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    Editorial Septiembre 2015


     ¿POR QUÉ PEDRO ES UN MAL CRÍTICO?

    Con Pedro, hay que ir sin cuidado. No es necesario sino leer sus premisas. Sin embargo, son esas premisas las que sus lectores más asiduos tragan entero, sin darse cuenta del modo en que él las emplea como un as bajo la manga, sin mayor compromiso que el funcional dentro del artículo. Es decir: en otro momento podrán ser premisas opuestas, con tal de que sustenten su parecer epidérmico, coyuntural.

    En el caso del artículo sobre Un asunto de tierras (2015), me basta leer su sentida pregunta sobre si Patricia Ayala habrá tenido las respuestas sobre el tema sabidas desde antes de hacer el documental o no, formulada como si esto implicara una falla, para dejar de leer. Digamos: un documental en ocasiones consiste en exponer una idea (sin presencia de personajes o "habitantes"), sin desmedro de su calidad porque esto sea o no sea ya la tendencia. Fenomenales documentales expositivos o clásicos son ejemplo de esto, y no es el uso del día el que arruine un texto audiovisual cualquiera.

    Por ejemplo, los documentales de Michael Moore son generalmente la manipulación de todo tipo de materiales para sustentar una idea. Pero esas palabras (manipulación, sustentación) no son las que principalmente puedan o no dañar estos textos, como no lo hacen en los maravillosos documentales nazis de Leni Riefenstahl. Puede ser lo farragoso, a mi modo de ver, algo más determinante, y de lo demás nos encargaremos de discutir, pues no hay documental que ni siquiera poniéndose en la labor de búsqueda garantice una respuesta correcta. Obviamente, que esta exista de antemano tampoco es lo que garantiza ni que sea verdad ni que el documental sea bueno o malo.

    Sin embargo, importaría mucho más tratar de comprender que juzgar. Zuluaga se afana en citar el referente oportuno para dar cuenta de su parecer somático, el propio de la circunstancia, y se ocupa, con triste tino, de hacer parecer su visión, humana y momentánea, como un juicio venido de la reflexión más iluminada, cuando esta empieza luego de un mal arreglo, y es de hecho, siempre, una respuesta de antemano. Penosamente, la labor de la crítica no es siempre la de un astuto escritor. Pero por eso mismo la crítica se equivoca tanto: porque quiere tener la razón, como un papá gruñón, pasando por ser filosofía dialogante.