• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Editorial enero 2014


    PARTE INDESTRUCTIBLE


    Cruz Mauricio Correa escribiendo en Diario de viaje (Gómez, 1996)

    Por Santiago Andrés Gómez (fragmento de las notas para el prólogo del libro Certeza de lo imborrable. El cine en busca de sentido - Volumen 2, en preparación)

    La certeza de lo imborrable no está tanto en la percepción de algo externo o ajeno como en la actualidad de un secreto, un tesoro palpitante y menos íntimo que inconfesable. El cine es un lenguaje vivo, no un discurso hecho. Cuanto más camine hacia atrás, más lejos llega, pero basta dar un paso a un lado. Todo terreno le es propicio, aunque nada más fértil que su propia entraña, su lejana rareza, su triste paso. Constancia precisa de todo menos de nuestra claridad, lo que afirma es su pecado. Habría de seguir negándonos en su busca, y solo se encuentra en el borde, en la encrucijada infinita.




    Todo pasó, o nada hay, es lo que hoy nos dice.

    Werner Krauss en El gabinete del doctor Caligari
    (Das Kabinett des Doktor Caligari, Wiene, 1919)







    El pueblo alemán eufórico ante el paso de Hitler (Alemania, 1938)



    El cine enciende la certeza de lo imborrable porque está allí, dura y se acaba, porque vino y se fue, dejando algo, y porque a cualquier hora vuelve, o porque se quedó. Cada imagen extendida en el tiempo o puesta en relación con otra, lo cual no es muy diverso (y conste que también hablo del cine de animación), restituye en su testigo, un testigo indagador, la noción de ser en el mundo bajo una apariencia exacta pero provisoria, única pero indefinible, incesante e imperiosa. Lo imborrable sería la certeza, pues, más aun que el signo culminante de la experiencia. Y así es que el cine se hace también imborrable, cosa viva, nuestra, parte indestructible.


    Shrek (Adamson & Jenson, 2001)