• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Editorial Noviembre 2014


    GALERÍA NOVENTERA



    José Miguel Restrepo (Joche) y Raúl Soto en Madera Salvaje (Henao, 1995)

    Esta semana finalizó el ciclo La lección salvaje, convocado desde Otraparte con ocasión de los veinte años bien cumplidos de nuestro grupo. Las conclusiones son un tanto estimulantes, y se refieren a la ya franca alborada (ya vieja) de nuevos tiempos para el audiovisual, al paso definitivo de un umbral con el video independiente, que sobre todo registrarán en su vitalidad y sus luces y solvencia la historia, la arqueología crítica del futuro, y desde ya el tiempo sensible de la gente real con sus progresiones infinitas e impredecibles, fértiles, indestructibles...

    Eclesiastés 4,1 (Montoya, 1995): la aparición de otro mundo en Medellín, terrible y humano, nuestro y temido o despreciado

    Aquí hacemos hoy, como preámbulo a un mes dedicado a los noventa, un repaso de los inicios de aquel tipo de video en Medellín, cuando la obra de Madera Salvaje, sobre todo algunos trabajos que hoy permanecen casi en la confidencialidad, como Medellín y su Bella Vista (Ochoa, 1995) y los asombrosos documentales de Joche, revelaba las mismas vibraciones espirituales que suscitaban y conformaban al cine descreído y devastador de Tarantino, que cambiaría la historia del medio (sobre todo su intranquilizante guión de Asesinos por naturaleza [Natural Born Killers, Stone, 1994]), esa filosofía desfachatada y escéptica a la que nos sentíamos tan afines y que Luis Alberto Álvarez no pudo comprender jamás como un giro diverso, si no del humanismo clásico, sí de la humanidad más rasera, replegada contra la penosa y criminal o cómplice ingenuidad de los valores convencionales, establecidos que porque sí.

    Diario de una época (sobre Diario de viaje, de Madera Salvaje): un video que cambió muchos patrones

    El choque con Luis Alberto, que en varias entradas de este blog reproduciremos durante este mes, a partir de la publicación de varios de sus episodios en Kinetoscopio, fue nuestro primer enfrentamiento con una crítica insensible a los vientos que arrasaban el telón polvoriento del viejo cine, y la cual hoy sigue pensando, en su parte más representativa y prestigiada, todo lo audiovisual con esquemas de hace treinta años o más, a tono festivo con los estamentos más retrógrados de la sociedad antioqueña. Es nuestra época la progresión salvaje de unos tiempos ingobernables, los de hace veinte años, que en su momento vaticinamos como desorden mundial justo contra el "New World Order" que quisiera imponer George Bush Sr. desde la ONU el 11 de septiembre de 1991, luego de la falaz, mediática y controlada guerra suya contra Kuwait.

    Madera Salvaje (Henao, 1995): antes del bum

    El apogeo del video, la irrupción en la pantalla de realidades imposibles antes de surgir para ojos de nadie (realidades contadas por las víctimas, por ejemplo, o la propia de los imputados o reales terroristas), implicaba la posibilidad de un diálogo mundial, nacional y regional nuevo, de voces y subjetividades sociales que resultaban aterradoras para el sistema, por lo cual Madera Salvaje, que en 1994 impulsaba con Fundación Social y Corporación Región, bajo la asesoría jurídica de la Corporación Ivo Romani, foros de una televisión comunitaria, barrial y rural en auge, no pudo ver sino con frustración cómo las decisiones políticas del país ahogaban el movimiento y privatizaban la televisión entregando míseros dos canales a toda Colombia por igual, además en manos de los monopolios de siempre (de toda la vida), como el altavoz de un colegio arbitrario, vetusto, y programación oficial en cada curso: canales regionales, locales, puramente institucionales, encargados de hacer la más simple propaganda al Estado y a sus políticas impositivas, o sea, nunca lógicas o "naturales", y menos realmente consultadas o debatidas, que se asumen como un deber ser por fuera del que nada resultaría normal, legítimo o incluso real.

    Clemencia (Gómez, 1997): video prohibido

    Así se negó la emisión de Clemencia (Gómez, 1997) en Telemedellín hasta hoy y en otros canales locales durante años, por su temática realista y su perspectiva amoral, aunque todos supiéramos y reconociéramos que era uno de los proyectos más originales y serios en la historia del audiovisual regional, pero hoy la batalla sigue con el video independiente más atomizado, alternativo y pirata, y las formas de resistencia no bajan la guardia desde Internet y con dispositivos de captura y usos civiles de la imagen de toda índole. No hay que hacer mucho para entender que se trata de algo tanto más poderoso cuanto más denegado: es miope, es él el errado, quien ve o cree a la imagen mediática y obvia sus contextos profundos, contrastantes, el mundo y aun su propia autoridad como espectador u, hoy, 'prosumidor': ente creativo y crítico, por fuera de los canales del espectáculo consensuado, y sumido nada más que en la vida, esa suya y que es otra.

    La valentía (Gómez, 2000): video independiente puro, pensado y oscuro, expresión en onda teatral

    Publicaremos las polémicas sobre Pulp Fiction (Tarantino, 1994) y La gente de la Universal (Aljure, 1993) entre Luis Alberto Álvarez y nuestro miembro fundador Rafael París, para el caso de Tarantino, y con Santiago Andrés Gómez, para el de Aljure, ambas publicadas como mano a mano en Kinetoscopio cuando al menos había debate sin mucho escándalo en Medellín. El domingo 16 publicaremos el folleto que diseñara y el programa que curara Adriana Rojas Espitia para Kinestoscopio Cineclub, hace unos años, sobre Dogma 95, el movimiento que, en contraste con el formalismo de Tarantino, Almodóvar o los Coen, significó otro radicalismo renovador en el cine de los noventa, este del todo realista y sanguíneo.

    Fricciones (Correa & Gómez, 2000): el estilo visionario que rompió con la contemplación arraigada en Antioquia

    El 23 de noviembre Santiago Andrés Gómez nos ofrecerá una nueva entrega de su serie Cines colombianos, ahora sobre lo que fue la producción en celuloide de nuestro país en esos días que vieron el auge institucional de la globalización para que luego llorara el Estado con lágrimas de cocodrilo por la orfandad en que quedaron los cineastas devenidos a productores en procesos insólitos, algunos milagrosos pero ninguno propiamente ejemplar para un cine ambicioso y sin forma, diríamos que ciertamente imposible como la industria tradicional que conocemos (sea privada, gubernamental o mixta) para el siglo XXI. En la última semana del mes publicaremos la entrevista del año 2000 que Oswaldo Osorio, Pedro Adrián Zuluaga y César Alzate, de la entonces más reciente camada de Kinetoscopio, hicieran a Gómez sobre su cine, con motivo del estreno en Telemedellín de La valentía (2000 [esa es postiza por principio, insurgente pero nada realista]) y la aparición de Fricciones (2000) en Canal U y las viejas jornadas de video independiente de Corporación Región, con lo que cerraremos nuestro especial sobre esa “década ganada”, con lujo de méritos, por nuestro llamado video independiente en todo el mundo, aunque la calificación sólo se ha podido ir corroborando con los años.


    Bajo las pieles hay otras pieles

    Que el cambio sueñe
    que estás soñando

    Metamorfeame (Hernández)