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    Editorial Septiembre 2014


    ESPECIAL OSPINA: ¡QUE LA VERDAD SEA DICHA!



    Luis Alfonso Ospina, maestro indiscutido del cine latinoamericano y mundial
    Foto: Mauro González ©

    En Madera Salvaje y Ojo Mágico Productora Audiovisual nos hemos tomado bien en serio, como un compromiso personal, la realización anual de especiales en este blog y documentales de la serie Gracias por el cine, dedicados a no pocos pero muy particulares individuos (faltan Lisandro Duque, Óscar Campo y Carlos Santa) que han consagrado su vida al cine con una convicción personal, única, y una capacidad creativa ciertamente irrecuperable que para todos quienes amamos o tememos el misterio del cine (Godard lo define así, y es la mejor definición del cine), deben ser de ineludible interés.

    Gratitud (Viejo Roble), por Ramal Hechicero, tema central de Gracias por el cine

    Luego de la elaboración de Víctor Gaviria: Recuerdo de los tréboles (Gómez, 2012) y Marta Rodríguez: Andar la palabra (Gómez, 2013), estamos embebidos en la obra monumental de Luis Ospina, un creador cuyas singulares decisiones o más precisamente riesgos creativos quizá son más conocidos en nuestro medio que justamente ponderados. La determinación con que Ospina se decidió a hacer cine en video desde los ochenta, por ejemplo, la ambición de sus proyectos en ese formato desde 1993, la unidad o coherencia estilística de cada una de sus obras, a veces de verdadero kamikaze, son puntos clave.

    Ospina leyó en la premiación de los Premios Macondo a “toda una vida dedicada al cine”, en 2010, un texto en que afirmaba con orgullo ser “un outsider”. Eso, reconocerse públicamente como un artista que rompe filas, un creador que desestabiliza los discursos, que prefiere confundir “cuando otros quieren que los desconfundan”, como dijera Luis Alfonso Londoño en ese momento fundamental de nuestro cine que es Agarrando pueblo (Mayolo & Ospina, 1978), es una confesión satisfecha nada más sino de lo conseguido: una obra que, en palabras de Pedro Manrique Figueroa, el real Don Quijote latinoamericano, “triunfará”.


    El fuego de Marta Traba y una generación vibrante en Un tigre de papel (Ospina, 2007)... Las palabras obran

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