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    La lección salvaje (2): Producción en el acto


    UN DIÁLOGO CON JOCHE: “MIENTRAS SE CAMINE, SIN OBSESIONES SE PUEDE HACER LO QUE UNO SABE”



    Los invitamos a LA LECCIÓN SALVAJE, un ciclo de charlas y proyecciones, todos los miércoles del mes de octubre, a las 8: 30 pm en la Casa Museo Otraparte (Envigado), sobre lo que la experiencia de la Corporación Madera Salvaje tiene para ofrecer a los realizadores audiovisuales y el público de Medellín en sus primeros veinte años de vida.
    Dirección
    Cra 43A N° 27A Sur - 11. Avenida Fernando González Envigado – Colombia
    Teléfono: 448 24 04
    Este miércoles, 15 de octubre 
    PRODUCCIÓN EN EL ACTO: "El escapista" (2006) / Conversatorio con José Miguel Restrepo Moreno (Joche)


    El escapista (Restrepo, 2006): "Subversivorgánica".
    Foto: José Miguel Restrepo Moreno ©

    ¿Joche, cómo resumirías vos tu experiencia en el audiovisual?

    Necesariamente subversivorgánica.

    ¿Qué es "El escapista"? ¿De dónde surge este largometraje y en qué se convirtió?

    Una anécdota de un amigo llevada a la ficción, elaborada y reelaborada durante algunos meses y años. Aún puede estar sujeta a cambios, incluso el del título, en un ejercicio de mutación crónica desde los afectos y las percepciones.

    ¿Podrías describirnos un poco en detalle cómo fue la producción, tanto por la búsqueda de recursos como por los métodos de grabación?

    Un dinero, dos amigos, un hermano. Algo de dinero en los bolsillos. Una cámara de formato apenas aceptable y puestas en escena aquí y allá, destinadas a llenar una larga tripa convertida en línea de tiempo. Regalos de Dios, en cada lugar, de acuerdo a un viaje impreciso, en el que lo real se llenaba de verosimilitud. Extraño pero cierto. Combates que eran combates, piedras que eran piedras, en épocas posmodernas, como una más de las rutinarias lecciones coloniales a las que nos tienen acostumbrados los medios comerciales de comunicación y estatales de comunicación, con sus héroes atrapaculebras.


    El escapista (Restrepo, 2006): "Sin tapete rojo, ni esas chambonadas".
    Foto: José Miguel Restrepo Moreno ©

    ¿Por qué se ha demorado tanto en ser difundida esta película, y cuál creés que sea su futuro con los espectadores colombianos?

    Se ha difundido desde que no estaba lista. Al principio nadie entendió el primer corte, que era simplemente un termómetro para medir aplausos y suspiros, y por medio de estas manifestaciones humanas, jugarle al ritmo y las otras cuestiones de la progresión, y el bla, bla. Hoy día la han visto unos cuantos, en muestras que he decidido llamar alternativas. Quisiera venderla en los semáforos y llenar las casas de los caminantes de esa cosa que también he decidido llamar: nuestra realidad, para hacer un alto en el camino de tanta industria, prometedora de divisas, premiecillos y subvenciones. Sueño con que aparezca un magnate, con mucha gracia y poca plata, queme unos doscientos mil dvd’s y los regale en los buses, y que en ese bus vaya un hacker, no asalariado, al que le guste y que la suba a la Internet. Tal vez, esa sea la mejor forma. La sala de su casa, como la gran sala, sin tapete rojo, ni esas chambonadas.


    El escapista (Restrepo, 2006): "El resto es gratitud, lo que a veces tanta falta nos hace".
    Foto: José Miguel Restrepo Moreno ©

    ¿Existiría una forma de producción salvaje? ¿Vos cómo la definirías?

    La más salvaje de todas es la de los que todos los días pidiendo y arañando la tierra hacen una canasta familiar en este paraíso desigual. Respecto a lo audiovisual, la forma privilegiada es la de hacer por pura sanación propia y del colectivo. Creo hoy día que producir sin presiones distintas a los principios morales y estéticos, es una terapia contundente contra la desidia y la oscuridad que puede envolver al ser humano que se piensa fatalmente triunfador. Parte de la élite camuflada que hoy día campea en su informalidad. Quietos, completamente quietos mientras el pueblo se revienta. Sin resentimiento y con algo de indignación, desde hace una hora me pienso y me siento, nuevamente, parte de la base. Aún, entre tantos privilegios soy uno más de los hijos de Dios en esta tierra. Como cualquier otro que haya aceptado serlo, sin chillidos perturbadores, ni canonizaciones. Soy un sujeto, con muchos defectos, que puso el foco en el don preciso que le dieron para volcarlo a los demás, en un compromiso individual de hacer, sin lastimar. Con el propósito claro de “Mostrar, hacer ver”, como me dijeron mis viejos hace rato, las múltiples realidades que el sistema esconde, porque es una acción sana, diría incluso que justa. El resto del discurso me parece cursilería, pero agrego una cosa más, este mes he sido bendecido con 7 nuevos hijos documentales, porque mi corazón hoy va a una velocidad propicia para la posproducción, otra por el contrario ha palpitado con una revolución propicia para el campo y la grabación. Nunca se deja de hacer, por este laboratorio que es el cuerpo-alma-espíritu en el que el compromiso se mantiene. Los temas saltan como ratones en el prado. Hay salud. Pocos prejuicios. Mucha libertad respecto a las ataduras que no nos dejan andar. Mientras se camine, sin obsesiones se puede hacer lo que uno sabe. Se necesita algo de pasión, una pizca de orden y un tris de convencimiento. El resto es gratitud, lo que a veces tanta falta nos hace. Creo que ahí es donde se precipita lo salvaje de cualesquier acto, así me indique la convención que debo decir cualquier.




    "Mostrar, hacer ver"... ¡Producción en el acto!
    Foto: José Miguel Restrepo Moreno ©

    El escapista (Restrepo, 2006)
    SINOPSIS – Un estudiante estadounidense de antropología llega a Medellín para hacer el trabajo de campo de su tesis de grado sobre la violencia. Poco a poco se va enredando con una realidad que ni se imagina ni podrá controlar.


    José Miguel Restrepo: la producción salvaje
    "Creo hoy día que producir sin presiones distintas a los principios morales y estéticos, es una terapia contundente contra la desidia y la oscuridad que puede envolver al ser humano que se piensa fatalmente triunfador"
    Foto: José Miguel Restrepo Moreno ©