• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Editorial diciembre 2013


    MADERA SALVAJE, 20 AÑOS



    Medellín y su Bella Vista (Ochoa, 1997)
    Se proyectará en el Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia, el viernes 6 de diciembre, a las 10: 30 pm, en el Parque de Santa Bárbara

    Estos días han sido de mucho movimiento para varios miembros de Madera Salvaje que aprecian cómo su trabajo, que ya abarca dos décadas, resulta ser cada vez más valorado en su real magnitud. Hace un mes, la nutrida obra de José Miguel Restrepo, “Joche”, fue objeto de una amplia retrospectiva, acompañada de varios foros al respecto, en la Muestra Audiovisual La Imagen de la Memoria, organizada por Producciones El Retorno. En breves semanas, luego de años de trabajo intenso y del estímulo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC), Raúl Soto estrenará su primer largo documental, Tengo una bala en mi cuerpo. Igualmente, en el marco del Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia, que empieza el miércoles, se presentarán varios trabajos de Ana Victoria Ochoa, justo de la época más prolífica de nuestro grupo, como parte de la muestra de cine femenino producido en Antioquia, y el sábado 7 de diciembre, también en el festival, Santiago Gómez estrenará su extenso filme ensayo Marta Rodríguez: Andar la palabra.


    Marta Rodríguez: Andar la palabra (Gómez, 2013)
    Se proyectará en el Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia, el sábado 7 de diciembre, a las 2: 30 pm, en el auditorio del Hotel Caserón Plaza

    Así pues, llegamos al 2014 con una suerte de serenidad: la de ver cómo ya no somos los rebeldes pioneros del video independiente en Medellín, cosa que en su momento representamos y aún hoy el grupo significa históricamente para la ciudad, pero que, de hecho, después de la propia incomprensión de nosotros mismos, que motivó la dispersión del colectivo, ha evolucionado hasta que nos encontramos inmersos en un panorama en el cual nos sentimos reconocidos y hermanados con diversidad de expresiones en la ciudad muy similares, incluso, en su diversidad y contradicción. Madera Salvaje, que se diferenció de Nickel Producciones en su radical y aun feroz independencia, fue visionaria, entre otras cosas, porque albergó dos tendencias que parecen irreconciliables y que todavía queremos, dentro de lo posible, unir, si bien implicaron divergencias en el interior de la Corporación: por un lado, bastante endeble, la ficción y una visión industrial en la órbita de la cultura o el entretenimiento, y por otro, más pronunciado, una línea documental y del todo alternativa en su difusión.

    De la faceta argumental, la “era Madera” solo aportó un título: Clemencia (1997), de Santiago Gómez, un mediometraje previo al momentáneo auge del corto en el 99 en Medellín y a otras iniciativas que difícilmente han contado con las facilidades de que gozamos entonces. Fue solo debido al Premio Nacional de Video Documental de Colcultura, en 1996, que pudimos movernos con una libertad rayana en la locura, pero afianzados en una cinefilia que cultivábamos incluso con más devoción que respeto y que, sin duda, nos capacitaba para validar y entreverar intuiciones que luego, tras la disolución de la empresa, sustentaron riesgos parecidos en los siguientes videos de la Trilogía del Amor y la Muerte, pero que no ofrecían, en términos comerciales, otra alternativa que el retorno a ciertas pautas más narrativas, en lo que se ha esmerado Gómez en Nunca (2009) y Nadie (2012). El futuro en este sentido ofrece un horizonte agreste por la exigente, si no es que diabólica condición del cine de ficción en Colombia, pero en nuestro bajo perfil jamás bajaremos la guardia.

    Nadie (Gómez, 2012)


    Con respecto a la vertiente documental, es interesante ver cómo se diferencian ciertas manifestaciones. De Raúl Soto, su trabajo muestra una versatilidad en función de la variable comunicativa y esas potencialidades de crear tejido social que solo un documental funcional e incluso industrial tiene, mientras que por el lado de Joche es más marcado un interés exploratorio, una acentuación en la dimensión expresiva, cuando no puramente estética del documental, aunque siempre con la capacidad de desgarrar la mirada y generar nuevas concepciones sobre el entorno. Ambos son creadores prolíficos; no así Ana Victoria Ochoa, que se ha dedicado más a la academia, pero que puede mostrar en sus ya un tanto lejanos trabajos con el grupo cómo la investigación social es sobre todo un asunto de a pie y cómo condujo a obras que, pese a las innumerables dificultades con que ella tropezó, siguen hablándonos hoy (recordemos cómo su documental Madre de espaldas con su hijo [1998] es citado como fuente valiosa de La parábola de Pablo, de Alonso Salazar).


    Madre de espaldas con su hijo (Ochoa, 1998)
    Se proyectará en el Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia, el jueves 5 de diciembre, a las 8: 35 pm, en el parque de Santa Bárbara

    Por supuesto ha habido otros tanteos: Gómez ha hecho, a veces con fortuna, a veces sin ella, documentales de variada índole, en la televisión o por cuenta propia, y de hecho la serie Gracias por el cine, de su autoría, pretende ser una profundización en el cine de ensayo y, al mismo tiempo, un mano a mano con el documental histórico más convencional. Por su lado, Joche y Raúl han incursionado en la ficción: el primero tiene dos largos inclasificables, como casi todos sus videos, pero que uno debe adscribir a esta vertiente: El escapista (2007) y Formas de gallinazo (2011), mientras que Soto tiene en su haber una miniserie de ficción para la televisión regional, financiada por EPM, realizada en la década pasada y llamada La casa de Fernando, y aún tiene sin estrenar su hermoso corto argumental De camino a casa (1999). Lo que nos sigue identificando, en cualquier género o formato, es la noción del cine como una disciplina con repercusiones de amplio calado, tanto en lo externo o social como hacia amplitudes más íntimas o espirituales del ser humano.

    El café de la cordillera (Soto, 2011)
    Ganador del Concurso Antioquia para Verte Mejor, de Comfenalco, en el 2011


    Hoy en día, empresas como Rara, Máquina Espía, Otro Cuento, privilegian la ficción pero a veces hacen también un tipo de documental comercial, sin grandes riesgos, afirmándose en la busca del video como industria en Medellín, al tiempo que colectivos como K-Minantes, El Retorno, Pasolini en Medellín, se enfocan en el documental sin dejar de lado la posibilidad y a veces la práctica de un argumental independiente, aunque bastante apegado al realismo y, de tal modo, sin mayor atrevimiento formal (o sea, conceptual e incluso ideológico). Si en un momento dado nuestro blog ha querido y en cierto sentido logrado crear convergencias de difusión o al menos de reflexión sobre estas obras, el momento llama a desmarcarnos, sin alejarnos en demasía. Como grupo más unido que nunca, enfatizaremos en nuestros propios y a veces antinómicos senderos sin otra bandera que la busca de canales de difusión más efectivos, pero independientes de uno u otro modo. Tal aventura es parte de nuestras metas del próximo año, en el que este blog bajará sensiblemente su ritmo.