• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Nota sobre el caso "Ciudad Delirio" (Gutiérrez, 2014)





    UNA DISCUSIÓN DESENFOCADA


    Por Santiago Andrés Gómez


    "Ciudad Delirio" ha sido la oportunidad para que muchos críticos y no pocos cinéfilos de a pie manifiesten en diversidad de medios su superioridad moral.

    Dando por hecho que el cine (y para acabar de ajustar, el género musical) debe ser verosímil, o pidiendo una relación de referencia directa con la realidad que otras veces algunos de ellos, según su conveniencia coyuntural, gustan de negar, o desdeñando la discusión estética como si debiéramos aceptar de buenas a primeras la imposición de que la película es mala en ese aspecto, mezclan criterios ideológicos, como al lamentar el horror de que, en términos netos, salgamos en la cinta mal librados como sociedad, con apurados lugares comunes sobre lo formal (lo ya dicho de la verosimilitud o del reflejo imitativo de la realidad)...

    La discusión está del todo desenfocada, pues además de mostrar una dependencia enfermiza de lo que una película pueda decir de una Colombia no propiamente ideal en cuanto al trato que los hombres le dan a las mujeres, se busca constreñir la película a unos parámetros formales (incluyendo "la complejidad") que le son impropios, y sobre todo a una corrección ideológica que jamás sostendrá por sí sola a ninguna película...

    Al parecer, y lo creo evidente, la discusión es otra, no propiamente sobre "Ciudad Delirio", cuya singularidad resulta menos que esquiva para los indignados examinadores ilustrados, sino intrascendente. Desde luego, y por ello mismo, aquella sería material para otro texto, y no lo es para este, ocupado de la aberración o miopía de nuestra crítica y, en general, de nuestra forma de ver el cine. No estamos tan lejos del espectador común, degenerado, de las cintas de más baja ralea, que hacen la mayoría del cine mundial, no estamos tan lejos de los mismos prejuicios ciegos, envanecidos y narcisistas: eso está en los arribas y abajos por igual, aunque no está de más sugerir que al hablar de una película es más placentero, procedente y enriquecedor no ponernos por encima de ella.

    Por demás, las acusaciones reiteradas contra la política que se busca establecer desde el Ministerio de Cultura para hacer cine en el país es igual de lejana a la calidad de la cinta: sabemos, si la historia nos dice algo, que cualquier programa puede lograr películas buenas o malas, pues la eventual calidad siempre estará más allá de las políticas, y ahí está el Hollywood de mediados de siglo para ponernos un buen ejemplo, con sus maravillosos musicales, por sexistas, imperialistas y racistas que sean, o el proselitista cine soviético de los veinte, o varias de las películas del Cine Guerrilla de los setenta... Que "Ciudad Delirio" no sea ni de lejos una genialidad no quiere decir que su problema sea su plataforma ideológica...

    Estamos del todo de acuerdo con la respuesta de la ministra de cultura a la retahíla auto-satisfecha de Iván Gallo en Las 2 Orillas (ver
    http://www.las2orillas.co/ciudad-delirio-y-la-ministra-de-cultura-arrodillada/
    y
    http://www.las2orillas.co/replica-de-la-ministra-mariana-garces-a-la-columna-de-ivan-gallo/ )
    ... el periodista debería estar en capacidad de demostrar que ella impuso la película como apertura del FICCI, y argumentar por qué no se deben hacer coproducciones del modo que se pretende en el Ministerio, más allá del chauvinismo o de la buena o mala calidad de "Ciudad Delirio"...

    PD: Y que conste que, como podrá constatar fácilmente quien dé un vistazo a nuestro blog, en Madera Salvaje no creemos en el futuro de estas nuevas alternativas: lo que es detestable es el prurito de casi todos los críticos y aun de los cinéfilos más exquisitos en forzar los caminos del cine, ensañándose con lo que es más cómodo y políticamente correcto destrozar, dándoselas de libertarios cuando no piensan sino, día y noche, en el bendito FDC.