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    Nuestro cine colombiano, según Martín Cuervo


    UN CINE DE MIERDA

    Compartimos este texto porque, en su tono colérico, tiene algunas observaciones de sumo interés, que consideramos válidas y en las que nos apoyaremos para la parte final de nuestra serie Cines colombianos.


    Por Martín Cuervo (ciudadano preocupado, criticón de criticones cinefilos, colaborador habitual de Anti-Cine. Texto publicado originalmente en http://anticinefilo.blogspot.com.co/2016/03/el-cine-colombiano.html)

    No tanto por su flojo contenido o su precaria factura, como por la VANIDAD y el EGO desmedido que despliega la mayoría de los remedos de cineastas que pretenden hacer lo que llamamos (tal vez pensando con el deseo y no con la realidad) "Cine Colombiano", junto a una  plaga de  burócratas  y oportunistas que viven del erario público.

    Basta ir a un evento (de los que no frecuento mucho, pero me entero de lo que allí sucede) donde se reúnen moros y cristianos a mirarse con desprecio, a envidiarse y humillarse mutuamente, a hacer brillar su hipocresía mientras se hartan del licor y los "pasabocas", a "miracular" como decía un amigo, a las "modelitos" del momento, aspirantes a prima donna, en un montaje millonario pagado por el estado. Eventos en los que se premian y exaltan "obras" incomprensibles y se elevan al nivel de prócer del cine a "tontines" arrogantes que, haciendo bodrios, defraudando gente y despilfarrando recursos del estado, "embolatan calentanos", con abalorios y espejos, tal como lo hicieran los conquistadores en su momento.

    El nuestro es un cine hecho en medio de juergas, vicio y licor. Un "Paseo Millonario" de despilfarro de recursos, esfuerzos y voluntades, que ha demostrado no servir para nada más que eso: patrocinar bacanales y egos desvaídos.

    Un cine lleno de plagios, lugares comunes, humor ramplón y poca creatividad. Como dijera un cineasta empedernido: "al cine nacional le pasa una especie de tragedia: está lleno de buenas ideas, mal realizadas, buenas historias, mal contadas"; un cine de porno miseria que gana premios conmoviendo jurados snobs que compran su pasaje al cielo premiando la miseria del "tercer mundo" del que conocen lo que muestran esas películas, pues muy pocos de ellos se atreven (o ¿se arriesgan?) a conocerlo en "vivo y en directo". Nuestro cine habrá avanzado cuando deje de lado ese afán festivalero y, en serio, muy en serio, se dedique a eso: hacer cine. No me acuerdo quien lo dijo pero me parece sabio: "Hacer cine es más que hacer películas" el "mamertismo" social, de una izquierda cada vez más borrosa, ha hecho que los cineastas le tengan miedo a hacer un producto comercial, bien elaborado, universal, que produzca dinero para seguir haciéndolo.

    La Gente de La Universal y la Estrategia del Caracol son una buena muestra de cine comercial de inicios de los 90s  que no evolucionó hasta donde debiera ser, ni tampoco sus realizadores. ¿Será que la  popularidad de “La Vendedora De Rosas” motivó a los cineastas a hacer un aburrido “CinemaVerité” de miserias humanas? desatando paralelamente una ola de cine de sicarios, criminales, drogadictos, guerrilleros, narco-mafiosos y putas tetonas, lleno personajes burdos y ordinarios.

    Hoy, por tanto premio europeo, se cree que nuestro cine comienza a mejorar, pero no es así, este es un cine anti comercial, un cine de festival, un cine lento, contemplativo, con finales abiertos por no decir sin desenlace, un cine que en su mayoría vive del estado y la caridad, en la autocomplacencia y la "conferencitis", que no hace industria, que no hace taquilla porque no entretiene ni le dice nada al público más grande que es el ciudadano del común, ese que solo quiere divertirse un rato. Hoy apenas se empieza a pensar en esto, cuando el mercado está cambiando de escenarios. Solo el monstruoso mercadeo y monopolio de Hollywood sobrevive en las salas.

    ¿Se le puede excusar por ser un cine pobre, en evolución? 


    Hace más de 20 años que hay películas nominadas al Oscar  hechas en países más pobres y con menos de 200.000 US, como Fresa y chocolate 1993 (cuba), Los Niños del Cielo 1997 (Irán)  Esta última es sobre unos niños pobres, pero no trata de su pobreza, es una película de aventura, suspenso, drama, muy bien narrada, de impecable factura. Es del mismo año que "La vendedora" que costó más del doble y no le llega arriba de los tobillos ni en premios, ni en calidad.

    El criollo celebra que el cine Colombiano tenga un premio en Cannes o en los Óscar como una proeza difícil. Pues no, desde 1957 la india fue nominada al Oscar cuando su cine era pobre y aun en gestación. Y desde hace  más de una década varios países latinos han sido nominados al Oscar (incluso El  Perú) y algunos lo han ganado, cuando todo era difícil y más costoso que hoy  con el CINE DIGITAL.  ¿Entonces cuál es el mérito hoy?  ¿Qué hay colombianos en Hollywood? Hace décadas hay latinos haciendo películas, solo un ejemplo es el Peruano Luis Llosa que  en 1993 dirigió "Sniper" y tuvo a Silvester Stallone y Sharon Stone en "El Especialista" y a John Voigh en "Anaconda". Celebrar estos pobres logros es igual que amar y aplaudir al hijo bobo porque pasó de Kínder a primaria cuando el hijo del vecino tiene la misma edad y ya se graduó de la universidad.


    LA INDUSTRIA DE CINE  COLOMBIANO.

     “Digno es hacer cine con recursos propios y patrocinios privados, pero es casi un delito  hacer cine con el dinero de un pueblo que muere por otras necesidades”. Desde 2003 al cine Colombiano, el estado a través de becas  y estímulos le ha "invertido" (desperdiciado?) más de $145.000.0000.000.00; si, más de ¡¡¡CIENTO CUARENTA Y CINCO MIL MILLONES DE PESOS!!! En películas, cuya mayoría ni siquiera han recuperado su costo, ya que no se puede llamar inversión en términos financieros, a un dinero que no produce.

    Si esta platica se hubiera apostado en la industria textil o de autopartes o en desarrollos agropecuarios, otro sería el resultado.

    Está bien apoyar una industria con parte del erario para fortalecerla y generar empleo, pero es deplorable derrochar anualmente  miles de millones de los impuestos del pueblo en una industria que genera pérdidas, Dinero que falta en inversión social,  como hospitales, escuelas, vías etc..  Este dinero sostiene un ente burocrático multimillonario que representa al burdo cine nacional donde sus cabezas mayores tienen sueldos por arriba de los 20 millones y entregan millonarias becas, además que la ley de cine condona impuestos a las empresas que inviertan en él. Lo peor es que hay lobos expertos en ganarse becas e impuestos junto al arte de "sobre-facturar" bodrios. Los seudo cineastas reclaman con vehemencia más apoyo a su gran arte hacer basura, como si no existieran otras artes más edificantes, económicas y milenarias,

    Nadie ha muerto por no ver una película.

    Hoy en Sundance ganan películas baratas hechas con celular y desde inicio de los 90s hubo películas hechas en MiniDV premiadas en Cannes. El cine solo tiene 100 años y nadie ha muerto por no ver una película, pero si ha muerto mucha gente por falta de atención médica. Hoy se están cerrando hospitales.

    LAS CIFRAS EN ESPECTADORES DAN LA RAZÓN.

    Con euforia anuncian que en  2015 se estrenaron 35 películas colombianas con  4,67 millones de espectadores pero lo que no especifican es que 2.371.000 son de "Colombia Magia Salvaje", que no es colombiana sino británica. O sea que solo asistieron 2.300.000 a ver nuestro cine, pero 1.000.000 es de  “Uno al Año no hace Daño” y “Se Armó La Gorda”  de modo que queda un 1.300.000 de espectadores para repartir entre las otras 32 películas. (Y dizque es de los mejores años de nuestro cine)   Fuente;  http://goo.gl/QfNsDP

    Una cosa es hacer cine arte o de autor en un país rico, otra es hacer cine por negocio y hacer industria, pero es un desconsuelo usar el dinero del pueblo para pagar los altos sueldos del ente burocrático que controla los recursos con los que se gasta en forma de beca los deseos de  tanto seudo cineasta egocéntrico. Es igual que a un arquitecto se le done dinero para hacer un edificio conceptual, no comercial, y se le financien viajes al rededor del mundo para mostrar el edificio y que regrese al país con menciones de honor, para que los que necesitan vivienda real se sientan orgullosos y sigan pagando impuestos para que otros arquitectos repitan la hazaña.

    Hoy es una moda estudiar cine, y las universidades se enriquecen enseñándolo mal, un criadero de chiflados que ya reclaman vehementes más apoyo,  pronto habrán más cineastas que espectadores. Lo digital hizo todo tan fácil que hay cine de sobra y películas que nunca se estrenaran, si acaso en el canal estatal que con el presupuesto que sale de nuestros bolsillos comprara estos bodrios como muestra de apoyo.

    Como dice un amigo mío: "Cuando hacer cine se volvió moda, las películas dejaron de ser importantes"

    Quizás Ud. cinefiloide me odie por estas palabras, pero me recordará cuando vaya muriéndose a un hospital. Mientras solo le dan tramadol y suero, pida que le pongan una película colombiana a ver si le hace más amable la muerte.


    4 comentarios:

    Nuovis Kurtak dijo...
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.
    Nuovis Kurtak dijo...

    Me habían hablado del nivel de crítica y de escritura sobre el cine en la ciudad de Medellín. Me acerqué de casualidad a este blog y... no puedo creer el tono de arrogancia de este sujeto. ¿Quién es el autor de este texto? Y, por qué habla como si fuera un gurú?

    Santiago Gòmez dijo...
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.
    Santiago Gòmez dijo...

    Estimado Nuovis, hola. Quien escribió este artículo es un realizador audiovisual que no busca sino evita reconocimiento y por eso escribe con seudónimo. Su blog es este http://anticinefilo.blogspot.com.co/ Publicamos el texto porque pese a que disentimos justamente de su tono y de sus generalidades, tiene algunas consideraciones que se nos antojan acertadas y nos fueron útiles para la escritura de lo que sería el último de los artículos del blog, ese sí mío, bajo el seudónimo de Segundo Calvo. El artículo en el que usé algunos datos de este texto que tanto te molesta está en este otro enlace: http://maderasalvaje.blogspot.com.co/2016/05/cines-colombianos-y-15-las-nuevas.html Sobre el nivel de la crítica de cine en Medellín, no es posible establecer un promedio. Hay de todo, pero desde luego grandes exponentes de ese discurso: Juan Carlos González con su blog Tiempo de Cine, Pedro Zuluaga con su blog La Pajarera del Medio, sobre todo, pero ninguno agota la crítica o, por decirlo así, es un crítico y ya, sino que son sensibilidades muy distintas que casi se excluyen. Oswaldo Osorio, por ejemplo, le apunta a lo popular, decididamente, y a lo contemporáneo, mientras que González se centra en la historia del cine y escribe de una manera mucho más refinada, digamos. Zuluaga sin duda es más intelectual con todo lo que esto pone y quita, también en cuanto a la arrogancia y el tono de gurú. Yo, por mi parte, he escrito desde 1991, y no sé qué soy. El mismo Zuluaga me desacredita como crítico, siempre dice que soy un realizador. A mí no me importa mucho. Lo que sí sé es que cada uno de estos críticos cree tener la razón, y yo mismo creí tenerla alguna vez. Mis peleas de los últimos años han sido justamente por bajarnos del pedestal, admitir que el de cada uno es un criterio entre varios, y que nos damos demasiada importancia frente al fenómeno del cine, que es mayor que nosotros y al que no creo que realmente le demos la talla. Por ahí escribí un "ataque salvaje a la crítica de cine miope de Medellín", que por está también este blog. Saludo efusivo, y no tomes la parte por el todo. ;)