• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Editorial febrero 2014


    ASUNTO PARA UNA CRÍTICA DEL FUTURO



    Tratado sobre la mentira (Gómez, en preparación)

    Por Santiago Andrés Gómez (texto presentado para postular a la Beca Gabriel García Márquez de Periodismo Cultural, de la Fundación para el Nuevo Peridodismo Iberoamericano [FNPI])

    Trabajo como crítico de cine desde mis diecisiete años, o sea que llevo más de media vida (tengo cuarenta) dedicado a pensar la imagen audiovisual en diversos sentidos, a lo largo de intensos periodos de reflexión y acción en los que los énfasis han variado, digamos, si no coherente, sí orgánicamente. Es decir, he realizado por igual obras cinematográficas, reconociendo tal vez de modo ya suntuario que la ficción y el documental hechos en video son también películas de cine. En los últimos años, al tiempo que intento reforzar mi formación teórica, en otros tiempos menospreciada o acaso temida o, más bien, relegada ante la visión instintiva, he dedicado la mayor parte de mi labor como periodista a estudiar el cine viejo que mejor se puede ver actualmente. De esta labor es fruto el libro El cine en busca de sentido (Universidad de Antioquia, 2010), dedicado a la obra de trece grandes maestros y en cuyo segundo volumen trabajo hoy por hoy.


    Robert Donat como él mismo, en Tratado sobre la mentira (Gómez, en preparación)



    Todo esto me lleva a asumir con cierto desdén esa ansiedad tan común frente a la producción contemporánea y, al mismo tiempo, valorar lo más recóndito de esa producción, cierto que contemplado esto sin ningún afán exhaustivo y privilegiando los encuentros azarosos, fortuitos, dejándolos sin opción ante una mirada que trata de agotarlos en lo que tienen de particular.

    Mi busca no es la convencional de los grandes medios, aunque no deseo radicalizar o dificultar mi diálogo con el público lector. En mi blog, llamado Madera Salvaje, que no por nada inventé con el nombre de mi viejo colectivo de colegas realizadores después de renunciar a la revista Kinetoscopio, sobre todo por discrepancias en cuanto a la perspectiva con que se mira el cine de hoy, trabajo con amplitud de miras, partiendo de mi propia experiencia como espectador, de mis intereses personales frente a lo que puede aportar la producción audiovisual de todos los tiempos y geografías.


    Story-board de Tratado sobre la mentira (pp. 1s)

    Tengo en gran estima los procesos locales, y en ese sentido he ido aportando al registro de la historia regional del cine en donde vivo, la ciudad de Medellín, en Colombia, con una serie de 16 artículos en mi blog y dispersos antecedentes en otras publicaciones, que configuran el andar de los cineastas sobre este suelo desde principios del siglo XX hasta el sol de hoy. Algo parecido hago ahora tomando por objeto de estudio el cine nacional; en esta serie llevo nueve entregas, voy por los años setenta.

    Creo que la luz busca sus formas, y supongo que no es imposible que lo haga desde la noche interior de los artistas. Hay una sensibilidad que deja huella, paradoja sobre la que el crítico ha de volver una y otra vez. Todos los hechos son forjados por una ficción más profunda e ingobernable que la bosquejada por la imaginación, y estoy convencido de que esta última no es más que la forma más refinada de la naturaleza. Por ello el documental y la ficción han de ser leídos no como opuestos, y en ello el cine moderno, desde Vigo y Rossellini, nos da lecciones que no siempre se quieren oír. No son realmente cómodas, aunque su escándalo provenga de la tolerancia, del humanismo.


    Tratado sobre la mentira

    Mi trabajo en este preciso instante, además de redactar el segundo volumen de mi libro de cine, es terminar un falso argumental, una seudo-ficción en video sobre la manipulación informativa en Antioquia, la zona donde habito. El agua tibia no existe.

    Richard Wagner, overtura de Parsifal...
    De la banda sonora de Tratado sobre la mentira