Juan Andrés Gómez & Juan Felipe Grisales, 2011)

    Como una manera de motivar las proyecciones que se realizan del 5 al 10 de noviembre sobre el trabajo de José Miguel Restrepo Moreno, "Joche", en el marco de la Muestra Audiovisual: La Imagen de la Memoria 2013y preámbulo a la proyección de y conversatorio sobre su documental Hipotecando el sufrimiento (2011), que se hará hoy en la Torre de la Memoria de la Biblioteca Pública Piloto a las 6 y 30 de la tarde, publicamos la transcripción de esta entrevista que le hiciera la profesora Diana Bernal sobre los inicios de su quehacer audiovisual

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    Diana: Tengo unas preguntas que nos contarás en orden cronológico. ¿Cómo empezaste a hacer documental?


    Joche: Podría ser año 1992-93, adonado por compañeros de la universidad, en ese tiempo la Pontificia Bolivariana, donde adelantaba estudios de Comunicación Social y a donde había llegado después de estudiar Literatura, Linguística y Literatura; pero siempre buscando algo que no existía en la comunidad antioqueña desde lo académico, que era como la cinematografía. 



    Diana: ¿Y habías estudiado Lingüística y Literatura en la de Antioquia?



    Joche: No, también estudié en la Bolivariana, en el Centro, y esa… me expulsaron. No por nada extraño (risas). Pero finalmente tampoco tenía yo mucho arraigo, entonces no me dolió mucho, pero en medio de la expulsión logré pasar a lo que se parecía más a producir televisión o hacer cine, que era Comunicación social en la Bolivariana. ¡Ehhh...! ahí nos juntamos varios compañeros, en lo que en su inicio se llamó Madera Salvaje. Un colectivo y corporación cultural que trabajaba básicamente el documental…y nos gustó mucho empezar a hacerlo porque empezamos 21 y terminamos creo que después de un tiempo 7 trabajando y tuvimos un éxito enorme a nivel de pantalla y recursos en muy corto tiempo, pero eso también se dilapidó de manera muy rápida, ¿por qué? Por los diferentes estilos, incluso de trabajo, por los diferentes estilos de vida, y podría ser por la mucha fiesta de muchachos muy qué…medio viscerales en ese tiempo. Entonces ahí se produjo mucho, se produjo (5 veces) y no se pos produjo. Entonces se grabaron muchas horas, puedo pensar en ese entonces 500, 700 horas, y casi todas se perdieron; en medio de ese bullicio. Era algo ruidoso, pero algo que también nos llevó como a conocer muchas posibilidades en cada uno, y se empezaron a definir al interior del grupo roles. Dentro de los roles cada uno podía ser director, realizador, pero también se caracterizaron oficios puntuales. El mío fue el de camarógrafo. Entonces empecé a caracterizarme por hacer una cámara buena, distinta y como que muy propicia para lo que se quería frente a un documental que era un documental primigenio, sin muchas intenciones ni especificidades al interior del documental. Sí teníamos algo claro: no queríamos ser periodistas. Sino empaparnos más de la historia, meternos más por la historia y conocer; entonces por la precariedad que teníamos en ese tiempo de equipos, yo me empecé a idear una manera de contar las historias, editándolas en la misma cámara, en el mismo tiempo de grabación y que las historias quedaran casi perfectas…al momento de ser grabadas. Entonces yo jugaba mucho con el fade de la cámara en principio y fin y en los cortes de escena. Creo que por eso la producción, en sus principios, tiene bastante fade, porque después ya sí logramos obtener equipitos y a empezar a trabajar por corte, con consolitas de edición muy sencillas, y después con los primeros equipos que nos aparecieron de edición no lineal. Ese fue el principio...



    Diana: ¿Cómo se repartían los roles en Madera Salvaje y cuál fue la manera que operaron como Colectivo? 



    Joche: Nos revolvíamos, al principio yo creo que todos quisimos hacer de todo, pero con un pequeño tiempo de práctica ya nos dimos cuenta quién servía más o menos para qué. Camarógrafos, creo que eran pocos… y yo en un momento dado como que tuve esa virtud de operar bien la cámara, de trabajar bien la cámara. Otros el sonido los encarretaba, a otros la producción, a otros la edición, aunque vuelvo y te cuento, la edición muy poco la trabajamos en esa temporada. Nos ganamos un gran proyecto que se llamaba “Santificar las fiestas”, que lo patrocinaba el Ministerio de Cultura.




    Diana: Que es hermano del libro que hicieron Carlos Sánchez y Elisa Mejía.



    Joche: Es hermano del libro, es más, ellos nos llamaron a nosotros, con lo que yo te decía que en poco tiempo nosotros como que tuvimos un renombre con un premio que nos ganamos de un documental que realizó Santiago; lo trabajamos todos, pero él finalmente fue el que tuvo el rigor de ponerse a editar, lo que no hacíamos nosotros. Lo editó y se ganó el premio de Ministerio de Cultura al Mejor Documental de ese año, no sé qué año exactamente. Eso fue como un boom mediático local y esta gente dijo: "esta gente trabaja como bacano, trabaja más o menos como nosotros, trabajemos con ellos". Nosotros hicimos la parte audiovisual, en Súper-VHS en ese tiempo, el registro como tal, y por mala producción o mala gerencia del proyecto, el dinero se perdió y se dilapidó. La primera parte, que en ese tiempo eran como 17 millones de pesos, que eso era un billetal. Unos decían que era porque unos del grupo eran muy drogadictos, otros muy desordenados, pero finalmente quienes gerenciaban el dinero se lo llevaron y se lo gastaron, nunca supimos en qué. El tiempo mostró que nosotros teníamos razón: que sí éramos desordenados y éramos muy austeros en nuestra manera de producir y estábamos captando todo eso hacia generar fondos que posibilitara montar bien la productora [sic], entonces como el billete se fue, nosotros nos quedamos con unas cuantas cámaras, con la producción y la gente del Ministerio dijo: "arreglemos esto por las buenas, quédense con el material, nosotros nos largamos de este proyecto, no les damos más plata". Eran 60 millones en ese tiempo, que eso hubiera sido un dinero muy bueno para montar lo que teníamos que montar.



    Diana: Un capital semilla propiamente dicho.



    Joche: Claro, y ahí a partir de eso se generaron las rupturas fundamentales que acabaron con el grupo, porque cada quien empezó a echarle la culpa a cada cual. Algunos reconocimos que habíamos hecho unas cosas buenas y otras malas, pero finalmente lo que generó mucho ruido fue que se perdiera el dinero del grupo y que nadie diera razón por él. Se echaban la culpa entre los que manejaban el dinero en la corporación, que eran los más juiciosos (risas) y chao, el dinero se fue y se fueron los proyectos. Pero qué hizo eso, eso es como lo que trabajan los políticos, que son esos programas como avispa, eso se convirtió en un panal. Entonces cada cabecita de ahí se convirtió en una especie de productora-realizadora. Algunos seguimos trabajando juntos, otros con el tiempo nos hemos juntado, pero yo, por ejemplo, ahí fue donde nació disque Desperdigados y Asociados, en donde yo me reunía a hacer trabajo fundamentalmente con Ana Victoria Ochoa, que era otra chica de Madera Salvaje, y nos inventamos eso. ¿Qué era eso? No teníamos que estar todo el tiempo juntos, que era lo que pretendía Madera. Aquí cada quien iba por su lado y si teníamos que hacer algo nos juntábamos y después nos largábamos. Pero tampoco hicimos mucho trabajo. De la época de Madera quedó un trabajo muy bueno, que lo hicimos con las milicias populares en la Comuna Nororiental, que se llamaba A la Rueda Rueda de Paz y Candela (Ochoa & Restrepo, 1995). El de la cárcel... que en ese tiempo fue en que me tuve que ir, yo creo que fui el primero que me fui, también por el modo de vida que llevaba yo en ese tiempo, me tuve que perder de aquí y entonces empecé el trabajo con ella... ella lo editó y finalmente ella apareció ahí como directora del asunto, se perdió también parte de ese material, ese se llamaba… era de la cárcel pero se me olvidó cómo se llama, de Bellavista. Yo siempre quise hacer un trabajo paralelo a ese, porque ese no me dejó muy satisfecho, porque ella revolvió la cárcel con la academia y yo creía que la cárcel no tenía que ser explicada desde la academia desde ningún punto de vista, sino que había que vivirla como tal. Ése, el que se ganó los premios que se llamaba Diario de viaje (Gómez, 1996) que era un estudio de cinco pelaos que van a un festival de cine y jugaban por allá a conocer. Creo que no hubo ningún otro documental, muchos guiones, muchas propuestas, la grabación de siete documentales que nunca pos produjimos de las fiestas estas de Colombia.

    Diana: ¿“Santificar las fiestas”?


    Joche: ¡Exacto!



    Diana: Ayer que estuve viendo los nombres de los trabajos que has hecho, veía cosas periodísticas, no un tratamiento periodístico, pero sí elementos periodísticos. Yo pensaba, que lo que has hecho es una crónica de viaje porque hay muchos lugares, una gran diversidad de momentos, de organizaciones sociales y eso que daría más esa condición de viajero... En ese mismo sentido: “Santificar las fiestas”, pero en el sentido de santificar situaciones en general, porque también hablaste que hay un trabajo importante sobre los oficios, mi pregunta es si sentís que tu trabajo es un diario de viaje.



    Joche: Pues yo creo, volviendo al inicio: ¿Por qué me gustó a mí trabajar el documental? Porque no tenía oficina, porque andaba mucho, porque conocía mucho, porque me abría muchas puertas y podía husmear bastante de lo que pasaba. Esa condición yo la tenía previa, al quehacer documental, ¿siendo qué? En ese tiempo no existía la palabra mochilero pero yo era un mochilero; me encantaba irme a dedo para todo lado, dejaba la universidad, dejaba el colegio y me largaba y me iba a vivir a otros lugares. Conocí esas historias, esas historias me conmovían y yo decía: ¿cómo puedo yo almacenar todo esto?, y apareció la posibilidad de hacerlo con registro fílmico o registro en video, y esa característica de viajero apenas en la actualidad ha menguado un poco, pero cada que puedo, e incluso cada que me voy de vacaciones, llevo mis aparatos, y la manera de hacer documental mía no exige mucho aparataje. Entonces, si yo mañana me voy para el Amazonas, extraño sería que yo dejara mis equipos, y estando allá sin querer hacer un documental se me aparece cualquier historia y la desarrollo de manera… es como un diario; un diario no sé si de viaje porque a veces cuando estoy aquí metido también en la ciudad, en la ciudad también se puede viajar enormemente y conocer. Después de 40 años yo sigo metiéndome a espacios y a lugares y a conocer gentes que nunca me imaginaba que aquí existieran; entonces es como una bitácora de vuelo, de vida, de espacios, de gente y eso se va convirtiendo como en un gran álbum. Entonces alguien alguna vez en el Ministerio, también me decía (confundió a mi hermano conmigo en la actuación de una película) y ella me decía “es que esto sigue siendo lo mismo tuyo, una historia de tu vida”, y yo creo que sí puede ser una especie de historia de mi vida y las personas que van cruzando en torno a ella. Otra persona lo reconoció y me decía que las personas que habían trabajado conmigo eran muy extrañas, no en su totalidad, pero que sí había logrado acercarme a personajes bien escasos, salidos de lo cotidiano, y cualquier personaje puede narrar una historia, es más, a veces lo he hecho con objetos, espacios, todo se me convierte en una especie de persona y de posible historia.



    Diana: ¿Sientes que las historias te vienen o siempre vas en busca de las historias?

    Joche: Yo creo que las historias a todos les vienen, yo creo que nadie la construye de la nada, entonces si vos tenés (lo que le digo a los alumnos) las orejas bien paradas y los ojos bien abiertos encontrás, en un solo día, 100 historias. Mi deseo cuando pelado era hacer un documental diario, gracias a Dios tuve la oportunidad de encontrar a un alumno tan descabellado como yo, que todos los días me llega con una grabación distinta y son grabaciones interesantísimas. Este pelado tiene la capacidad de salir a andar la ciudad y grabar a los personajes más insospechados. Yo me di cuenta de que es un deseo, pero que no se puede cumplir a cabalidad, y entonces empecé a hacer un documental por semana y me fui llenando de documentales y fui haciendo una gran base de datos y tengo un archivo enorme, que a veces hasta desconozco, así saco casetes a la jura, porque tampoco fui organizado en esa función de pietar y clasificar todo mi material. Entonces me encuentro con vainas que ya hasta se me habían olvidado y son bien interesantes. Y tengo algo que puede ser una facilidad o una dificultad: que narro muy fácil con la cámara; entonces compongo un documental en pocas horas de viaje, de vuelo, de grabación. Otra gente se toma mucho tiempo.



    Diana: Otras personas tienen otro estilo y tienen que grabar 50 horas para sacar 50 minutos. Tú de alguna manera, vas editando en caliente.





    Joche: Exacto, y yo a veces puedo cumplir con tiempos de uno a uno, uno a dos. Por no tener equipos en un principio, yo me fui especializando en hacer una cosa muy organizada y muy montada que a veces puede resultar sumamente caótica y que ya juego con la edición para arriba y para abajo, ese ya es otro asunto. Hay documentales muy enmarañados, porque desde el montaje quise enmarañarlos, pero casi que yo puedo entregar un taco y el taco puede cumplir la función del tiempo continuo en muchos casos. Aunque depende el tema, la historia, muchas vainas.


    Diana: ¿Qué pasa después de Ana Victoria y Desperdigados y Asociados?



    Joche: Ahí fue cuando me tuve que ir. Trabajé mucho en Cuba, también boté mucho material de Cuba. Pero empecé a conocer una figura que era aliarme con quien pudiera trabajar en un momento dado y despedirme pronto. Trabajé con canadienses, con cubanos… y me empecé a alejar y trabajar en solitario, [aunque] nunca solo, siempre he estado acompañado por alguien. Pocos documentales los he trabajado solo, ya por dificultades de terreno, seguridad o cosas ya así, extrañas, pero casi siempre he trabajado con alguien al lado. Después de eso he trabajado con la familia; apareció un asunto que se llamaba Akabí Comunicaciones. Akabí es una voz catía que quiere decir “hacer, ver o contar”. Empecé a trabajar con mi familia, especialmente con mi padre, historias campesinas. Entonces me fui 3 años más o menos a trabajar en el campo, en diferentes regiones de Antioquia principalmente. Calmé un poco los viajes por Colombia y me dediqué a trabajar en veredas del departamento de Antioquia, enseñando con otro proyecto que también hacía en familia que era La Escuela Alternativa de Video, entonces era como enseñarle a la gente. Ya no éramos los protagonistas hacedores de documentales sino que se empezó a hibridar el asunto, de empezar a producir con otros. Los primeros fueron los campesinos del Occidente de Antioquia. Entonces hay trabajos híbridos que están en una corporación en la que yo trabajé, llamada CIER Corporación para la Investigación y el Eco-desarrollo Regional, con ellos realicé bastantes trabajos y deben tener esa base de datos. Ahí empecé a enseñarle a la gente a hacer documentales.



    Diana: ¿Sobre todo con jóvenes?

    Joche: No, campesinos adultos, ancianas, ancianos, niños, viejos, malos, buenos; yo me revolvía. Trabaje principalmente con una escuela llamada SAT (Sistema de Aprendizaje Tutorial), que era una escuela muy libre en sus formas porque los jóvenes estudiaban solo los sábados de manera presencial y de resto iban haciendo tareas que iban acordes a sus trabajos cotidianos en la tierra, porque iba dirigida a agricultores, entonces para que no abandonaran sus estudios, todos los temas iban dirigidos a lo que tenían que hacer en su realidad local, en su espacio. Después de eso, empecé a viajar de nuevo por Colombia.

    Diana: Esto es como esta corriente del video comunitario, que tiene la idea de que la producción sea con la voz y la mirada de los otros.

    Joche: Desde un principio existía esa filosofía; que los otros cuenten, con un filtro menos dañino, lo que yo pensaba que eran los filtros de los medios de comunicación que eran tan parcializados. Entonces siempre escuchar al otro fue fundamental, y que el otro tuviera un espacio para decir lo que quería sin censura, sin censura aparente. También ha habido momentos de censura, porque yo empecé a moverme con tantas personas que también me empecé a caracterizar por hacer una cámara y producciones intrépidas, es decir, me metía a lugares en los cuales no se metía casi nadie aparentemente, porque allá me di cuenta que en esos lugares tan peligrosos, había de todo también. Entonces había amas de casa, niños, había lo que uno ni se imaginaba. Pero tenía esa particularidad que no me daba miedo meterme a lugares así que para otros eran muy peligrosos y que estaban señalados y caracterizados como lugares no viables para hacer trabajo audiovisual. También les enseñé a esos personajes a hacer documental, que eran personas de bandas, lo que pueden llamar hoy BACRIM, que en ese entonces eran bandolas o combos. Algunos de ellos cambiaron sus vidas a partir de eso; yo conozco a muchachos que eran de bandas y hoy hacen videos de reggaetón, documentales, seriados de televisión, deportes. Entonces hay pelados que cogen rápido la cosa y eso está metido en la filosofía de la escuela alternativa; cero diplomas, cero formaletes, aprenda un oficio, enamórese de él, salga adelante, ayude a la gente, básicamente, y explore su sensibilidad sin tanta plataforma. El objetivo es que la persona encuentre algo que le permita sacar lo que tiene adentro sin generar tanto dolor y resentimiento. Esa Escuela viene hasta el día de hoy.




    Diana: Empezaron en los pueblos de Antioquia y lo seguiste en la ciudad.



    Joche: El proyecto lo tuvimos que dejar por varias masacres consecutivas y empecé a trabajar barrial, en barrios marginales, siguiendo con la misma filosofía y haciendo trabajo de cuenta mía, de cuenta de otros para entidades internacionales, para corporaciones, pero muy alejado del institucional formal... pero sí ayudando a algunas corporaciones e instituciones a desarrollar sus actividades a través del audiovisual.



    Diana: Lejos de “muchachos a lo bien”, por decir algo, y de los programas de juventud.


    Joche: Sí, muy alejado, cero convenciones. Encontré una manera de producir que puedo referirla, que es la manera de producir de la Escuela Alternativa, que era como hacer especies de trueques sobre necesidades e intenciones. Entonces algunas personas necesitaban viajar a lo profundo del Chocó a narrar el tema de unos desplazados, yo no cobraba lo que cobraban los otros, es más, yo casi que hacía actos cómplices con un dinero a cambio, pero la producción se convertía en una producción de los dos. Tenía que viajar a donde unos campesinos que no tenían plata, a un pueblo; yo les decía yo les hago su trabajos, ustedes quedan con el material, pero la producción es de los dos, en aras de comercializar. Pero también no me demoré mucho en darme cuenta que ese tipo de material no le interesaba a los medios de comunicación convencionales para emitirlo, difundirlo, y por eso es que el paquete mío se fue volviendo tan grande porque a mí me decían , hasta Caracol “venga para mostrar” pero sin ningún cambio monetario y yo, con los que son con moneda, con moneda funciono, y los que son con intereses… Entonces yo les decía, ustedes no son entidades caritativas, entonces con ustedes no voy. Empecé a participar en convocatorias y eso me abrió puertas de otras maneras de producir. Entonces, muchos años, viví de convocatorias, de ganarme premios y de juntarme con gente que podía realizar. En el último tiempo, organizó mi trabajo un poco el hermano mío, que es un geólogo y que se encarretó con el asunto, y él como es tan científico empezó a organizar muy bien las cosas y nos ganamos más proyectos de los que yo me había ganado en solitario. Entonces con él, hasta el día de hoy hemos venido desarrollando tareas de producción, realización en documental y en ficción. El videoarte sí me lo reservo yo como… esos son mis retiros mentales. En documental y ficción hemos ganado cositas en festivales. 



    Diana: Es el mismo productor que aparece en las sinopsis que nos pasaste.


    Joche: Sí debe ser. Él empezó vinculándose con esas tareas campesinas, no de tiempo completo, pero sí hacía tareas de producción y ahora está más pegado. Actualmente me junto con mucho productor joven, soy muy alejado del circuito más representativo del cine local o video local, porque me cansa hablar de lo mismo; entonces prefiero oxigenarme en otros espacios. No los critico, pero tampoco me entretengo ahí y me mantengo más que todo al margen, aunque tengo buenos amigos ahí. Por eso me encarreta tanto, ahora que estoy en la academia, trabajar con jóvenes. He propuesto grupos de trabajo nuevos; el semillero de investigación Cero Ficción es bien interesante, el cual asesoro, lidero, acompaño, coordino, pero ellos son los que se meten en el cuento y lo jalonan. Tengo una corporación cultural llamada Replique Taller, en la cual ninguno tiene el mismo oficio. Ahí sí se cumple ese asunto de interdisciplinariedad; somos bastante desordenados, yo lidero la parte de producción audiovisual y hemos generado cositas también y tenemos un espacio bien bonito para trabajar y lo otro que sigue marcando mi línea de trabajo es la familia, que es en sí la Escuela Alternativa de Video, y por estos días nos estamos volviendo a reunir.