• Espacio de difusión y debate sobre el video y el cine nacional, y sobre temáticas relacionadas. Tribuna abierta a la diversidad y plataforma de discusión estética y política.

    Editorial Mayo 2016


    DISOCIADOS & ASOCIADOS

    Joche y Raúl Soto en Madera Salvaje (Henao, 1995)

    Damos noticia de la inexistencia de algo que es real. Madera Salvaje no es  más una agrupación legal, aunque siga existiendo como tal: nadie va a enterrar ese muerto. La verdad es que todo permanece intacto e intocado, desde los estatutos originales hasta las diversas, radicales o espontáneas ideas actuales. Madera Salvaje, luego de algunos tanteos recientes, que comenzaron desde los primeros días posteriores a la separación de 1997, para ver si podia funcionar de nuevo institucionalmente, decide ser solo la familia dispersa que algunos fundadores en los noventa intuían que era de modo no solo esencial sino exclusivo: Disociados & Asociados.


    Madera Salvaje es creación independiente, no solo de cine, y no precisa de permisos laborales, de indagar por tendencias oficiales, por asignaciones de recursos. En eso tiene que decir, y por lo que decir debe, calla o se distancia de sus colegas, respetables todos, pero a nuestro modo de ver penosamente engañados, la mayoría, por la idea de que el cine es solo uno. Madera Salvaje solo presta atención a los llamados de la selva. Madera Salvaje está en la letra menuda o borrada, nos reconocemos en todo cuanto sea un cine inexistente, un cine siempre por venir, en Sternberg, en Ozu, en Mekas. Y así, en la música de Fumaranda, o en la literatura de Helí Ramírez. Madera Salvaje ha muerto, ¡que viva Madera Salvaje!